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Aragón

coronavirus

100 llamadas diarias al teléfono del mayor: "Se sienten solos y preguntan quién puede ir a comprarles"

Este servicio gratuito del IASS para paliar la soledad funciona durante esta crisis del coronavirus las 24 horas del día y ha triplicado el número de comunicaciones.

Teléfono del mayor
Centro de llamadas, este miércoles, en la dirección provincial del IASS de Zaragoza en sus dependencias de la plaza del Pilar.
Laura Uranga

Actualmente, más de 78.000 mayores viven solos en Aragón, de los que unos 53.000 tienen más de 80 años. A los riesgos asociados a contraer el coronavirus con graves consecuencias, suman los de la soledad y el aislamiento al tener que permanecer en sus casas sin poder recibir visitas más que las estrictamente indispensables ni salir a la calle para ir a comprar o a la farmacia. Desde el jueves de la semana el teléfono gruito del mayor del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS),  el 900 25 26 26, funciona de forma ininterrumpida las 24 horas del día y viene recibiendo una media de un centenar de llamadas diarias, lo que supone triplicar el número habitual de comunicaciones.

"Muchas de las personas que llaman solo quieren conversar un rato, muchas veces porque, como todos, tienen miedo a lo desconocido y necesitan expresar sus temores y que alguien les escuche", cuenta Ángeles Cepero, trabajadora social de la Fundación DFA, entidad que gestiona este servicio desde su puesta en marcha en junio del año pasado.

Una realidad presente al otro lado del auricular desde el primer día que ha dejado paso durante esta cuarentena a dudas y contratiempos que se presentan durante este confinamiento. "Preguntan que si no pueden salir de casa quién puede ir a comprarles o a la farmacia. Hay algunos que también comían en centros y no saben qué hacer ahora o que no tienen claro si acudir a la cita que tenían con el médico o no. Son inconvenientes de su vida cotidiana que les trastocan sus rutinas y sus relaciones sociales", señala Cepero.

En sus primeros ocho meses de funcionamiento el teléfono gratuito del mayor recibió 1.300 peticiones y resolvió su problemas a 545 personas. Frente a estas cifras,  el actual centenar de llamadas diarias, un número variable, supone un crecimiento exponencial de su uso lógico ante una crisis sanitaria de esta gravedad.

El perfil de la persona que llama está siendo más o menos el mismo del habitual, personas de entre 65 y 79 años y más mujeres que hombres. Incluso ancianos de más de 90 años recurren al teléfono como una vía de escape. "A veces llaman hasta las familias que están preocupadas por no poner acudir a ver a sus padres o familiares y nos preguntan qué tienen que hacer para asegurarse de que están bien y atendidos", cuenta esta trabajadora social. Estos días hay mayores que les describen los síntomas que tienen y si creen que es necesario derivan el caso a emergencias sanitarias, la policía o la Guardia Civil. En más de una ocasión también les ha tocado "disuadir" a alguno dispuesto a ir al supermercado de su barrio y a quien hay que convencer de que cumpla a rajatabla el confinamiento.

El teléfono del mayor está atendido por 5 personas y permanece activo por las noches. Antes esta línea telefónica funcionaba de 15.00 a 7.00 de lunes a viernes y las 24 horas los fines de semana y festivos. Este equipo forma parte de un operativo mucho mayor que inicilamente formaban 52 técnicos, entre los cuales hay seis psicólogos, que también han reforzado la atención telefónica en el 976 70 17 05 (hasta ahora punto de información de la dirección provincial del IASS en Zaragoza). Este último cuenta con 11 profesionales que llevan los auriculares conectados de nueve de la mañana a nueve de la noche. 

A ellos hay que sumar los 21 técnicos (16 de la provincia de Zaragoza, 3 de la de Huesca y 2 de la de Teruel) a las que se derivan cuestiones más concretas. De las consultas más específicas sobre familias, discapacidad o servicio de igualdad se encargan 15 profesionales, entre ellos los 6 psicólogos. Un dispositivo humano que va creciendo en función de las necesidades que surgen.

Para la coordinadora del teléfono del mayor, estar a este lado de la línea requiere "una buena dosis de empatía, tolerancia y mimo" con quien marca unos dígitos tras los que espera encontrar consuelo y soluciones. "Los mayores que viven solos son un colectivo muy vulnerable, se informan mucho por la televisión y la radio y escuchan las cifras de muertos. Desde aquí intentamos también transmitirles un mensaje positivo, de tranquilidad y de ánimo", concluye.

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