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El lamasterio de Panillo celebra la llegada del año del Ratón de Metal Masculino

En concreto, han dado este lunes la bienvenida al año 2147 del calendario tibetano.

La comunidad budista de Panillo ha dado este lunes la bienvenida al año 2147 del calendario tibetano que llega bajo los auspicios del Ratón de Metal Masculino. Se dice que los nacidos en años Rata –o Ratón- son encantadores, sociables, les encanta el dinero y pueden ser bastante tacaños, y que estos rasgos de abundancia, sociabilidad y movimiento económico se asocian también a los meses venideros marcando así el desarrollo del recién nacido 2147.

La presidenta de la Fundación Dag Shang Kagyu y portavoz del lamasterio, Isabel Alcántara, señala que nos encontramos ante un cambio de ciclo de 12 años, ya que la Rata es siempre el primer animal del calendario tibetano. "Por eso –comenta- este va a ser un año de retos en el que abandonar lo que ya no nos sirve y comenzar un período de ilusiones y de nuevas expectativas".

Como es preceptivo, la llegada del nuevo año se ha celebrado en Panillo con la ceremonia del Losar, un gran festival que simboliza la victoria del bien sobre el mal y la purificación y la frescura con que se entra en una nueva etapa. Por eso, esta jornada es siempre para los fieles budistas tiempo para grandes fiestas y celebraciones.

Algo que se ha vivido esta mañana en el lamasterio ribagorzano con una colorista celebración dirigida por Drugyu Tempa, el lama máximo responsable de la comunidad y en la que los residentes y compañeros llegados desde los lugares más diversos han estado acompañados por numerosos amigos, vecinos de las localidades ribagorzanas cercanas y representantes políticos y religiosos de la zona para disfrutar de la ceremonia de un Losar que ha supuesto el momento álgido de una serie de actividades propiciatorias que se han venido desarrollando desde los primeros días de la luna creciente hasta el inicio de luna nueva de febrero.

En una jornada más que primaveral, la explanada que se abre frente al templo ha sido el escenario del acto más multitudinario de la gran fiesta del Año Nuevo cuando los lamas residentes e invitados han iniciado y dirigido el ritual de purificación y la ofrenda de humo blanco “que todo lo purifica” o “Ri Uo Sang Chö” que ha tenido como colofón el lanzamiento de harina al cielo, el “Gyel Lo”, como expresión del deseo de los mejores auspicios, antes de que los asistentes hayan entrado en el templo para realizar las preceptivas ofrendas propiciatorias a Buda y participar en una segunda parte de la celebración.

Los responsables del lamasterio ribagorzano explican que el periodo del año nuevo tibetano se considera un momento importante en la vida de los budistas. Tras los primeros días de la luna creciente del mes de febrero y hasta la luna nueva siguiente, converge todo un conjunto de celebraciones y prácticas que tienen como objetivo finalizar el año en curso y dar inicio al siguiente, creando las mejores condiciones para que esta transición resulte lo más auspiciosa posible para la comunidad budista y para todos los seres en general.

La comunidad budista de Panillo está compuesta en la actualidad por unas cuarenta personas que residen de forma permanente en este rincón de Ribagorza y que son anfitriones de numerosas actividades de promoción del budismo durante todo el año. En este sentido, Isabel Alcántara recuerda que se celebran periódicamente "distintos cursos y enseñanzas a los que hay que unir la faceta editorial que realizamos desde aquí o los retiros espirituales que acogemos".

Volviendo al tema del Losar y el calendario tibetano, uno de los aspectos que llaman la atención al profano es el de la numeración y la nomenclatura de los distintos años. La numeración de este calendario tibetano se computa sumado 127 al año gregoriano. El motivo es que primer año tibetano que se registró fue en el 127 antes de Cristo, cuando Ñatri Tsenpo fue coronado como el primer rey de Tíbet y fundó la Dinastía Yarlung. Siete siglos después, esta dinastía entronizó al rey Songtsen Gampo (604-650), el primer impulsor del budismo en el país.

Por lo que respecta al nombre de los años, también es un tema que tiene su intríngulis. El calendario tibetano no es exactamente lunar sino lunisolar, estando compuesto de 12 o 13 meses lunares que empiezan y terminan en la luna nueva. El decimotercer mes se añade cada 2 o 3 años, de modo que el año tibetano promedio coincide con el año solar (en el que se basa nuestro calendario gregoriano). Los años, a su vez, se agrupan en ciclos de 60 años (rabyung) y dentro de cada rabyung, se nombran como un animal del zodiaco chino –Conejo, Dragón, Serpiente, Caballo, Cabra, Mono, Gallo, Perro, Cerdo, Rata, Buey y Tigre- que se combina con uno de los cinco elementos primordiales –Fuego, Tierra, Hierro, Agua y Madera-, asociándose a su vez con dos años consecutivos. El primer año de un elemento se considera “macho” y el segundo “hembra”.

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