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La política entra en acción

Los parlamentarios aragoneses, exhaustos tras un 2019 con tres procesos electorales, retoman la actividad pública. Tras la aprobación del presupuesto el 30 de diciembre, centraron sus esfuerzos de puertas para dentro para fijar objetivos, coordinar esfuerzos e intentar solventar cuitas internas con mayor o menor fortuna.

Imagen del pleno de las Cortes de Aragón que se celebra este lunes.
Imagen del pleno de las Cortes de Aragón que se celebra este lunes.
José Miguel Marco

Inician el curso político los parlamentarios aragoneses de forma escalonada con una sesión de pleno en las Cortes (mañana lunes y el martes) que pone fin a un enero prácticamente inhábil. Muchos acusan aún el esfuerzo de un 2019 plagado de citas electorales (28-A, 26-M y 10-N) que han dejado un escenario político autonómico consolidado frente al nacional, más enrarecido y condicionado por un equilibrio imperfecto. Tal es así que mientras el presidente de Aragón, Javier Lambán, coge el timón el cuatripartito (PSOE, PAR, Podemos y CHA) para impulsar su acción de gobierno, Pedro Sánchez intenta fijar el rumbo de su coalición progresista para impedir el naufragio al que le puede conducir la deriva nacionalista.

Con un gobierno con mayoría, y el aragonés la tiene, es sencillo dirigir una Comunidad donde la oposición, al menos por ahora, parece tranquila. La situación es tan favorable que los cuatro socios solo deben pactar el presupuesto y ejecutarlo de forma coordinada sin estridencias, sin escenificar desencuentros de puertas para fuera y diseñando estrategias para afrontar los embates, que seguro vendrán, cuando los contrarios recuperen las fuerzas.

En este atípico mes de enero, la clase política aragonesa ha cedido protagonismo a la nacional, limitando su actividad pública más de lo esperado. Todos los líderes valoraron la investidura de Sánchez menos uno, Javier Lambán, el único que permaneció callado. Todos saben, y él también, que cuando habla, sube el pan. Y se busca su opinión con insistencia cada vez que Sánchez se deja arrastrar a la izquierda más extrema o hacia posturas complacientes con el soberanismo catalán. Será mañana cuando Lambán comparezca, a petición propia, en el Parlamento para informar sobre la situación política tras la investidura de Sánchez. Lo hará 19 días después de que tomara posesión y con todo el Gobierno, sin ministros aragoneses otra vez, designado.

La próxima reforma de la financiación autonómica, la inversión regional en los Presupuestos Generales del Estado para 2020 y el anuncio de María Jesús Montero de que el Gobierno central se queda con los 80 millones que corresponderían a Aragón por el IVA de 2017 son cuestiones que a corto plazo tienen una incidencia directa. Y la firma del convenio de transición en Andorra. Y Cataluña. Cuánto podría hablar Lambán si quisiera sobre Cataluña, motivo de desencuentros con Sánchez; aunque desde la investidura, que salió adelante con la abstención de los independentistas, ha optado por la prudencia.

No se pudo contener el barón aragonés en su nombramiento como hijo predilecto de Ejea de los Caballeros el pasado 14 de enero y habló para dejar constancia de su "patriotismo constitucional" y su defensa de la unidad de España. Y de que, como dijo un día después, defenderá un acuerdo multilateral en la reforma de la financiación autonómica y solicitará que se definan las inversiones para la Comunidad en una comisión mixta con el Estado, como recoge el Estatuto, que también es de obligado cumplimiento.

Mientras ya hay más rosas que puños en el socialismo aragonés, las aguas bajan revueltas en el centroderecha y también a la izquierda. Lejos de cicatrizar, las heridas que abrió en Cs el batacazo electoral del 10-N van a más, hasta el punto de que el comité territorial de Zaragoza ha llevado al comité ético estatal designaciones en empresas públicas que atribuye, aunque él lo niega, a Daniel Pérez Calvo, portavoz del grupo parlamentario. No está en su mejor momento el partido, que conserva doce escaños en las Cortes a pesar del fin de la era Rivera y a la espera de que el 15 de marzo sus afiliados escojan a su líder y un nuevo formato.

Aires de cambio soplan, también, en Chunta Aragonesista, con el relevo de José Luis Soro en la presidencia, con Joaquín Palacín como el mejor posicionado para asumir el cargo. Todo queda en manos de los 300 delegados llamados a participar en la XIAsamblea Nacional. La bicefalia en Chunta y la que se mantiene en Podemos, con Maru Díaz como consejera y Nacho Escartín como secretario general, son los únicos elementos capaces, hoy por hoy, de desestabilizar al cuatripartito. Los podemistas encaran, además, el adelanto a marzo del tercer congreso estatal (conocido como Vistalegre III, aunque parece que el escenario cambiará), en el que Pablo Iglesias intentará revalidar el cargo en su momento más dulce, con la cartera de vicepresidente debajo el brazo. En el congreso se verá el peso que tiene Aragón en el partido, más allá de que Pablo Echenique, diputado por Zaragoza, sea portavoz en el Congreso. Podría implicar, incluso, un adelanto de la renovación a nivel regional.

Con intensidad empieza en las Cortes un curso político donde la acción, la reacción y la inacción depararán al final muchos aprobados, y también algún suspenso.

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