Despliega el menú
Aragón

salud

La difícil búsqueda de un alimento saludable en la planta de un hospital

Las máquinas de vending de los equipamientos públicos e instituciones introducen poco a poco productos sanos. Pero, por su baja demanda, lo hacen a cuentagotas.

Tres tipos de máquinas de vending que se pueden encontrar en el hospital Miguel Servet de Zaragoza.
Tres tipos de máquinas de vending que se pueden encontrar en el hospital Miguel Servet de Zaragoza.
Heraldo

Son una tentación a la que es difícil resistirse. “Las máquinas del vicio”, como señala el nutricionista zaragozano Iñaki Maestro. Los productos que salen de las máquinas de vending, salvo contadas excepciones, no son un ejemplo de comida sana, precisamente. Un recorrido por la oferta que exhiben estas vitrinas nos permite contemplar un amplio surtido de paquetes de patatas, bollería industrial, chocolates, gominolas y bebidas carbonatadas.

En el mejor de los casos, algunas máquinas reservan un hueco para zumos algo más naturales, para productos con fibra o, incluso, para fruta troceada. Pero son los menos. Generalmente, son alimentos difíciles de encontrar y de diferenciar, en caso de que tengan un hueco entre tanta oferta sobreazucarada.

Ni siquiera los hospitales, clínicas y centros de salud se libran de esta realidad. Se da la circunstancia de que junto a la consulta de Nutrición de algunos equipamientos sanitarios, la oferta para la gente que allí acude está compuesta en exclusiva por productos de todo menos saludables.

Desde hace años, las asociaciones médicas han pedido que las máquinas expendedoras de estos centros ofrezcan productos con un perfil nutricional más sano. Hay que tener en cuenta que el sobrepeso y la obesidad son un problema de primer orden, tanto en la población adulta como en los niños. Y, en muchos casos, el médico especialista o pediatra recomienda en la consulta una alimentación sana a unos pacientes que han tenido en la sala de espera la tentación de las expendedoras.

Los grandes centros públicos aragoneses recogieron el guante hace algunos años, aunque a medias. En el caso del hospital Miguel Servet, por ejemplo, hay varias máquinas (no todas), que actualmente tienen dos baldas con productos saludables. Una de ellas está llena de sandwiches y bocadillos que cumplen las recomendaciones sanitarias, y la otra tiene zumos, galletas sin azúcares añadidos, productos sin gluten y bolsitas con trozos de manzana. Por encima, tres estanterías con el ‘arsenal’ de patatas fritas, bollería industrial, etc. Y, al lado, una máquina de bebidas en las que lo único sano de verdad es el agua.

Aunque la intención era extender esta filosofía, de momento la sección de comida más sana desaparece en otras zonas del Miguel Servet, como las plantas superiores del Hospital Materno-Infantil. Eboca es la empresa que gestiona la flota de máquinas del Servet. Según Manuel Torres, su director comercial, “cuesta” introducir estos alimentos en las opciones de compra de los clientes. Aunque ve “una corriente imparable” de demanda de estas opciones de comida saludable, los datos de compra real dicen que lo más vendido son la bollería con chocolate y los snaks dulces.

Aunque el porcentaje de ventas de alimentos sanos “es bajo”, la empresa está introduciendo “cada vez más variedad de productos”. Incluso han diseñado un sistema de telemetría que permite controlar “en tiempo real” los productos que se consumen, para controlar mejor las fechas de caducidad. Algo importante en el caso de esta gama de alimentos.

En el caso del Hospital Clínico de Zaragoza, también tiene su ‘rincón sano’, pero hay que encontrarlo. En la entrada principal o en lugares como Consultas Externas la máquina está llena al cien por cien de los productos menos recomendados.

El nutricionista Iñaki Maestro cree que esto es “un problema” especialmente para los familiares de las personas que están ingresadas. “Hay personas con sobrepeso que, si tienen un familiar ingresado, no quieren abandonar el hospital, por lo que muchas veces ‘tiran’ de las máquinas” para alimentarse. Y lo que se encuentran allí “no es una alimentación completa”, ya que hay “altísimos niveles de grasas saturadas” y grandes cantidades de “sales saborizantes”.

Aunque cree que ha habido “una mejora” con nuevos productos algo más sanos, Maestro considera que las expendedoras “deberían ser capaces de generar un menú completo, sano y bien elaborado”. Sugiere, por ejemplo, que haya ensaladas completas con tenedor y pequeños frascos de aliño, como venden en los supermercados.

Otros edificios públicos

En la mayoría de las instituciones públicas el panorama es similar. En el edificio Pignatelli, sede del Gobierno de Aragón, la máquina solo tiene una balda (de seis que hay en total) dedicada a la zona saludable. Además, esta semana había en esta sección una gran bolsa de snaks salados, que no encajan precisamente en esta categoría.

En los juzgados de Ranillas hay algún producto suelto que entra en la categoría de saludable, pero no disponen de un espacio propio y diferenciado, y quedan difuminados entre el panorama general de palmeras de chocolate, galletas rellenas y patatas fritas.

A la izquierda, máquina de vending del Pignatelli. A la derecha, de la sede del Ayuntamiento de Zaragoza en la plaza del Pilar.
A la izquierda, máquina de vending del Pignatelli. A la derecha, de la sede del Ayuntamiento de Zaragoza en la plaza del Pilar.
Heraldo

En el Ayuntamiento de Zaragoza es posible encontrar un ejemplo positivo. Durante la pasada corporación, en varios edificios municipales se pusieron máquinas expendedoras cien por cien saludables. Aunque en la plaza del Pilar fueron no pocos los concejales que lamentaron el cambio, ahora las expendedoras están copadas por bebidas sin azúcar, zumos ecológicos, bebidas calientes de comercio justo, productos elaborados con aceite de oliva o de girasol, ensaladas y al menos tres tipos de fruta de temporada. Además de alimentos sin gluten y con pan integral. Un contenido totalmente diferente al que puede verse, por ejemplo, en los hospitales, a pesar de que estos últimos deberían dar ejemplo de fomento de los hábitos saludables.

Etiquetas
Comentarios