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Una bióloga aragonesa atrapada en Gabón: "Decidí quedarme a pesar de las recomendaciones y estoy feliz aquí"

Viajó para hacer un voluntariado en África, como asistente de un grupo de investigación. Ahora la pandemia y el cierre de fronteras le impiden volver a España, aunque confiesa que prefiere pasar la cuarentena allí. 

Lucía Buendía, de 27 años, llegó a Gabón para hacer un voluntariado como asistente de investigación, estudiando el comportamiento de un grupo de mandriles.
Lucía Buendía, de 27 años, llegó a Gabón para hacer un voluntariado como asistente de investigación, estudiando el comportamiento de un grupo de mandriles.
L. B.

La bióloga oscense Lucía Buendía cambió el pasado mes de noviembre las montañas del Pirineo por los bosques de Gabón, en África, para hacer un voluntariado en un grupo de investigación que estudia el comportamiento de los mandriles. "Me cogieron como asistente de investigación durante 6 meses, y gracias a este trabajo podemos estar lo suficientemente cerca de esta especie como para reconocer a cada individuo", explica muy contenta. 

Aunque hace varias semanas que ya no trabaja en el proyecto, esta aragonesa sigue muy implicada en colaborar con la población local del pueblo en el que reside, Bakoumba, y ni la pandemia ni el miedo al coronavirus le han quitado las ganas de seguir allí. "Cuando vimos que Europa comenzaba a cerrar fronteras, una amiga y yo llamamos a la embajada para ver qué opciones teníamos. A ella le expiraba el visado el día 19 de marzo. Por esas fechas aún estaba el tren en marcha y había un vuelo a la semana. Ella salió del país y llegó a España sin problemas, a pesar de las escalas. Yo aún tenía dos meses de visado por delante y decidí quedarme a pesar de las recomendaciones de la embajada", señala. 

Un árbol gigante en Lambaréné.
Un árbol gigante en Lambaréné.
L. B.
Un árbol gigante en Lambaréné.
En una hamaca en un árbol gigante en Lambaréné.
L. B.

A menos de un mes de que expire su visado, Lucía sigue buscando opciones para ampliar su estancia en el continente africano. Forma también parte de un grupo de WhatsApp, de alrededor de 100 personas, que ha creado la embajada para informarles de la situación en España, aunque no se sabe cuándo volverán a abrir fronteras. "La situación, por el momento, está más tranquila aquí. A fecha de hoy, hay 16 casos en la capital y desde los primeros contagios que hubo cerraron colegios, bares, transporte público e iglesias... Hace unos días que en Bakouma, de 19.00 a 6.00, no se puede salir de casa, y pienso que llegado el momento puedo ser de utilidad aquí, ya que no soy persona de riesgo", confiesa esta voluntaria. 

Lucía y varios compañeros más del proyecto residen ahora en casa de uno de los trabajadores gaboneses que les guiaban por el bosque en busca de mandriles. Ahora se dedica a "disfrutar de las vacaciones", da clases de español a un grupo de seis niños y está aprendiendo cocina y otros trabajos típicos de la región.

Lucía Buendía participa en las labores típicas de Gabón junto a varias mujeres del pueblo en el que reside.
Lucía Buendía participa en labores artesanales de Gabón junto a varias mujeres del pueblo en el que reside.
L. B.

Hace un par de semanas, la embajada le recomendó volver a España, cuando todavía salían vuelos de la capital, que está a 16 horas de distancia. Cuenta que también su familia intentó convencerla para que volviera a Boltaña, pero ahora tienen ya "asumido" que se quedará una temporada. Al menos, hasta que pase todo y se pueda volver a la normalidad en España. "Después de estar tres meses trabajando todos los días con mandriles en medio del bosque y de dos semanas de vacaciones viendo elefantes, hipopótamos, tortugas y playas espectaculares... No tenía muchas ganas de volver a pasar la cuarentena a España. También he conocido a gente maravillosa que nos invita desinteresadamente a comer y dormir en sus casas sin apenas conocerles. A día de hoy estamos moviendo todo para ampliar la visa si fuese necesario", relata. 

Lucía y otra amiga en la casa de una familia que les acoge en Gabón.
Lucía y otra amiga en la casa de una familia que les acoge en Gabón.
L. B.

La situación ahora mismo en Gabón es muy diferente a la que se vive en Aragón o en España. Aunque bares y restaurantes permanecen cerrados, todavía se respira esa sensación de libertad que da estar en la naturaleza. "Yo estoy la mar de agusto. Tranquila. Entretenida. Yendo a pescar, al bosque, a trabajar al campo, a buscar agua, dando clases y aprendiendo a cocinar comida gabonesa con mi familia de acogida. Es una experiencia genial, mucho mejor que la cuarentena en España. Y si tuviésemos que hacerla aquí, seguiría igual de entretenida que ahora ya que en casa somos diez personas, la mayoría veinteañeros", señala.

Lucía y otras cooperantes en Gabón.
Lucía y otras cooperantes en Gabón.
L. B.

Como anécdota "graciosa", cuenta que a veces, por ser "blanca", le llaman "coronavirus", aunque es siempre en tono de broma, pues no puede sentirse más arropada estos días en África. "Cada día es un cachondeo y nos reímos mucho. Me lo dicen siempre de broma, nunca a malas. Aquí el 'bicho' lo hemos traído los blancos... Pero no son nada racistas, y eso que tendrían motivos...", apostilla.

Al vivir en un pueblo pequeño, reconoce que la vida es muy distinta a si estuviera al otro lado del país. "Aquí las cosas no han cambiado mucho, ya que antes de la pandemia tampoco había aglomeraciones. Prestamos atención, seguimos las normas, nos lavamos las manos constantemente y evitamos el contacto, pero no se nota tanto el cambio de ritmo que se vive en las ciudades", añade. 

La bióloga aragonesa en un puente colgante de África.
La bióloga aragonesa en un puente colgante de África.
L. B.

Si todo va bien, Lucía tiene un vuelo de regreso a España a finales de este mes: el 30 de abril.  Ha encontrado trabajo como guía de naturaleza en varias escuelas del Pirineo aragonés y espera poder incorporarse en el mes de mayo."Si todo va bien, a los pocos días de volver, comienzo. Si eso no sale, tendré que buscar otro trabajo o seguir aquí. No tengo ninguna prisa hasta que me gaste los ahorros", concluye. 

Gabón.
Gabón.
L. B.

Del Pirineo aragonés, echa de menos su casa, a los amigos y a la familia. También el alpinismo, sobre todo durante el invierno, y las salidas al campo a "bichear" ahora que empieza la primavera y el buen tiempo. "Pero como por el momento en España hay que quedarse en casa -confiesa- prefiero esto...".

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