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Mezquitas cerradas y rezos en casa, el virus trastoca el Ramadán en Aragón

Esta semana comienza el mes sagrado de los musulmanes y uno de los cinco pilares del islam. En la Comunidad hay alrededor de 56.000 musulmanes.

Celebración en 2014 del fin del Ramadán en el centro deportivo La Granja en Zaragoza. Una fiesta que no se va a poder organizar este año.
Celebración en 2014 del fin del Ramadán en el centro deportivo La Granja en Zaragoza. Una fiesta que no se va a poder organizar este año.
Asier Alcorta

El Ramadán -el mes sagrado de los musulmanes y uno de los cinco pilares del islam- comienza a finales de esta semana en medio de las medidas de seguridad y sanitarias decretadas ante el coronavirus. Como señala la Comisión Islámica de España, que perdió a inicios de abril a su presidente Riay Tatary por la pandemia, en este mes, "en el que la adoración a Alá se fusiona con el hábito y las costumbres", el grado de las relaciones sociales "aumenta, especialmente con familiares y amigos". Sin embargo, como advierte, este año muchos aspectos 'ramadeños' no van a ser posibles.

Para empezar las mezquitas están cerradas. En Aragón hay unas 70, 16 de las cuales están en Zaragoza donde se concentra la mitad de la población musulmana. "Alrededor de 56.000 musulmanes viven en la región; la mayoría del norte de África. También hay un porcentaje importante casados con españolas y sus hijos se cuentan como españoles", explica Fawaz Nahhas, delegado de la Comisión Islámica de España en Aragón y presidente de la Comunidad Islámica de Zaragoza. Este añade que el Ramadán empezará este viernes o el sábado "dependiendo de la luna nueva".

La clausura de estos lugares de culto hará inviable que se acerquen hasta allí a rezar o a celebrar la oración noctura del Ramadán, el 'tarawih', un rezo "especial" después de la ruptura del ayuno. "Comienza sobre las 22.30 y dura unos 45 minutos. Es una ocasión también para encontrarte con amigos que no ves durante el resto del año", dice Nahhas, quien subraya que todo el aspecto social desaparece por el virus. Desde la Comisión Islámica de España se deja claro que no se podrá rezar el 'tarawih' en grupo -ya sea en la mezquita o en otro lugar- en el Ramadán de este año.

Sin comedor social

Tampoco la Comunidad Islámica de Zaragoza va a organizar el comedor social que cada año atiende diariamente a unas 120 personas en la mezquita del barrio Oliver. "En cuenta, vamos a preparar paquetes para familias y personas desfavorecidas. Creemos que va a haber mucha más demanda y necesidad porque hay gente que no tiene ningún recurso económico. Estamos intentando recaudar fondos para poder cubrir esas necesidades", avanza.

Asimismo, la tradición de invitar a familiares y amigos a casa a romper el ayuno desaparece en esta ocasión. "Es una costumbre social. Ahora cada familia se quedará en su vivienda. El ayuno, que se hace voluntariamente, empieza sobre las 5.30 hasta las 20.45 o 21.00. Nuestro profeta nos recomienda comer o beber algo antes de que comiece el día del ayuno", aclara el delegado de la Comisión Islámica de España en Aragón.

"Esto es cosa de todos"

Por su parte, el presidente de lamezquita Takwa en Ejea de los Caballeros, Hamid Djoumad, anima a los musulmanes a que hagan el ayuno en casa y se olviden de ir a las mezquitas. "Estamos en alerta y esto es cosa de todos", resalta.

Otras celebraciones que se 'caen' este 2020 son la fiesta del fin del Ramadán, que se organiza en el centro deportivo La Granja de la capital aragonesa, y la invitación a representantes de otras confesiones para que conozcan de cerca a la comunidad musulmana en la región. "Como todo el mundo, nos adaptamos a las normas porque es bueno para todos. Somos una parte de esta sociedad y, por lo tanto, no debemos ser diferentes a la hora de prevenir cualquier enfermedad o pandemia. Somos musulmanes españoles y tenemos que procurar que para el bien de todos esta pandemia pase", afirma Fawaz Nahhas.

La Comisión Islámica habla de que esta es una oportunidad para que las familias se reúnan alrededor del Corán. Como destaca Nahhas, la finalidad del Ramadán es la "educación" del musulmán. "Es un mes de adoración. La gente aprende y practica más la religión y ejerce el autocontrol; todo esto acompañado de unas donaciones y gastos para terceros. Un comportamiento que tiene que ser ejemplar para el resto de su vida. Son lecciones que aprendemos", concluye.

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