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El comité de Schindler convoca paros parciales los días 12 y 13 de febrero y totales el 19 y el 20

Arturo Aliaga se plantea ir a Suiza para pedir a la empresa que reconsidere el cierre de la unidad productiva en Zaragoza

El vicepresidente del Gobierno aragonés, Arturo Aliaga, con representantes del comité de Schindler.
El vicepresidente del Gobierno aragonés, Arturo Aliaga, con representantes del comité de Schindler.
DGA

El comité de empresa de la planta de Schindler en Zaragoza ha cerrado ya el calendario de movilizaciones orquestadas para protestar contra el anuncio de la compañía de poner fin a la fabricación de componentes para ascensores en la factoría y el despido de 119 trabajadores. Los sindicatos mantienen la concentración de la plaza de España de la capital aragonesa el próximo lunes, 10 de febrero, y convocan paros parciales los días 12 y 13 de este mes y paros totales los días 19 y 20.

Así lo precisó a este diario José Antonio Dieste, presidente del comité de empresa de Schindler, después de que un grupo de representantes de los trabajadores se reuniera por la mañana con el vicepresidente del Gobierno de Aragón y consejero de Industria, Arturo Aliaga, quien expresó su apoyo a la plantilla de la factoría ubicada en el polígono Empresarium.

Dieste indicó que el objetivo del comité sigue siendo el de intentar convencer a la compañía de que no siga adelante con lo anunciado, insistiendo en que en el peor de los casos se mantenga parte de la producción en Zaragoza, aunque la multinacional ya les comunicó que la decisión de llevar la fabricación que se hace aquí a otro sitio (la firma cuenta con centros productivos que la asumirían en Suiza o en Eslovaquia) es "estratégica" y "no tiene marcha atrás".

En su anuncio del pasado 15 de enero, la multinacional suiza habló de "razones productivas, tecnológicas y organizativas" para justificar el fin de la fabricación de componentes SDS (Schindler Drive System) en Zaragoza. "La demanda en los mercados de ascensores en el sur de Europa ha disminuido significativamente en los últimos años y se prevé que se mantenga baja en el futuro. La evolución tecnológica determinará el cambio del 60% de los componentes de los ascensores en 2020 y que las piezas fabricadas en SDS sean obsoletas en el futuro", declaró la firma también a modo para fortalecer sus argumentos.

Posibles recolocaciones

El presidente del comité de empresa recalcó que pese a que el órgano de representación de los trabajadores sigue considerando la decisión de la firma como "una barbaridad que no tiene sentido", son conscientes del escenario en el que están. Por eso apuestan por recolocaciones para los afectados por el cierre de la fábrica –las instalaciones de Empresarium continuarán funcionando con unas 280 personas, aunque sin actividad fabril– y que quienes finalmente tengan que abandonar la compañía lo hagan en las mejores condiciones posibles.

Dieste precisó que el comité sugiere la posibilidad de recolocar a personal de producción en otros puestos dentro de las instalaciones que hoy ocupan empleados, que –apuntó– podrían salir con bajas incentivadas, así como homologar la titulación actual de operarios que pudiesen trabajar en actividades de mantenimiento de ascensores en Zaragoza u otros puntos de España. No se descartarían, incluso, las recolocaciones fuera del país (en Eslovaquia, por ejemplo).

La empresa, reconoció en todo caso el portavoz de un comité que encabeza CC. OO. con 6 delegados frente a los 5 de UGT y los 2 de USO, se ha mostrado dispuesta a ofrecer a los afectados por el expediente de extinción de empleo mejores condiciones que las mínimas que exige la ley (que están en las indemnizaciones de 20 días por año). A partir de ahí se seguiría adelante con una negociación que aún está en sus inicios.

En cuanto a la reunión mantenida en el edificio Pignatelli, sede de la DGA, con Arturo Aliaga, Dieste dio cuenta del apoyo recibido por un representante político que conoce muy bien el tejido industrial aragonés y, por tanto, sabe de la trayectoria de 75 años de una compañía que inició su andadura en Zaragoza como Giesa y que se integró en el grupo Schindler en 1986. "Le dijimos que hable con la empresa para que la fabricación no desaparezca de aquí y que lo haga con el máximo nivel de la compañía posible», señaló, tras insistir que la firma suiza lleva aquí «beneficios continuados" a lo largo de muchos años.

Aliaga, a quien el grupo suizo comunicó su decisión desde el primer momento, antes de hacerla pública a los medios de comunicación, dijo ayer que tras escuchar las reivindicaciones de los representantes del comité, "me falta conocer ahora la posición de la otra parte". "Llamaré a la empresa para que me cuente", apuntó el vicepresidente, quien se planteó incluso ir a Suiza "para hablar con quién sea, a ver si se puede reconsiderar la situación".

Hoy martes, en todo caso, volverán a reunirse representantes de Schindler con los del comité de empresa, siguiendo así con el calendario de encuentros entre las partes, que incluye otra cita el próximo viernes.

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