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Aragón es Extraordinario

Los voluntarios de Cruz Roja siguen sin reblar

Las asambleas locales de esta entidad repartidas por Aragón continúan con sus distintos servicios, como el reparto de alimentos o un programa de llamadas a personas solas

En la demarcación bilbilitana se atiende a un total de 450 familias vulnerables.
En la demarcación bilbilitana se atiende a un total de 450 familias vulnerables.
CRUZ ROJA

Cruz Roja anunciaba que, ante la situación producida por la declaración del estado de alarma a raíz de la expansión del coronavirus, iba a poner en marcha la mayor movilización de recursos y personal de los últimos años. En el caso de Aragón, esa labor recae en las distintas asambleas locales que la entidad tiene repartidas por todo el territorio, como es el caso de la ubicada en Calatayud. Así, desde su centro del paseo de Ramón y Cajal, están haciendo frente a uno de sus servicios de mayor peso: el reparto de alimentos para el Fondo de Ayuda Europea para las Personas Más Desfavorecidas (FEAD).

Dentro de la demarcación bilbilitana y otras próximas, se atiende a un total de 450 familias vulnerables. "Hacemos un reparto de 40.000 kilos, que se hace siempre, pero que en estas circunstancias cobra todavía más importancia. Y en el que se incluye el transporte a los pueblos", explica Luis Miguel Maluenda, presidente de la asamblea local bilbilitana. Así, los voluntarios también se hacen cargo incluso de «llevar a cabo las compras que necesitan en establecimientos de Calatayud y llevarlas hasta sus casas, sean de la localidad que sean».

"Tenemos muchas ganas de ayudar, porque al fin y al cabo el sentido de Cruz Roja es paliar las necesidades y el dolor, y ante un escenario de anormalidad como este, es una situación en la que tenemos que estar", subraya Maluenda. En este sentido, además del reparto de alimentos, en el caso bilbilitano –también en otros de la geografía aragonesa y nacional- se está llevando a cabo un programa de llamadas: "Hay muchas personas mayores cuyos hijos están fuera de Calatayud o de sus pueblos, por lo que nosotros les llamamos para ver cómo están o incluso para hacernos cargo de la renovación de medicamentos: es algo que da mucha tranquilidad".

En Calatayud, donde cuentan con más de 300 voluntarios, estos días están siendo frenéticos. "Entre todos los inscritos, algunos son personas que por su edad no pueden exponerse al riesgo, pero sin embargo hemos tenido muchas altas nuevas, destaca. Así, reconoce que «no se ha dejado de hacer ni un solo proyecto, y estamos en todo lo que se nos ha requerido".

Como muestra de la actividad del territorio, en Tarazona, el voluntariado, desde casa, confecciona batas de plástico con bolsas de basura para los centros de salud de las demarcaciones del Moncayo y Borja. El seguimiento telefónico también se hace en Cariñena, Belchite, Caspe o La Almunia.

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