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Tercer Milenio

Sanidad

Aragón se consolida como referente en la investigación con la meta de crecer y captar más talento

El Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (IISA) cumple cinco años. Engloba más de 90 grupos de estudio y el trabajo de 1.200 profesionales

Alberto Jiménez Schuhmacher, José Ramón Paño y Victoria Pueyo, esta semana en el IISA.
Alberto Jiménez Schuhmacher, José Ramón Paño y Victoria Pueyo, esta semana en el IISA.
Oliver Duch

El Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (IISA Aragón) cumple su primer lustro de vida con el objetivo de dar un salto cualitativo y cuantitativo en el campo de la investigación. Con el respaldo del trabajo de unos 1.200 investigadores, entre contratados y adscritos, y más de 10 millones de euros gestionados quiere consolidarse en el «mapa de la excelencia», tanto a nivel nacional como internacional, intentar captar más financiación, talento y fomentar, en definitiva, nuevas líneas de trabajo.

Tras años de preparativos y duro trabajo, Aragón consiguió en 2015 la acreditación oficial al IISA por parte del Instituto Carlos III de Madrid, coordinador de la investigación sanitaria pública en nuestro país. Ahora, a punto de someterse a una segunda auditoría para volver a revalidar esa certificación, responsables e investigadores destacan el giro de 180 grados que dio la investigación en la Comunidad con la puesta en marcha de este instituto, cuya sede se encuentra en el Centro de Investigación Biomédica de Aragón (CIBA). Bajo el paraguas de estas siglas se enmarcan estudios de los dos grandes hospitales de la Comunidad, Miguel Servet y Clínico de Zaragoza, Atención Primaria y acuerdos con la Universidad de Zaragoza y el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS).

Una de las principales «fortalezas» del IIAS es que permite «agregar la actividad», tener una estrategia común, trabajar de manera «transversal» y aunar la investigación «básica con la clínica».«El investigador básico tiene el problema de demostrar lo que ve en el laboratorio y yo tengo el problema de entender lo que pasa en los pacientes. El IISA nos permite complementariedad», avanza el investigador y médico del servicio de Enfermedades Infecciosas del hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza,José Ramón Paño.

Colaboración clínico y básico

Un hecho que confirma Alberto Jiménez Schuhmacher, del grupo de Oncología Molecular del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón. «Estando en otros centros me costaba estar en contacto con médicos, con pacientes. Aquí, todos los lunes tengo una reunión a mediodía con un grupo de neurocirujanos, oncólogos y otros profesionales... Les presento mi proyecto y ellos plantean preguntas. Te van poniendo retos... Y también al revés», subraya Jiménez Schuhmacher, que recuerda que gracias a esta colaboración Aragón ha podido por ejemplo desarrollar una colección de tumores cerebrales. «Esto permite que las investigaciones que yo estoy haciendo vayan a ir sobre muestras de pacientes aragoneses. Es algo que me motiva. Pensar que lo que yo haga tiene aplicabilidad y que lo puedo hacer en casa».

Para los investigadores, contar con un instituto de estas características les ha facilitado poder sacar adelante «investigaciones de calidad», formarse, presentarse a convocatorias, contar con recursos humanos y materiales antes impensables y, subrayan Paño y Jiménez Schuhmacher, «captar talento». «Se crean las condiciones para que más gente quiera venir, gente exiliada que quiere volver. Con el instituto, esta posibilidad es real», subrayan los profesionales, que recuerdan que también se trabaja con empresas para desarrollar proyectos en el campo de la investigación sanitaria.

Los años de rodaje del IISA han permitido casi triplicar el personal propio del centro, de 31 trabajadores en 2015 se alcanzaron los 95 en 2019 y prácticamente duplicar los grupos de investigación (se ha pasado de 51 a más de 90) en este mismo tiempo. Además, de los 2.700 metros cuadrados destinados a investigación con los que partió en sus inicios en el Servet y el Clínico, ya se han superado los 3.300 con el espacio incorporado en este último centro hospitalario (500 metros cuadrados).

Para el futuro

Satisfechos con el trabajo desarrollado en este tiempo, responsables e investigadores del centro son conscientes de que el esfuerzo invertido en estos años no puede quedar ahí. «Después de cinco años se está en un momento de madurez suficiente para dar un salto más. Ahora, tenemos que trabajar para estabilizar el proyecto», asegura el gerente del IISA, Óscar López.

En ese sentido, los investigadores recurren también a otros símiles para plantear sus retos para el futuro. Mientras Paño ve el IISA como un «hub aeroportuario», donde se necesita financiación para sacar todas sus posibilidades, Jiménez Schuhmacher recurre al deporte: «Es como el Real Zaragoza. Estamos bien para subir a primera división, pero si subimos a primera, necesitaremos habituar fondos para ir a la Champions», concluye el investigador.

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