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Aragón

agricultura

Riberas abandonadas que buscan nuevos usos

El CITA ha puesto en marcha, el proyecto RegATeA para proporcionar alternativas productivas y medioambientales a estas tierras.

Las investigadoras Auxi Casterad y Raquel Salvador analizan las áreas de estudio.
Las investigadoras Auxi Casterad y Raquel Salvador analizan las áreas de estudio.
CITA

Hasta hace algunas décadas, las riberas de los ríos eran los lugares más demandados por los agricultores y hortelanos de los pueblos aragoneses. La calidad de la tierra y su facilidad para ser regada convertían estos espacios en un gran reclamo para poner en marcha pequeños huertos u otras plantaciones. Pero, poco a poco, estas parcelas fueron abandonadas y, en la actualidad, en Aragón, hay miles de hectáreas de ribera totalmente abandonadas, lo que influye no solo en la economía de estos pueblos, sino también en su riqueza paisajística.

Conscientes de esta situación, desde el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) decidieron poner en marcha el proyecto RegATeA, que tiene como objetivo proporcionar alternativas productivas y medioambientales frente al abandono de las parcelas de regadío que se encuentran en las riberas turolenses. Una propuesta de gran corte social, que pretende asentar población en el medio rural y revitalizar zonas abandonadas con un gran potencial.

"Son zonas de huerto de toda la vida, que se han ido dejando por muchas razones. Tierras que forman parte del patrimonio cultural y paisajístico de nuestras localidades, de ahí que propongamos alternativas productivas de bajo coste, tanto hortícolas, como aromáticas y forestales, y también propuestas medioambientales, entre las que incluiremos bosques de ribera. Además, queremos que se apueste por zonas recreativas, como áreas de esparcimiento o huertos familiares y escolares. Todo esto se pondrá en marcha en un futuro próximo porque antes hay que generar una serie de datos que son necesarios para calcular la superficie de ribera abandonada que hay en las zonas donde vamos a trabajar", indica Raquel Salvador, investigadora de la Unidad de Suelos y Riegos del CITA.

En un principio, el proyecto, que se inicia con una cuantía de 157.000 euros del Fondo de Inversiones de Teruel (FITE), se desarrollará en dos áreas de estudio: la ribera del río Martín, en la comarca Cuencas Mineras, y la del río Guadalope, en el Bajo Aragón. Zonas que han sido elegidas por sus diferentes características, tanto de clima como de tipos de tierras y paisajes. Las parcelas piloto se asientan en Mas de las Matas y será el punto de referencia de todo este proyecto, que tiene una duración de dos años y que los responsables del CITA esperan que se prolongue en el tiempo y se extienda por todo Aragón.

"En estos momentos, estamos inmersos en la realización de un inventario y una cartografía de las parcelas abandonadas. Son datos que no existen y que nos permitirán hacernos una ideareal de la cantidad de superficie abandonada que hay. Además, está previsto generar un sistema de priorización, agrupación y selección de alternativas a las parcelas en abandono, indicando el tipo de cultivos que podrían arraigar y tomando como punto de partida otras investigaciones del CITA sobre plantas hortícolas o aromáticas", indica Auxi Casterad, investigadora de la Unidad de Suelos.

Proyecto abierto

Una vez obtenidos estos datos, se darán a conocer, a través de charlas, encuentros y reuniones a las diferentes administraciones, así como a empresas y agricultores que quieran poner en marcha sus proyectos en estas riberas. "En los lugares a los que hemos acudido, la gente se ha mostrado muy receptiva y colaborativa con esta iniciativa porque son conscientes de que recuperando estas parcelas se pone en valor el paisaje de la zona. Además, se fomenta otro tipo de economía, pensada para aquellas personas que pueden trabajar estas tierras a tiempo parcial y con cultivos que demanden en los restaurantes o empresas agroalimentarias de la zona. Son tierras de laboreo que en ningún momento pueden formar parte de grandes planes de modernización, pero que sí que pueden contribuir a enriquecer un territorio y sus pobladores", concluye Salvador.

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