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Aragón

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Miguel Nonay: un trotamundos único de San Mateo de Gállego

Viajero y prescriptor de turismo adaptado para instituciones públicas y privadas, peina el planeta y vuelca sus impresiones en viajerossinlimite.com, su blog y núcleo operativo.

Foto de San Mateo de Gállego
Miguel Nonay se carga de energía con el sol de la tarde en su querido San Mateo de Gállego
Laura Uranga

Miguel maneja con soltura una silla de ruedas eléctrica adaptada a sus necesidades; es viajero por vocación y bloguero de profesión. Desde viajerossinlimite.com cuenta sus vivencias en diferentes puntos del planeta a la hora de hallar planes turísticos adaptados a su discapacidad; en el caso de Miguel, son secuelas de la polio. Empezó como un reto personal y se ha convertido en un recurso para instituciones públicas y privadas, que confían en el trabajo que él y su pareja Eva Gutiérrez desempeñan diligentemente con el objetivo de ayudarles a aprender de las experiencias vividas por alguien con discapacidad, mejorar sus instalaciones y servicios, descubrir nuevas posibilidades... una astralica de mano, como se diría en aragonés recio. Eva y Miguel viven en Utebo, pero su pueblo de siempre es San Mateo de Gállego. Pasear por sus calles con Miguel supone un rosario de saludos, abrazos y sonrisas al paso del ilustre compueblano.

“El primer gran viaje que hicimos Eva y yo fue por placer, a Argentina, allá por 2007; hubo muchos problemas logísticos relacionados con mi silla, tuvimos que apañar los reposapiés después de que nos la entregasen rota del avión y no aparecía una de sustitución a tiempo de enganchar con las excursiones pautadas, pero no podíamos renunciar al viaje; Ushuaia, Calafate con el Perito Moreno y el glaciar Upsala que es aún mejor... increíble. El viaje tuvo otros momentos accidentados, pero aun así lo recordamos con mucho cariño; me sentí como un explorador, era un sueño de niño. Otro que acabó siendo muy especial fue al Sahara, pasamos 10 días con una tribu bereber”.

En 2009, Eva y Miguel fueron a Costa Rica. “Ese año fundé el blog ‘A salto de mata’ y el viaje resultó inicático: fue la primera vez que subí en ultraligero, que me lancé en tirolina, hice snorkel... en el volcán Tenorio íbamos con un guía abriendo senda con machete, yo con una silla monorrueda Joëlette, y vimos una serpiente coral, de las más venenosas del mundo. En 2018 volqué todo en ‘Viajeros sin límite’, la otra bitácora que llevaba y que mantenemos ahora Eva y yo. Superamos las 600.000 visualizaciones mensuales”.

Miguel no se limita a contar cosas: a veces, hace pequeños milagros. Una petición suya al Justicia de Aragón y remitida luego al Defensor del Pueblo hizo que Renfe regulase el protocolo de viajeros discapacitados con ‘scooter’. En la última década le contratan oficinas de turismo, cadenas hoteleras e instituciones aragonesas, españolas y extranjeras para capacitación de rutas accesibles; ha estado en República Dominicana, Jordania, Croacia (la zona de Istria), Marruecos, Túnez, Jordania. Portugal (de sur a norte y en Madeira), toda España, 9 destinos en Francia, Bélgica, República Checa (con hincapié en la región de Moravia) Italia, Malta, Hungría, IrlandaIrlanda del Norte... la lista es larguísima. “Aseguro una decena de vídeos entre promo, contenidos temáticos... son detallados, sin dulcificar las dificultades, pero con ritmo. Eva y yo nos arreglamos; a veces viene un cámara extra cuando el encargo es más laborioso. Todo lo que cuento lo hago yo, sin dobles –bromea– y es la mejor parte”. Miguel, desde luego, no casa con la palabra ‘típico’, pero su vida se define bien con una frase tópica: la mejor aventura es la que está por venir.

Manuel Quintín nació, se crió y vive en San Mateo de Gállego. Fontanero de profesión, presume de otro título con mucho orgullo: amigo de Miguel Nonay. Jesús Ángel Bordonaba es la tercera pata de este triángulo casi fraternal. “He dado mis vueltas por el mundo, no tantas como éste –señala a Miguel, que sonríe– pero siempre con base aquí. A Miguel conozco desde los 12 años, de la cuadrilla; nos juntábamos cada fin de semana. Seguimos quedando para almorzar, ahora ya no nos da para hacer el golfo. Por cierto, que el primer viaje de Miguel en silla de ruedas fue conmigo y mi mujer a a Sevilla en 1996. Es un fenómeno”.

Aunque vive en Utebo con Eva, Miguel tiene a San Mateo en el corazón. “Mi abuela tenía una casa en la calle Mayor, que pasó a mis padres. Mi padre la fue arreglando poco a poco, y nosotros veníamos mucho. Tenía amigos aquí desde críos, teníamos nuestra banda y todo… y es que veníamos cada fin de semana, todas las vacaciones... mi padre nos subía a mi madre y a mí y se bajaba a Zaragoza para cubrir turnos en la fábrica, luego llegó mi hermano, que nos llevamos 10 años... El embalse nos gustaba mucho, solíamos nadar un montón, yo tenía mucha fuerza con los brazos. La ermita también, porque nos encantaban las vistas. El campanario también, aunque a mediados de los 70 le hicieron una restauración que aunque probablemente era necesaria, no quedó muy lucida. También el paseo, y el bar del Gordo con los porrones de cerveza con gaseosa, El Paso, el de Goya… ¿sabes que llegó a haber más de 10 bares aquí?”.

Miguel Nonay dejó de venir al pueblo una temporada. “Hacia los 22 ó 23 empecé a militar en las juventudes socialistas, tuve miedo tras el 23-F. Durante 5 ó 6 años subí poco al pueblo, hasta que me desengañé de la política, aunque mis ideales no han cambiado. Con 28 años recuperé la costumbre de venir, ya con Eva; empezamos a salir en enero del 90, y pronto nos fuimos juntando con mis amigos y sus parejas”.

Miguel Nonay, con raíces en San Mateo, ha viajado por todo el mundo

¿Pelea? Sí, pero con aplomo

Miguel comenzó con las muletas a los 3 años; desde pequeño se rebeló contra las secuelas de la poliomielitis que le limitaba el movimiento, aunque en casa y con los amigos nunca lo trataron con ‘penita’, sino con naturalidad. “Me iban a vacunar un mes de septiembre, hubo varias epidemias de poliomielitis en los 60 y 70, y me salió en agosto. La primera vez que fui consciente de mi enfermedad fue en un viaje a Lourdes, larguísimo, con las carreteras de hace casi 60 años. Yo tenía apenas 2, pero recuerdo el miedo que me dieron las antorchas y las muletas. Me operaron 7 veces de las caderas entre los 3 y los 17 años, con grandes sacrificios de mis padres; les habían dicho que iría siempre en silla de ruedas. No ha sido así; he ido con muletas y aparatos ortopédicos hasta los 50 años, en 2012. Ha sido duro pasar a la silla de ruedas, pero siempre he tenido planes B, C, y D. Conduzco sin problemas, por cierto, gracias a un vehículo adaptado. Y rompí la hora en Híjar, y recorrí la Val de Zafán en ‘handbike’... lo que me echen”.

Fernando Malo: hay un inmenso ceramista en el Saso de San Mateo

San Mateo ha crecido en población por la zona de El Saso, antiguamente poblada de viñedos y ganado. La pintora Lina Vila tiene una residencia en el lugar, donde también se halla la residencia, taller y museo del ceramista Fernando Malo.

La primera obra de restauración que encargaron a Fernando fue en la iglesia de Tierga, allá por 1991; fue el alzamiento de telón para otras encomiendas como el castillo del Papa Luna en Illueca y, por supuesto, La Seo; a Fernando se debe el diseño y fabricación de azulejo en varias capillas y el muro exterior. También es muy significativo el suelo de la Aljafería, que requirió la fabricación y colocación de más 57.000 piezas.

El taller (se puede saber más de todo lo que hace en fernandomalo.com) tiene tienda de objetos, una muestra expositiva visitable y un área para la pedagogía de futuros artesanos.

Así es San Mateo de Gállego

Comarca. Zaragoza Central. También es parte de la Mancomunidad del Bajo Gállego

Cómo llegar. Desde Zaragoza, su capital de provincia, el camino más directo es por la A-23 hasta la salida de Villanueva de Gállego; ahí se coge la N-330 y luego la A-1106 hasta San Mateo (28 kilómetros).

La Acequia de Camarera. Cruza el pueblo, y el Paseo de los Plátanos es su tramo más conocido.

San Mateo Apóstol. La iglesia mudéjar destaca por su pila bautismal y un tríptico recuperado para nuestra parroquia. La Torre es Bien de Interés Cultural desde marzo de 1983.

Ermita de Santa Engracia. Situada en lo alto de una loma, es un lugar muy popular para los paseos; tiene su romería el 16 de abril.

‘Corazón sanmateano’. Himno local con letra y música de Miguel Isac, autor de un disco sobre tradiciones locales. También compuso la música de ‘Ven, ven a San Mateo’ (letra de María José Pellejero).

Reportaje de la serie 'Aragón es extraordinario'.

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