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Aragón

agricultura

Regadíos con más valor

Existen alternativas para conseguir mayor rentabilidad en las tierras de regadío de Aragón. De sus posibilidades, manejo o demanda hablaron expertos y empresas en una jornada celebrada en Huesca.

Nueces preparadas para su comercialización de Finca Valonga, una empresa agroalimentaria situada en Belver del Cinca.
Nueces preparadas para su comercialización de Finca Valonga, una empresa agroalimentaria situada en Belver del Cinca.
F. V.

No solo de maíz o frutales vive el regadío. Cultivos tan ‘exóticos’ para la Comunidad como el nogal, el avellanero, las leguminosas o proteaginosas, los frutos rojos, el maíz para consumo humano o las plantas aromáticas comienzan a abrirse paso en explotaciones de riego que buscan mayores rentabilidades.

Queda aún mucho camino por recorrer, porque estas producciones todavía ocupan pequeñas superficies, en algunos casos incluso testimoniales, a pesar de que resultan una alternativa más que interesante para los regadíos aragoneses, dada su mayor rentabilidad. Sin embargo, sus mejores rendimientos, sus precios más elevados y su demanda creciente no parecen suficientes atractivos para los agricultores aragoneses, todavía aferrado a los cultivos más tradicionales, esto es, maíz, forrajes o frutales.

Es cierto que no todo es llegar y besar el santo. Antes de apostar por uno de estos nuevos cultivos hay que tener en cuenta que no todos los suelos son los apropiados o que no toda la climatología permitirá su buena nascencia o maduración. Hay que saber si se precisa o no de una importante inversión de partida, cuáles son las variedades más aconsejables tanto para obtener buenos resultados como para responder a las demandas de la industria o del mercado a los que van destinados. Hay que estudiar las características del suelo, instalar el sistema de riego más acorde con las necesidades de cada planta, conocer las necesidades de abonado y fertilización. Y, en la mayoría de los casos, hay que tener paciencia y un colchón económico porque el fruto puede llegar a tardar en salir más de siete años.

A todas estas cuestiones (y muchos otros detalles) dieron respuesta un variado elenco de expertos y productores en una jornada sobre ‘Cultivos alternativos en regadío’ organizada en Huesca por la Comunidad de Regantes del Alto Aragón y que atrajo (y porque no había más aforo) a más de 250 agricultores. El objetivo de la cita era animar a los productores a "no poner todos los huevos en el mismo cesto", como explicó el presidente de dicha entidad, César Trillo, pero, sobre todo, a intentar avanzar hacia cultivos de mayor rentabilidad, que además inviten a la instalación de empresas agroalimentarias, de transformación y de comercialización.

No solo se trata de ganar más. También de gastar menos, porque, como insistió en dicha jornada la presidenta de la Conferederación Hidrográfica del Ebro (CHE), María Dolores Pascual, se ha constatado que la diversificación de cultivos genera mucho interés tanto para lograr una mayor rentabilidad, como para conseguir una mayor eficiencia energética y un menor gasto de agua.

Cuando se piensa en cultivos de frutos secos en Aragón lo primero (y casi único) que viene a la cabeza es el almendro. El resto de las especies apenas tienen presencia y eso que su demanda y su rentabilidad las convierte en una alternativa "muy interesante" para el regadío. Lo sabe bien Valonga, una empresa familiar fundada en 1951 en Belver del Cinca (Huesca) que hace ya 15 años apostó por implantar nogal en tierras de riego. Un cultivo que ahora ocupa 110 de sus 1.000 hectáreas (producen también almendro, olivar, cereal de invierno y maíz), aunque no todas están a plena producción porque se plantaron en distintas fases.

Como una de las pioneras en esta alternativa en España, Finca Valonga conoce los secretos de la producción y comercialización de nueces, que se cosechan en otoño y puede alcanzar rendimientos de entre 4.500 y 6.000 kilos por hectárea. Unos secretos que Clara Ciprés, representante de la empresa, quiso compartir con los más de 250 asistentes que acudieron a la jornada organizada por Riegos del Alto Aragón.

Ciprés destacó que el mejor sistema de riego para este cultivo es la microaspersión, con aportes muy profundos y poco frecuentes. Recordó que su plaga más temida es la carpocarsa, para que la que Valonga ha optado por la confusión sexual. Y advirtió que en los últimos años se han encontrado con un nuevo enemigo: las olas de calor. Un fenómeno «cada vez más frecuente» que llega a secar el grano.

Las nueces se cogen del suelo. Antes una máquina vibradora ha sacudido el árbol para hacer caer el fruto. Después una escoba lo ha amontado en una sola hilera para facilitar el trabajo de la máquina recogedora. Por eso, todos aquellos que apuesten por el cultivo, tienen que realizar una correcta gestión del suelo y mantener a raya la vegetación y que esta no complique la recogida.

"El cultivo es rentable. El fruto se vende a buen precio y salen los números", aseguró Ciprés. Eso sí, hay que cumplir dos requisitos. Es necesaria una inversión "importante", porque las nueces hay que secarlas "sí o sí" y hay que hacerlo el mismo día en que se cosechan. Eso exige disponer de un secadero -Valonga tiene tres-.

Pero además es imprescindible que el número de hectáreas sea elevado. Ciprés no concretó cifras, pero dejó claro que "para dos hectáreas no compensa".

Avellano y pistacho

No es un cultivo del que se hable mucho en Aragón, pero la gran demanda de avellanas lo convierte en "una buena oportunidad", como lo definió Esther Montañés de Agromillora, una de las compañías líderes a nivel mundial en el sector viverístico. Un argumento que justificó relatando una realidad: el grupo italiano Ferrero, el mayor consumidor de este fruto, ha puesto sus ojos en España, no solo para reducir la «peligrosa y excesiva» dependencia que tiene de Turquía, -el mayor productor del mundo-, sino también porque desea abastecerse de un fruto de calidad y con garantía sanitaria.

El avellano es un cultivo sencillo y muy mecanizable. Pero también tiene sus inconvenientes: necesita frío -aguanta hasta los 8 grados bajo cero-, exige unos suelos adecuados y hay que tener mucho cuidado con los veranos muy calurosos. Se necesita disponer de extensión, porque si bien alcanza rendimientos de 2.000 kilos por hectárea, pero su precio se sitúa por los 1,5 euros el kilo. Pero no hay que olvidar que el mercado está esperando este fruto seco con los brazos abiertos.

Mucho más conocido comienza a ser el pistacho. La superficie que ocupa no ha dejado de crecer en los últimos años, pero la producción todavía es muy simbólica porque este cultivo no comienza a dar frutos hasta pasados 6 o 7 años, incluso 8.

"Hay mucha demanda y tiene mucho potencial como alternativa de regadío", destacó Montañés. Pero puntualizó que hay pocas zonas en las que se pueda cultivar sin riesgos, así que aquellos que se lo estén pensando lo primero que tienen que conocer a fondo es la peculiaridades climáticas de su localidad o de su comarca. El pistacho exige suelos drenantes, no soporta las heladas primaverales ni las altas humedades relativas en épocas de floración. Le gusta el calor, sobre todo para terminar de madurar y abrir la cáscara. Y esto es más que importante porque si no lo consigue, el precio se reduce a la mitad.

Frutos rojos

Moras, frambuesas, arándanos.., los frutos rojos son ya una oferta habitual en los lineales de los supermercados y podrían ser un cultivo cada vez más presente en el regadío aragonés si los agricultores se animan a seguir los pasos de Pedro Sampietro. Es el fundador de Valle de Pineta Berries, un proyecto que nació hace 6 años al calor del programa Sobrarbe Emprende, impulsado por la comarca oscense del mismo nombre. Instalado en Javierre de Bielsa -en el pirineo oscense-, Sampietro explicó que tuvo que formarse en este tipo de producción porque no conocía "nada de nada" del manejo de este cultivo. Ahora es su explotación la que sirve de ejemplo.

Dispuesta en espaldera, sobre suelos con acidez y riego por goteo, su plantación solo ocupa 1,5 hectáreas. Pero con este pequeña dimensión "ya es muy rentable", porque los precios "son bastante potentes", dijo. Más en su caso ya que trabaja en ecológico, un producto muy demandado por el que el mercado paga entre 12 y 14 euros el kilo.

A los que les gustaría producir frutos rojos, Sampietro advirtió que se trata de una planta que necesita horas de frío y, sobre todo, que sus frutos son muy delicados. Se coge manualmente y todos los días. El trabajo comienza «cuando arranca el día», pero hay que dejarlo en cuanto hace calienta mucho el sol. Eso explica que Sampietro emplee a 12 trabajadores para realizar la recolección de su poco más de una hectárea.

"La fruta solo se toca una vez" -detalló- y se selecciona en campo, tanto si va para fresco, como si se finalmente se destinará para mermelada (Valle de Pineta Berries tiene marca propia) o si terminará congelada, un mercado que, según Sampietro, tiene unas posibilidades "inmensas". Lo dijo con seguridad, porque con este producto su empresa ya se ha abierto paso en el mundo de la cerveza y de los helados.

Aromáticas y medicinales

Aragón lleva años, a través del Centro de Innovación y Tecnología Agroalimentaria (CITA), estudiando las posibilidades de las plantas aromáticas y medicinales. Pero estos cultivos "muy viables en la Comunidad" todavía no han cuajado -aunque empieza a haber iniciativas-, a pesar de que están muy demandados por la industria para producción de biopesticidas, como para cosmética natural o para producir antibióticos naturales.

"Ahora es el momento de que los agricultores vean este cultivo como una alternativa", destacó Juliana Navarro, investigadora del CITA, durante su intervención en la jornada de Riegos del Alto Aragón.

Estas plantas perennes son muy rústicas, exigen poca mecanización y ofrecen una buena cobertura del suelo. Son ‘per se’ ecológicos y aunque son cultivos de secano, "resultan muy agradecidos con un pequeño aporte de riego", explicó la experta, que si bien destacó que se trata de una producción especializa y exigente, reiteró que "es una buena alternativa a algunos cereales de futuro incierto", porque su demanda es conocida, va alza y "crece cada semana". Y es que hasta ahora las industrias se abastecían de la flora silvestre, pero son conscientes de que los productos químicos que se extraen de estas plantas ganarían en estabilidad productiva y de calidad si se cultivan.

Para comenzar a hacerlo lo principal es adquirir un plantero de calidad. Y tener paciencia, porque su momento más crítico es el control de las malas hierbas. De hecho, en el primer año no hay producción, en el segundo se alcanza entre el 30% y el 40% y en el tercero se eleva al 80%. La planta es totalmente productiva entre el 4 y el 7 año, porque un año después comienza su declive.

Hay otras advertencias. Navarro detalló que estos cultivos exigen procesos industriales, por lo que "justo antes de poner la planta" hay que decidir si se optará por la destilación para obtener aceites esenciales y extractos o se pondrá a secar la flor para venderla después a granel a floristerías. "Tener dimensionado el cultivo es clave en el tercer año, porque si no sé hacia donde destino mis plantas puedo perder toda la producción", puntualizó.

La recolección se realiza entre abril y septiembre, pero sus rendimientos son bajos. Eso sí, si la opción elegida es la destilación resultará grato para los agricultores saber que aunque de estas plantas se obtienen entre 40 y 60 kilos de aceite por hectárea, cada uno de ellos alcanza unos 28 euros en el mercado. "Hagan cuentas, es un buen cultivo", insistió la investigadora, que enumeró los distintos proyectos en marcha en estos momentos en Aragón -como los que desarrolla el grupo turolense Térvalis, la cooperativa San Licer de Zuera o Atades "que ya tiene toda caléndula que produce en sus 1,4 hectáreas a una firma de cosmética natural". Reconoció, sin embargo, que queda mucho camino por recorrer y lamentó la falta de viveros especializados y la "total desconexión entre agricultura e industria".

El maíz que tanto gusta a los humanos

A nadie le sorprende la vista de grandes extensiones de cultivo ocupados por maíz. Lo que resulta menos usual es que estos regadíos estén ocupado por este cereal, pero con variedades destinadas a la producción de 'snack' para consumo humano.

De sus posibilidades habló en la jornada oscense Elena Oyaga, representante del grupo empresarial liderado por la familia Mariné situado en Ariéstolas, en el municipio de Almunia de San Juan (Huesca) y formado por cuatro empresas: Ariéstolas Crops -finca agrícola-; Amaeton -creada para gestionar tierras y contratos con los agricultores que quieran suministrar este tipo de maíz-, Liven Agro -recibe el cereal y lo limpia para la industria- y la semolería Quality Corn.

Oyaga detalló el potencial de la producción de maíz para palomitas, cuyo siembras se realizan entre abril y mayo, se riegan por aspersión -nunca en zonas con riego a manta- y pueden llegar a producir 6.500 kilos por hectárea que alcanzan un precio de hasta 360 euros/kilo.

No menos interesantes son variedades como la waxie o el maíz vitreo. La primera se utiliza como maíz tostado o espesante, pero, advirtió, tiene que sembrarse sobre una superficie que no haya estado ocupado por maíz convencional y mucho menos transgénico. El vitreo, en el que hay que vigilar los posibles ataques de taladro, se utiliza para la elaboración de cereales de desayuno y snack, pero es también un ingrediente muy apreciado y demandado por las cerveceras. Y, además, el maíz blanco, utilizado para la polenta, los alimentos infantiles y la gastronomía étnica, se presenta como "auténtica oportunidad", porque es un cultivo "superproductivo" que alcanza elevados rendimientos.

"El maíz para consumo humano es un gran cultivo para el regadío extensivo", señaló la representante de este grupo, que ahora investiga en variedades tan ‘exóticas’ como el maíz gigante y el azul. Y es una buena alternativa porque la creciente demanda exige el cultivo de muchas más hectáreas, señaló, al tiempo que invitó a los asistentes al acto a conocer las posibilidades de trabajar con este grupo familiar que ofrece a los productores contratos y ventajosas facilidades incluso para realizar la inversión inicial.

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