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Adela Badía: "No podemos dar abrazos, pero sí redoblar esfuerzos por las víctimas de la violencia"

El coronavirus condiciona el trabajo en la Casa de la Mujer, que no cierra sus puertas e intensifica su labor telefónica.

Adela Badía, trabajadora de la Casa de la Mujer, durante la crisis del coronavirus.
Adela Badía, trabajadora de la Casa de la Mujer, durante la crisis del coronavirus.
Oliver Duch

En un servicio de atención a las mujeres que sufren la violencia de sus parejas como el que presta la Casa de la Mujer, el calor humano será imprescindible. ¿Cómo se están adaptando a la cuarentena y a las nuevas medidas de seguridad?

Estamos haciendo que todas las herramientas sigan funcionando. Que siga en marcha la asesoría legal o que la casa de acogida, entre otros servicios, siga operativa. Pero está claro que ese calor humano, por mera cuestión sanitaria, está condicionado. No podemos dar abrazos, pero sí multiplicar la empatía y las conversaciones, en persona y por teléfono, y redoblar esfuerzos por las víctimas de la violencia de género.

¿Siguen todas las trabajadoras de forma presencial? ¿Ha cambiado la organización interna?

Hay menos gente en nuestra sede que de costumbre. Hemos establecido turnos con equipos que integran trabajadoras sociales, psicólogas y educadoras, de modo que no haya grandes grupos de personas concentradas. Las que no se encuentran en la sede están teletrabajando desde casa. Se han recortado los horarios de atención presencial durante la cuarentena, pero se sigue atendiendo a las víctimas las 24 horas, ya sea por vía telefónica o a través del correo electrónico.

¿Esas medidas adoptadas interfieren en el trato habitual?

Más allá de que hemos puesto una mesa extra en el mostrador para asegurar ese perímetro de seguridad de un metro y de que no podemos dar besos y abrazos, no en exceso. Todo el mundo, también quienes atraviesan un mal momento, está concienciado ante la crisis.

Muchas víctimas de violencia machista o víctimas en potencia se habrán encontrado, de repente, con una convivencia de 24 horas con sus maltratadores

Desde luego es una gran preocupación que a todos los implicados en esta problemática tenemos en mente desde el minuto uno, pero lo cierto es que de momento, después de unos pocos días de cuarentena, no hemos visto un repunte de casos de violencia. Tal vez con el paso de los días los datos cambien esta afirmación, pero no estamos ante cifras excepcionales. Lo que sí vemos es que las mujeres están teniendo una gran carga de trabajo al tener que ocuparse de los niños, que no tienen colegio. Están desbordadas. Procuramos darles apoyo emocional, así como pautas.

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