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Las trabajadoras del servicio Ayuda a domicilio piden más protección

Se les han incrementado los servicios mínimos que han de prestar en domicilios de ancianos y temen que al ampliar la red de atenciones y carecer de medidas de seguridad laboral se conviertan en un factor de riesgo para los mayores

Imagen de archivo de entrega de firmas contra el pliego de Ayuda a domicilio del Ayuntamiento de Zaragoza.
Imagen de archivo de entrega de firmas contra el pliego de Ayuda a domicilio del Ayuntamiento de Zaragoza.
José Miguel Marco

«Con una simple bata de tela y un par de guantes vamos de domicilio a domicilio para atender a mayores que están solos». María José Esteban, delegada de CC. OO. y trabajadora del servicio de Ayuda a domicilio –que presta el Ayuntamiento de Zaragoza a través de Domusvi y Clece–, denuncia la falta de equipos de protección adecuados.

«Por orden del Ayuntamiento han ampliado servicios mínimos. Pasaremos del SAD Dependencia al SAD Prevención, que es ir un día a hacer mantenimiento o limpieza de la casa, y habrá que ir a más hogares. No nos quejamos del trabajo sino de ser un factor de riesgo para los ancianos en pleno pico del coronavirus. Hasta ahora en los domicilios han estado a salvo, pero al ampliar la red llevamos la posibilidad de contagio a más usuarios». 

Según María Tremps, de CC. OO. y presidenta del comité en Clece, son 600 las trabajadoras, entre las dos empresas, del servicio Ayuda a domicilio que a diario van a atender a los mayores, muchas en transporte público y sin medios de protección adecuados. "Lo que denunciamos es que antes se iba a las casas donde realmente era necesario porque había un mayor solo sin cobertura familiar o por ser dependiente. Ahora nos critican porque dicen que nos negamos a hacer servicios mínimos cuando no es eso. Este trabajo es vocacional, yo llevo 28 años. Por lo que protestamos es por no disponer de mayor seguridad  a la hora de realizar nuestro trabajo porque parece que no son conscientes de que el riesgo se agranda". "Si antes éramos un centenar, ahora vamos a ser 600 yendo a domicilios particulares, a veces cogiendo hasta cuatro autobuses para ir a barrios rurales. Podemos contagiar a los mayores y eso nos genera mucha  tensión porque tenemos usuarios con muchas patologías o de bronquios o de riñón". Por eso, asegura, "pedimos para el colectivo más medidas de seguridad a la hora de trabajar".

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