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De Aragón a la Antártida, el día a día del centro de control meteorológico

Cincuenta personas, con Rafael Requena al frente, trabajan en la delegación territorial de Aemet en la Comunidad, especializada en montaña y aludes. Su unidad de sistemas básicos es la que tiene bajo su responsabilidad más número de estaciones de España, al tener la competencia de las delegaciones de Navarra y La Rioja.

El delegado de Aragón de Aemet, Rafael Requena, en la sede central en Zaragoza.

La estación de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Formigal-Sarrios, a 1.800 metros en el Pirineo aragonés, se ha convertido en una especie de 'campo científico'. Por ejemplo, los instrumentos que Aemet lleva a las bases Juan Carlos I y Gabriel de Castilla en la Antártida se prueban antes en Huesca. La delegación en Aragón -especializada en montaña y aludes- coordina en estos momentos el programa antártico de Aemet. El jefe de la unidad de sistemas básicos, Samuel Buisán, es el coordinador de dicho proyecto y también el representante de Aemet a nivel de España en el programa de Vigilancia de la Criosfera Global de la Organización Meteorológica Mundial (que estudia las modificaciones en la capa de hielo del planeta, esencial ante el grave problema del cambio climático). "Además, un compañero de la delegación está ahora en la estación Juan Carlos I", señala Rafael Requena, el delegado en Aragón de Aemet, destacando la labor que se realiza desde la Comunidad y que trasciende las fronteras nacionales.

Unas 50 personas (16 son mujeres, tres de ellas jefas de sección) conforman la plantilla de Aemet en la región. El grueso -35- trabaja en la sede central en la capital aragonesa y el resto, en los aeropuertos de Zaragoza y Huesca, en la Base Aérea de Zaragoza y en los observatorios de Teruel y Daroca. "Tenemos la competencia de toda la Comunidad y también de las delegaciones de Navarra y La Rioja en materia de sistemas básicos, instrumentos, observatorios y estaciones meteorológicas. Además, hacemos la predicción de montaña para toda España y los boletines de peligros de aludes para Pirineos y Picos de Europa", informa Requena.

Para medir todas las variables atmosféricas cuentan con cerca de 60 estaciones automáticas y 300 manuales (a cargo de colaboradores de Aemet) repartidas por las tres provincias aragonesas. "El mantenimiento de todas las instalaciones automáticas se lleva desde la unidad de sistemas básicos de la delegación en Aragón. De hecho, es la unidad que tiene bajo su responsabilidad más número de estaciones de España al tener Navarra y La Rioja (450 en total, entre automáticas y manuales)", explica.

No obstante, hacer un diagnóstico del tiempo no es una tarea sencilla aunque  cada vez se demande más precisión por parte de todos. "Vamos dando información más precisa en la medida en que se puede hacer, pero hay que tener claro que el tiempo no es algo que se pueda predecir más allá de unos pocos días. Un simple cambio en las condiciones iniciales altera totalmente la predicción", avisa.

"El tiempo no es algo que se pueda predecir más allá de unos pocos días. Un simple cambio en las condiciones iniciales altera totalmente la predicción"

A pesar de esa limitación temporal, los modelos meteorológicos han cambiado mucho en los últimos años potenciando su fiabilidad. "Por ejemplo, el episodio 'Gloria', la nieve que cayó en Teruel de forma increíble, lo estaba avisando el modelo cuatro días antes. Esto hace años era imposible", resalta el delegado en Aragón de Aemet, quien también alude a la estación de Formigal-Sarrios, que cuenta con un doble cercado de madera único en España. "Hay unas diferencias del 40%-50% de medir la nieve con ese sistema que con un pluviómetro convencional, que está al lado".

Cincuenta personas, con Rafael Requena al frente, trabajan en la delegación territorial de Aemet en la Comunidad, especializada en montaña y aludes. Su unidad de sistemas básicos es la que tiene bajo su responsabilidad más número de estaciones de España, al tener la competencia de las delegaciones de Navarra y La Rioja.

Datos correctos

El que los valores de las estaciones sean correctos es fundamental no solo para las predicciones sino también para los estudios climatológicos, de ahí que sean depurados antes de entrar en el banco de datos de la delegación de Aemet. "Tenemos que tener una idea lo más precisa posible de la situación en tiempo real. La observación, lo que está pasando, es fundamental", sostiene el también representante de Aemet en el Consejo Aragonés del Clima.

Requena entró en Aemet hace casi 42 años y lleva 30 en Aragón (los últimos seis como delegado territorial). Su labor también es institucional al pertenecer la Agencia a la Administración general del Estado, lo que implica reuniones con la delegada del Gobierno en Aragón y la colaboración con la DGA y la Confederación Hidrográfica del Ebro. "A los primeros que llaman con las crecidas del Ebro son a un representante de la CHE y a mí. Con el Ejecutivo aragonés tenemos una relación superestrecha con dos departamentos: Presidencia, que es de quien depende Protección Civil, y el de Agricultura", detalla.

Episodio 'Gloria' y la tragedia de Biescas

A finales de enero, paticipó en las siete reuniones del Cecopi (centro de coordinación operativa integrado) organizadas por la DGA ante la borrasca 'Gloria', que dejó 70 pueblos incomunicados por la nieve. "Nos juntan a todos -la Guardia Civil, la UME, la CHE, regantes, la Policía…- en la sala del 112. Lo que pasó no se debe solo a la borrasca; hay otra serie de circunstancias como es el anticiclón británico. Hacía más de 60 años que no había un anticiclón tan potente. La diferencia de presión entre ambos creó un flujo de levante fortísimo. En los últimos seis meses llevamos ya tres o cuatro gotas frías y hemos tenido dos episodios similares en Semana Santa de 2019 y en octubre de 2018", recuerda.

Para Requena, los momentos más difíciles son cuando hay víctimas mortales como ocurrió en 1996 en el campin Las Nieves de Biescas, en Huesca; la crecida extraordinaria del río Arás acabó con la vida de 87 personas. "El impacto en los ciudadanos y los bienes es el objetivo fundamental de cualquier servicio meteorológico. La línea estratégica es contribuir en la manera en que podamos en predecir fenómenos meteorológicos que les puedan afectar", dice.

Efectos del cambio climático

En cuanto al cambio climático, advierte que el problema está muy avanzado y se refiere a la  necesidad de una modificación radical de la economía a nivel mundial. "El modelo que hemos construido durante todo el siglo pasado se ha basado en un consumo total energético fósil. Lo que está cambiando no es el tiempo sino el clima. Aumenta la frecuencia de los episodios extremos (olas de calor y frío) y pensamos cada vez con más certeza que esos episodios son consecuencia del cambio climático", subraya.

"Aragón ya siente el cambio climático en la temperatura. Zaragoza y Teruel tuvieron en 2019 un grado de anomalía positiva todo el año"

La Comunidad tampoco es ajena a este problema. "Aragón ya siente el cambio climático en la temperatura. Un día en enero tuvimos 14 grados de mínima en Zaragoza. En 2019, tanto la capital aragonesa como Teruel tuvieron más de un grado de anomalía positiva todo el año. Es ya tan normal que no baje la temperatura de 20 grados en verano como antes era de anormal. Y el año pasado en Zaragoza tuvimos siete días con temperaturas por encima de 40 grados", concluye Requena, a quien el tiempo le ocupa todo el día desde los 18 años. "El tiempo no para; no nos deja tranquilos ni un solo momento. Es posible que a lo mejor nosotros tengamos una cierta tranquilidad durante un tiempo, pero es porque no muy lejos está habiendo otra cosa".

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