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Aragón

gente de la tierra

La huerta del Campo de Belchite, convertida en saludable postre

Alberto Gómez decidió hace ocho años dar un valor añadido a sus frutales con la elaboración de mermeladas, que se venden bajo la marca Esenzia de Salz.

Alberto Gómez y las mermeladas Esenzia de Salz
Alberto Gómez y las mermeladas Esenzia de Salz

Érase una vez una tierra fértil y rica regada por el río Aguasvivas, en la comarca zaragozana de Campo de Belchite, de donde surgían deliciosos frutos que, campaña tras campaña, venían a buscar expertos fruteros desde otros territorios. Las duras exigencias del mercado y la caída de sus precios provocaron que las huertas de municipios como Almonacid de la Cuba, Letux, Lagata y Samper del Salz vieran disminuir su producción de manera forzosa, pero gracias a fruticultores como Alberto Gómez, el cuento tiene, por lo menos y a día de hoy, un dulce final.

Agricultor, lleva toda la vida en Samper del Salz y hace ocho años decidió darle un valor añadido a sus cultivos, dado que cada vez se vendían con mayor dificultad: «La gente quiere fruta impecable, sin roces ni manchas... pero se equivocan, pues cuanto más perfecta sea, más probabilidad existe de que haya sido tratada con productos químicos», afirma Alberto Gómez, quien se ha visto obligado, a menudo, a destinar parte de su producción a la elaboración de zumo, lo que todavía abarata más el precio de su fruta.

«Siempre se ha hecho mermelada en casa, desde mi abuela hasta mi madre», cuenta el fruticultor, que aprendió el oficio de sus progenitores. Así fue como surgieron las mermeladas Esenzia de Salz, cuyos únicos ingredientes son fruta y azúcar, y que cuentan con un amplio abanico de variedades: manzana, melocotón, tomate, mora silvestre y alberge, así como sus combinaciones especiales de melocotón con chocolate, pera con chocolate, higos, cebolla al vino, café, naranja y manzana, y manzana con nueces.

"En España no hay costumbre comer mermelada a diario"

Baste detenerse en ellas para comprobar que Alberto Gómez tenía muy claro desde el principio que, además de apostar por la calidad, había que ofrecer nuevos sabores para conseguir un hueco en el mercado. Especialmente la mermelada de café y la que mezcla el melocotón con chocolate han cumplido con el objetivo que se marcó cuando se embarcó en la aventura de ser artesano: «salirse de lo normal con nuestros propios productos». Aún así el artesano asume que el proceso de venta de sus conservas «no es fácil», sobre todo porque «en España no hay costumbre de comer mermelada a diario», explica. Por tanto, las tiendas no suelen vender grandes cantidades de este producto y prefieren limitarse a comercializar las marcas conocidas y que tienen un precio menor.

Así, la producción de Esenzia de Salz depende de los pedidos que le haga algún establecimiento ‘gourmet’ o que le surjan a nivel particular, mientras tanto Alberto Gómez se sigue dedicando a sus frutales y a sus campos de cereal.

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