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La ciencia aragonesa llora el fallecimiento del investigador Víctor Orera

Fallece el investigador Víctor Orera Clemente. Físico especializado en materiales, fue vicepresidente del CSIC y un enamorado de la montaña. 

El investigador Víctor Orera, en una imagen de 2017
El investigador Víctor Orera, en una imagen de 2017
Raquel Labodía

Hoy es un día triste en el Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón (ICMA). De madrugada, fallecía el investigador Víctor Orera Clemente, que continuaba ligado al laboratorio como profesor Ad honorem del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Durante su brillante trayectoria, combinó ciencia de primera línea mundial y gestión. En 2015, llegó a ser vicepresidente del Consejo -cargo que pudo desempeñar tan solo unos meses porque el cáncer que padecía le impidió continuar-. Nacido en Castellón en 1950, fue también delegado del CSIC en Aragón y director del ICMA, instituto mixto del CSIC y la Universidad de Zaragoza cuya creación vivió.

Desde su grupo de Procesado y Caracterización de Cerámicas Estructurales y Funcionales (ProCaCef), sus líneas de investigación se centraron en los materiales cerámicos y los óxidos sólidos, aplicados por ejemplo a las pilas de combustible. Deja una estela de discípulos, a quienes supo transmitir “esa necesidad de investigar con mucha profundidad pero también de llevar esos resultados a la práctica, de conectar con la aplicación de las cosas”, destaca el investigador José Ignacio Peña. "Tenía la capacidad de conectar, de ver los aspectos aplicados de la ciencia". Para él, “y para mucha gente”, Orera fue “unas de esas personas raras que te encuentras en la vida porque te ayudan y te apoyan en los momentos difíciles, alguien muy especial”.

Su amigo durante 50 años y compañero de carrera, “desde 2º curso”, el profesor  de la UZ Rafael Navarro Linares, recordaba ayer su “tremenda fuerza vital”. “Entusiasta de la montaña, apasionado de la ciencia y de la física en particular, era directo, sincero y de gran sensibilidad social”, valora. “Puso su impulso en el avance de la investigación en España con sus contribuciones personales y con la gestión en el ICMA y en el CSIC”, añade Navarro. 

María Jesús Lázaro, delegada del CSIC en Aragón, estaba ayer en la sede central del CSIC en Madrid, donde andaba "todo el mundo desolado porque, además de su valía profesional, su faceta humana deja mucha huella entre la comunidad científica, los directores, gerentes...; me han llamado antiguos delegados de toda España". Queda en el ICMA "un grupo muy tecnológico" y, sobre todo, el recuerdo de una persona "generosa y luchadora".

“El científico, si es honesto, tiene que trabajar en temas que sean de relevancia e importancia para la sociedad, no solo para su propio currículum y prestigio, sino ver e intentar resolver problemas que existen”, declaraba Orera en una entrevista a HERALDO hace tres años.

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