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El ‘zaragozano de las nieves’ supera los 2.000 kilómetros en bici por Siberia… y se sube al tren

José Andrés Abián ha decidido coger el Transiberiano para cubrir parte de su recorrido. El motivo es el retraso que lleva a causa del frío extremo y de las actividades que ha realizado por el camino.

José Andrés Abián, en la localidad de Megino-Aldan, en la república de Sajá (Rusia).
José Andrés Abián, en la localidad de Megino-Aldan, en la república de Sajá (Rusia).
Heraldo

José Andrés Abián continúa con su periplo por Siberia con temperaturas que llegan a caer por debajo de los 50 grados bajo cero. Este zaragozano, bautizado por los medios rusos como ‘el español de las nieves’, está intentando atravesar “la gran dama blanca” -como él llama a este territorio- en bicicleta y en pleno invierno, un reto ante el que ni los nativos de esas inhóspitas latitudes dan crédito. En total, más de 4.500 kilómetros de carreteras heladas y temperaturas inimaginables.

Ya ha superado la barrera de los 2.000 kilómetros pedaleando. Pero precisamente este miércoles decidió subirse al Transiberiano para cubrir unos 900 kilómetros en tren. “He perdido mucho tiempo porque tengo que ir muy lento, he sufrido mucho por el frío y he hecho muchas actividades con la gente de aquí”, señala a HERALDO. Afirma que no tiene que demostrar “nada a nadie”, y que el motivo de subirse al tren es que su visado para estar en Rusia expira el 18 de marzo.

En bicicleta le iba a ser imposible llegar a tiempo a su destino, el lago Baikal. Por eso, va a acortar cerca de 1.000 kilómetros en el Transiberiano para llegar hasta Never, junto a la frontera con China. Allí volverá a la bici para completar pedaleando otros 1.500 kilómetros, los que le restarán para llegar al lago Baikal, entre Rusia y Mongolia.

José Andrés Abián sigue adelante con su reto de atravesar pedaleando “la gran dama blanca” en invierno. Pese a los pinchazos, sigue adelante en su ruta.
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La aventura de José Andrés Abián está siendo terriblemente dura. Ha tenido manchas en la cara por las congelaciones y ha estado en contacto con médicos especialistas de Huesca para vigilar los posibles daños en los dedos, que el año pasado ya frustraron su ruta al poco de arrancar. Pese a ello, ha sido capaz de completar la ‘ruta de las huesos’, la carretera que ordenó construir Stalin y que se cobró la vida de cientos de miles de personas, la mayoría prisioneros del Gulag, durante su construcción.

“La carretera está completamente congelada y hay muchos baches, así que he tenido que ir muy despacio”, señala mientras espera el tren en una localidad cerca de Yakutsk. Acostumbrado a temperaturas de entre 50 y 70 bajo cero, dice que allí ahora “parece verano” a menos 20. “Casi voy en pelotas por la estación”, bromea. 

Un pinchazo en plena ruta

Durante su trayecto ha sufrido “con los pinchazos” en las ruedas de su bici. Está convencido que el frío tiene mucho que ver. “El resto del material ha aguantado muy bien, y yo también me encuentro bien. He sufrido con el frío, pero casi ni he usado el botiquín”, asegura.

Del camino recorrido hasta ahora se queda con la gente. “Me han ayudado mucho, sin ellos no lo hubiera conseguido porque voy solo, no tengo ninguna asistencia”, recuerda. Ha entrado a muchos colegios a explicar cómo es el suyo de Cadrete, donde trabaja como conserje. “Me han invitado a pasear por la tundra, a pescar en hielo, a montar en trineo… Son una gente maravillosa”, cuenta.

José Andrés se ha convertido en un personaje famoso por esos lares, en parte por el seguimiento mediático que tiene su aventura. “También por eso pierdo mucho tiempo, porque todo el mundo viene a hablar conmigo y a hacerse selfies”, apunta.

Dice que la tundra “es inmensa”, que la gente es “muy hospitalaria” y que allí, pedaleando, “cada día es una aventura”. Ahora completará un tramo en pie para volver a lo que le gusta, la bici, y rematar en unas pocas semanas su increíble viaje por las carreteras congeladas de Siberia.

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