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Salud

Francisco Javier Falo: "Es un virus nuevo, hay que ser serios, pero no es una plaga que va a acabar con nuestra civilización"

El director general de Salud Pública defiende la actuación de las autoridades sanitarias, aunque igual no «han llegado bien algunos mensajes» a la población

El director general de Salud Pública pide calma a la población sobre el coronavirus.
El director general de Salud Pública pide calma a la población sobre el coronavirus.
Toni Galán

Hemos pasado de tener un caso de coronavirus a no tenerlo en apenas 24 horas. ¿Cómo recibió la noticia de Madrid?

Me produce alegría por la joven.

¿Las administraciones sanitarias sucumben a la presión social y se adelantan en la comunicación?

Hay mucha presión dentro y fuera del sistema, incluso desde los medios de comunicación, que no quiero decir que tengan la culpa. La reflexión, quizás, tiene que ser compartida. Si ayer no hubiéramos comunicado el caso, ¿cómo se hubiera interpretado? Habíamos asumido un compromiso de transparencia. Sabiendo y asumiendo que podíamos tener el riesgo de que diera falso positivo, sigo pensando que lo más razonable es lo que hemos hecho.

¿Son comunes los falsos positivos?

Lo que ha pasado es muy improbable. La probabilidad de falsos positivos es muy pequeña. Cada vez las pruebas son más fiables, pero también es verdad que esta ha salido en el último mes.

¿Actuaría de otra manera?

Desde un punto de vista técnico, de salud, volvería hacer lo que hicimos. Prefiero tener 24 horas a una persona en aislamiento y al día siguiente, corregir. Lo hemos hecho en otras intervenciones preventivas. Y desde el punto de vista de comunicación, hay un compromiso del Gobierno de transparencia. Haremos lo mismo. Cuando creamos que hay un positivo, informaremos.

¿Cómo vive un director general de Salud Pública una crisis como la del coronavirus?

Con ventajas y desventajas porque no es la primera. Además de experiencia en la gestión, quizás tenga la óptica de saber relativizar con más facilidad. Aunque las crisis siempre son crisis. Nos obligan a dedicar una parte de los recursos a ellas y generan tensión en el sistema sanitario.

Desde que apareció el primer caso en España, ¿cree que las autoridades sanitarias están actuando bien?

Imagino que habrá cosas mejorables, pero en grandes líneas hemos respondido bien. Si tenemos algún debe, es en el ámbito de la comunicación a la vista de lo que la población percibe. No han llegado bien nuestros mensajes a la hora de transmitir que es un virus nuevo, hay que ser serios, pero no es una plaga que va a acabar con nuestra civilización. Es una enfermedad respiratoria transmisible que puede tener impactos sociales y sanitarios importantes, más atribuibles al miedo que a la enfermedad en sí.

Y también económicos, ¿no?

El impacto será más social y económico que sanitario, pero lo que repercute en lo social y económico lo termina haciendo en la salud.

Pero las pandemias o enfermedades infecciosas no afectan a todos los países por igual.

¿Cree que Covid 2019 hubiera sido diferente si no hubiera empezado enChina?

Puede, porque es un país muy receptor a la producción de países desarrollados y muy productor de materias primas de las que nos abastecemos.

¿No hay cierta contradicción en los mensajes? A la vez que nos dicen que no hay que preocuparse se aísla a la gente.

Cuando una enfermedad empieza, lo primero que se intenta es contenerla, porque no sabemos cómo se va a comportar. Es un germen que desconoces y la contención es importante te permite identificar lo que está pasando… Aprendes a conocer el virus y la enfermedad. Nos permite saber si podemos poner barreras y que la enfermedad se quede en un sitio. En ese sentido, hay casos de éxito y de fracaso. El virus Sars de 2002, que causó un centenar de casos y por el que murió gente, se contuvo y desapareció. Solo está en los laboratorios de investigación.

¿Pero es posible en una sociedad tan global?

También tenemos fracasos: la pandemia de gripe de 2009. Hicimos un ejercicio de contención, pero no fue posible. Era un virus gripal que se transmitió y en un momento determinado, ya no tenía sentido hacer estudio a todos los contactos. Pero la contención nos permite también preparar el sistema sanitario y social. Esto en algunos países todavía es más importante. Pero lo que para nosotros desde el punto de vista de la administración sanitaria tiene sentido es difícil explicar a la población... Entienda que hacemos algo y decimos lo contrario.

¿Los mensajes de la Organización Mundial de la Salud no generan más alarma?

Van más dirigidos a esos países que tienen más dificultades de adaptación que a nosotros. Los escenarios de la OMS son globales. No diferencia países desarrollados y los que no lo son.

Además de nuevo, ¿qué tiene de particular este virus?

Cuando algo es nuevo, tienes que estudiarlo, los gérmenes nuevos no se comportan igual. No hace mucho que superamos otra declaración de la OMS sobre el zika. Este se transmitía por los mosquitos y nosotros no teníamos, pero la enfermedad estuvo detrás de un porcentaje de microcefalias que aparecieron en algunos países. Con el tiempo, ya vamos por el tercer mes, ya hemos aprendido el perfil que puede tener este coronavirus y eso nos da cierta tranquilidad.

¿Puede compararse con una gripe?

Eso no quiere decir que la gripe no sea importante. Todos los años insistimos en ello. El problema es que con el coronavirus nadie nos hace caso porque creen que estamos ocultando información y cuando hablamos de la gripe, parece que exageramos. En España, por gripe, hay más de 500.000 atenciones en Primaria, decenas de miles de casos en hospitales y más de 6.000 muertes atribuibles. En Aragón afecta a entre un 3% y un 5% de la población. De esos, el 1% fallecen.

Pero la realidad es que la venta de mascarillas se ha disparado. ¿Se ha creado una alarma social innecesaria?

Muchas veces piensas por qué está pasando. En la pandemia de gripe A no ocurrió. Puede haber un factor de globalización y de las redes sociales. También he reflexionado sobre que el país donde empieza esto es China. Por su tradición usa muchas mascarillas por la contaminación ambiental. La realidad es que estamos generando una situación de alarma injustificada y alimentando un movimiento especulativo. Las mascarillas han aumentado entre 20 y 50 veces su precio para el mercado sanitario. Tenemos que saber las consecuencias que tiene lo que hacemos.

¿Las mascarillas empiezan a escasear en los centros sanitarios?

De momento hay suficientes, pero no hay grandes stocks.

¿Ha habido un incremento de asistencias sanitarias en los centros motivadas por el coronavirus?

De momento, moderado. No podemos decir que las Urgencias están saturadas por esto porque no es verdad. Hay más inquietud por lo que puede pasar que una demanda de asistencia real.

¿Cuándo confía en que puede acabar esta crisis?

No lo sabemos. Hay muchos virus respiratorios que tienen comportamiento muy estacional. Sería lo lógico, pero no tenemos certeza de que este se vaya a comportar así. No me atrevería a decirlo, ni creo que haya nadie que lo sepa.

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