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Hambre de vitamina D, consecuencia de un confinamiento sin sol

Comer algunos productos o contar con un suplemento vitamínico son algunas de las recomendaciones de los facultativos ante la posible falta de exposición a los rayos solares, que aportan vitamina D.

Cielo con nubes, visto desde la ventana
Cielo con nubes, visto desde la ventana

El final de esta semana parece ser que no va a estar marcado por los rayos de sol, Aemet indica que los intervalos nubosos predominarán en el cielo. Incluso, se esperan algunos chubascos y precipitaciones en general débiles. No obstante, tal vez ese contexto meteorológico ya no preocupe tanto a los ciudadanos, dado el confinamiento que se afronta ante la pandemia de coronavirus. Uno de los efectos de permanecer en casa es que no se está recibiendo la radiación solar habitual, hecho que afecta a la dosis de vitamina D.

"Los rayos UVB producen un estímulo en las moléculas que generan la vitamina D", explica Vicente Blay, especialista en Endocrinología y Nutrición en la Clínica Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza. El sol es la principal fuente que alimenta la necesidad este compuesto, "entre un 70 y 80%", concreta el endocrino. Descubrir los brazos, piernas y hombros (o todo el cuerpo) mientras se permanece durante un tiempo prudente al sol es la receta para nutrirse de la vitamina. "Se debe poner la piel un poquito roja", determina. Si se hace uso de protectores solares para prevenir enfermedades de la piel, se debe aumentar el tiempo de exposición, recomienda Blay.

"Comer en el exterior puede ser una opción para nutrirse de la vitamina D"

Las terrazas y los balcones pueden ser una buena opción para recibir estos rayos. Es la idea que propone el endocrino y también Nuria García, miembro de la Asociación Española de Pediatría (AEP). "Comer en el exterior puede ser una opción para nutrirse de la vitamina D", añade.

Precisamente, sobre el plato se pueden presentar algunos alimentos que son más ricos en este compuesto. "El salmón salvaje, el aceite de hígado de bacalao o las setas son los productos que más vitamina D poseen", dice Blay. Otra opción es enriquecerlos, como se puede ver en las estanterías de los supermercados, donde se observa leche, mantequilla o yogures, entre otros lácteos, con ese aporte extra.

Sin embargo, no en todos los domicilios se dispone de estas galerías o esos víveres no están al alcance, dadas las abundantes compras de las últimas semanas. En esos casos Vicente Blay aconseja tomar un suplemento que se puede encontrar en farmacias. "Suelen ser 25.000 unidades que se toman en una cápsula o ampolla. Esa es la dosis de un mes, dada esta situación podría ser quincenal", sostiene. No obstante, esta ingesta debe ser consultada a su médico o farmacéutico. "Conviene indicar que la vitamina D tiene una dosis máxima que no hay que rebasar porque tendría efectos tóxicos, no se puede tomar sin control", avisa Blay.

Los médicos de los más pequeños de la casa también recetan esta opción. "Estamos indicando 600 unidades a los bebés, como alternativa a los paseos de sol que se aconseja a los niños recién nacidos. Mientras dure el confinamiento se continuará con este protocolo", señala Nuria García, que también es pediatra del centro de salud Delicias Sur de la capital aragonesa. Para niños de más edad surgen las "opiniones controvertidas", consideran los facultativos.

¿Para qué sirve la vitamina D?

Vicente Blay señala que "la vitamina D es la precursora de la hormona D, una estructura lipídica que actúa sobre los núcleos de las células". Una de sus capacidades es la mejora la absorción del calcio: capta, mantiene y forma hueso. Blay también añade otras bondades de la vitamina D: "Favorece la inmunidad, contribuye al metabolismo e impulsa energía".

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) advirtió hace menos de dos años que la insuficiencia de vitamina D constituía una "epidemia mundial". Entonces, a finales de 2018, se apuntó que afectaba en torno al 40% de los menores de 65 años y a más del 80% de las personas mayores de esa edad. El déficit de esta sustancia puede afectar en los niños en una alteración de la mineralización ósea conocida como raquitismo. En el caso de los adultos se indicó que el trastorno se conoce como osteomalacia y produce síntomas como dolores osteomusculares y debilidad muscular.

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