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Aragón

historias de la pandemia

Dos aragoneses que embarcaron en enero en un crucero, por el Índico en busca de puerto

La crisis sanitaria les sorprendió en las antípodas, en mitad de una vuelta al mundo. El barco, con miles de personas a bordo y libre del virus, ha sido rechazado en Dubái, donde se dirigía, y en Australia, frente a cuyas costas se encuentra.

El recorrido del crucero mostrando cómo ha tenido que darse la vuelta.
El recorrido del crucero mostrando cómo ha tenido que darse la vuelta.
Heraldo.es

A los zaragozanos María Pilar Aguelo y su marido, Ángel, el estallido global de la crisis del coronavirus les ha sorprendido en aguas del Índico, dos meses después de haber embarcado en Barcelona, el 7 enero, en un crucero que iba a dar la vuelta al mundo.

El periplo se interrumpió hace una semana, cuando se disponía a rodear Australia. Entonces, el capitán del MSC Magnífica, con 3.000 personas a bordo, entre pasajeros y tripulación, decidió emprender un viaje de semanas hacia puertos de Oriente Medio, con escalas solo de carácter técnico, con la intención de desembarcar al pasaje lo más cerca de Europa posible.

Desde este miércoles, esa posibilidad queda, por lo menos, en suspenso. Los pasajeros han recibido una nota en sus camarotes donde se les comunica que el puerto de Dubái, el que el capitán, Roberto Leotta, había escogido como destino, les niega el amarre. "En este preciso momento, los Emiratos Árabes Unidos han cambiado sus políticas gubernamentales y el puerto de Dubái permanecerá cerrado a todos los barcos extranjeros hasta nuevo aviso".

El trasatlántico se ha visto obligado a dar la vuelta, hacia Perth para, decía esta mañana el capitán en la nota, "navegar a lo largo de la costa australiana" y pergeñar "un plan de futuro". Pero esa posibilidad también parece esfumarse después de que las autoridades australianas hayan conminado al Magnífica (y a otros cruceros) a anclar en el mar e irse. 

"No hay motivos por el que el Magnífica deba esta estar en contacto con las autoridades australianas, no hay australianos a bordo ni casos de coronavirus", dijo el gobernador del estado de Australia Occidental, frente a cuyas costas está el buque, en una rueda de prensa extraordinaria. Precisó que el barco "tiene los depósitos llenos de combustible y se halla completamente aprovisionado; si les han negado el atraque en Dubái, hay otros muchos puertos", zanjó. Matizó, no obstante, que si algún pasajero se encuentra en riesgo vital, se le ayudaría.

El barco se encuentra en estos momentos completamente libre de la infección que tiene al mundo confinado y el empeño de los responsables de la nave es, a toda costa, que siga así. "Es lo único que quieren, aunque tengamos que estar dando vueltas a la nada", dice María Pilar.

Sabe que no son los únicos en la misma situación. Incluso dispone de aplicaciones de móvil que detectan los cruceros activos actualmente por el mundo.

María Pilar está, de momento, tranquila. Piensa que el barco es, aunque sea por comparación, el lugar más seguro. "Lo importante es que estamos todos bien. En algún sitio nos tendrán que dejar, si no es mañana será dentro de una semana o de dos", confía. "Tenemos combustible, tenemos comida...", cuenta. Y mucho entretenimiento. "Aquí en ese sentido es como si no pasara nada, con todo lo que hay fuera aquí parece que estamos de vacaciones, para que la gente esté tranquila. Y es que, en realidad, aquí dentro no pasa nada", describe.

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