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coronavirus

"Me ha costado más de una semana encontrar mi medicación contra la artritis reumatoide"

Para los pacientes de artritis reumatoide y lupus la hidroxicloroquina es su tratamiento habitual. Su distribución está intervenida ya que se utiliza contra el covid-19 y algunos enfermos crónicos tienen problemas para comprarla en las farmacias.

Foto tratamiento con hidroxicloroquina
Un envase de Dolquine, nombre con el que se comercializa la hidroxicloroquina
Heraldo.es

Después de algo más de una semana llamando a farmacias de su localidad, Utebo, de los alrededores y de Zaragoza, Rubén Ramiro se siente por fin algo más tranquilo. Enfermo crónico de artritis reumatoide y síndrome de Sjogren (trastorno autoinmunitario en el cual se destruyen las glándulas que producen las lágrimas y la saliva) desde hace 10 meses toma Dolquine, denominación comercial de estas pastillas que contienen hidroxicloroquina. A él no le cuesta pronunciar este complejo nombre que también ha entrado a formar parte del vocabulario popular de esta pandemia al tratarse de un fármaco, indicado también para la malaria, que se encuentra en investigación y se está utilizando para el tratamiento de casos graves provocados por el coronavirus.

El pasado 16 de marzo, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) comenzó la distribución controlada de hidroxicloroquina y cloroquina fosfato para covid-19 en los centros hospitalarios a través de la aplicación de Gestión de Medicamentos en Situaciones Especiales (MSE). Una parte está destinada a tratamientos compasivos y experimentales en los hospitales y otra a la farmacia de calle para los pacientes que ya estaban en tratamiento por enfermedades crónicas. Las comunidades autónomas son las que arbitran el sistema de control para garantizar que este 'stock' llegue a las personas que lo necesitan. 

Aunque el acceso a este medicamento tiene que estar asegurado para los pacientes crónicos que ya lo vienen tomando, Ramiro cuenta que ha tenido que vivir una auténtica "odisea" para poder comprar una caja que le va a durar dos semanas. "Tanto mi farmacia habitual como muchas otras a las que he estado llamando me contestataban que les habían retirado el 'stock'. Recurrí a mi reumatóloga de cabecera para ver si había alguna alternativa y ella lo ha intentado todo. Supongo que no soy el único afectado, que hay más personas que han pasado por mi situación", explica. 

Interpuso una queja en la página web del Salud a la que la Unidad de coordinación autonómica de uso racional del medicamento y productos sanitarios de Aragón, perteneciente a la Dirección General de Asistencia Sanitaria, le contestó que el tratamiento para casos crónicos como el suyo está garantizado y que tenía que contactar con su farmacia habitual.

Hay inquietud entre este colectivo. A la asociación Artritis Reumatoide Oscense (ARO) no ha llegado ninguna queja por parte de sus socios, pero subrayan que por redes sociales sí han detectado que hay personas que están encontrando "dificultades" para encontrar Dolquine. La Liga Reumatológica Catalana acaba de abrir un canal para que las personas que padecen esta dolencia planteen sus dudas ya que, afirma, "se sienten más vulnerables y tienen muchas dudas sobre la medicación que toman y si esta va a se seguir estando disponible".

Algunos especialistas recomiendan reducir la dosis si es posible

Desde la Asociación Aragonesa de Reumatología su presidente, Erardo Ernesto Meriño, apunta que en estos momentos no tienen constancia de que actualmente exista un "desabastecimiento" de este medicamento, pero que pueden producirse "casos puntuales". No obstante, reconoce que algunos especialistas están recomendando a algunos pacientes que "si es posible y no tiene ninguna contraindicación importante" reduzcan las dosis diarias. "Normalmente se recetan uno o dos comprimidos al día cada 24 o 12 horas y si se están tomando 400 gramos se pueden reducir a 200 en previsión de que se tarde algunos días en poder comprarlo y alargarlo así en el tiempo", apunta. 

Subraya que se trata de un inmunosupresor de "acción de inicio más lenta", cuyos efectos de mejoría tardan varíos días en percibirse cuando comienza un paciente a tomarlo, pero con un impacto beneficioso "más prolongado en el tiempo". Por este motivo, los enfermos que no lo consumen durante cuatro o cinco días seguidos "de manera general" no empiezan a tener problemas de salud. La prevalencia de la artistris reumatoide ronda el 0,7% en la población en general. En el caso del lupus es de 9 por cada 10.000 habitantes.

Las farmacias solo dispensan en envase por paciente

Por su parte, fuentes del Salud del Gobierno aragonés han señalado que desde la semana pasada, y siguiendo las indicaciones de la Agencia Española del Medicamento, se viene aplicando el procedimiento marcado desde la Dirección General de Asistencia Sanitaria, con el que se persigue tener disponibilidad de estos fármacos para los pacientes que lo necesitan.

Así, las oficinas de farmaciasolo dispensanmedicamentos que contengan cloroquina e hidroxicloroquina si se trata de una receta electrónica dispensable o de una receta en papel con "visado autorizado" o visado físico. En caso de tratarse de una receta privada, antes de su dispensación puntualizan desde la DGA, el farmacéutico tiene que consultar a las autoridades.

En cualquiera de los casos e independientemente del número de envases dispensables se facilita un solo envase por paciente con el fin de asegurar el mayor número de personas tratadas. Los almacenes de distribución, apuntan desde el Salud, remiten diariamente a la Dirección General de Asistencia Sanitaria información sobre sus movimientos en estos compuestos. Además, concluyen que las oficinas de farmacia no pueden acumular 'stoks' de estos medicamentos.

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