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Aragón

PANDEMIA

Temperatura, frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno… Las pruebas hospitalarias del coronavirus

“Cada paciente es un mundo y no se puede seguir un protocolo general”, advierten los especialistas, que subrayan la importancia de conocer el historial clínico de cada sospechoso de estar infectado.

URGENCIAS DEL HOSPITAL MIGUEL SERVET DE ZARAGOZA / CORONAVIRUS / 31/03/2020 / FOTO : OLIVER DUCH [[[FOTOGRAFOS]]]
Ambulancias a las puertas de Urgencias del hospital Miguel Servet.
Oliver Duch

Lo primero que hay que subrayar es que es imprescindible quedarse en casa. Ante los síntomas hay que aislarse y solo en caso de necesidad llamar a los teléfonos habilitados (el 061 Aragón ha dispuesto para dudas el 976 69 63 82). Pero, ¿qué sucede cuando un sospechoso de coronavirus es trasladado a un centro hospitalario? ¿A qué pruebas se somete mientras su familiar espera en el coche o va ya de vuelta a casa?

Cada vez que se produce un ingreso, lo primero que se practica es el clásico triaje. Personal de enfermería se encarga de tomar la tensión, la temperatura, la frecuencia cardiaca y, en muchos casos, también analizar las mucosas y la saturación de oxígeno, dado que es la infección respiratoria aguda lo que hace que el paciente cumpla con el criterio de ingreso hospitalario.

Acto seguido, los médicos estudian los informes, sopesan si los síntomas son compatibles con la enfermedad (mientras esperan el resultado del test de RCP) y hacen una valoración de cara a estabilizar al paciente en el área de ‘vitales’, desde donde luego los más graves podrían pasar a la UCI.

Insisten los profesionales sanitarios en que “es irresponsable hacer generalizaciones” y en que, a pesar de los protocolos de valoración y seguimiento, no hay una directriz común que pueda aplicarse a todos los casos. En primer lugar, porque se presentan cuadros hospitalarios muy distintos en función del historial clínico de cada paciente, sobre todo, si tiene patologías previas. En segundo lugar, porque muchos profesionales no están hoy en sus puestos naturales (las operaciones que no son urgentes, por ejemplo, se han suspendido), sino que han recibido una formación básica para poder ser más útiles durante esta emergencia.

Explica un enfermero que este virus es “muy traidor” y resulta difícil predecir su comportamiento y, por tanto, cómo evolucionará en cada uno de los infectados. Algunos son asintomáticos, mientras que en otros casos sí presentan la clásica tos seca y la fiebre. El momento crítico -explican- se vive en torno al octavo día de contagio, pues es entonces cuando puede existir un proceso inflamatorio y aparecer la neumonía. En función de los parámetros de saturación (se estudia el tracto respiratorio, mediante exudaciones, lavados y esputos), los pacientes son asistidos con oxígeno, a los que se suele sumar el suero y la medicación antiviral intravenosa.

En las comunidades más azotadas por la pandemia, como es el caso de Cataluña, las pruebas de radiodiagnóstico ya se dedican en exclusiva a detectar de forma rápida posibles neumonías. En Aragón los sanitarios que se trasladan a los hogares de los posibles afectados están echando mano de un aparato portátil para hacer una radiografía de tórax y evitar así posibles traslados. El Servicio Aragonés de Salud envió una circular el pasado día 17 en la que se explica cómo han de extremarse las precauciones en los hospitales, por ejemplo, en los casos graves que precisen maniobras sobre las vías aéreas “como la intubación traqueal o el lavado bronco-alveolar”. En Aragón la presión sobre las UCI todavía es sostenible (estarían libre en torno al 35% de las camas) y la estancia media en estas unidades fluctúa entre los 8 y los 15 días.

Acerca del tratamiento, los sanitarios tratan de “ajustar” la medicación, a sabiendas de que aún no hay cura contra el coronavirus y que los antivirales que se suministran solo contribuyen a aplacar los síntomas. Hay muchos pacientes que han de continuar con su medicación habitual (como los cardiacos o renales), si bien los médicos extreman su observación y son los que deciden en última instancia.

Mucho se especula estos días sobre el si el uso de medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno agravan la situación, pero no hay ningún dato concluyente al respecto. También se leen noticias de si los antipalúdicos pueden ser efectivos o de si ciertos fármacos contra la artrosis también frenan la infección, pero esta realidad está hoy más próxima a los laboratorios de pruebas que a los hospitales. Los doctores, sobre todo, supervisan el tratamiento de pacientes inmunodeprimidos que se contagien de covid19 para seguir una terapia que no debilite el sistema inmunológico. Un rayo de esperanza es la propuesta del epidemiólogo aragonés Juan José Badiola de extraer el suero de la sangre de pacientes recuperados para inocular los anticuerpos que hayan generado, pero esta técnica apenas acaba de comenzar a investigarse.

Para poder dar un alta, hace falta que el paciente esté tres días sin fiebre y tenga bien la saturación de oxígeno, aunque también hay que estudiar otros factores. Algunos enfermeros, por si acaso, piden a sus pacientes que se levanten y anden unos cuantos metros para despejar cualquier duda. Aunque un alta siempre es motivo de alegría, el aislamiento debe continuar en el domicilio y el afectado debe estar 14 días más sin salir de casa por prevención porque su carga vírica, aunque ya escasa, podría seguir contagiando.

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