Despliega el menú
Aragón

Caso yak

Tras 16 años, una familia recoge los restos de su hijo muerto en el accidente del Yak

La juez María Tardón ha citado a los padres de Francisco Cardona en su despacho de la Audiencia Nacional.

Francisco Cardona y Amparo Gil, padres de Francisco J. Cardona Gil, junto al abogado Lepoldo Gay.
Francisco Cardona y Amparo Gil, padres de Francisco J. Cardona Gil, junto al abogado Lepoldo Gay.
Enrique Cidoncha

Una familia recogió ayer a las 11.00 en la Audiencia Nacional los restos de su hijo Francisco Cardona Gil, sargento del Ala 31 de la Base de Zaragoza, uno de los 62 militares españoles del avión Yak-42 que murieron en Turquía el 26 de mayo de 2003, después de que los forenses hubiesen cotejado las muestras trasladadas desde Estambul en diciembre. Era el fallecido número 17. Sus restos eran un diente molar y un hueso alveolo, guardados en un bote y en varios sobres.

«La entrega de los restos ha sido muy emocionantes y se lo hemos agradecido a la juez», declaró Francisco Cardona a HERALDO, nada más salir de la Audiencia Nacional. Aunque era una comparecencia, la juez María Tardón y la secretaria acompañaron a los padres y se emocionaron con ellos. «Han acabado una etapa. Es un punto y final», comentó una amiga de los Cardona.

Transcurridos 16 años desde el accidente aéreo, Francisco Cardona y Amparo Gil fueron recibidos por la titular del Juzgado Central de Instrucción 3 de la Audiencia Nacional para la entrega de los restos, junto con los abogados Leopoldo Gay y Xenia Caballero, representantes de la Asociación de Víctimas del Yak.

A los letrados les facilitaron ayer el listado de los 23, de los cuales solo cuatro no eran de la Asociación. Hoy comunicarán a los otros 17 integrantes de esta para que conozcan la posibilidad de recuperar las muestras de sus familiares en otras comparecencias.

Leopoldo Gay se mostró muy satisfecho del tratamiento recibido en la Audiencia Nacional por la «humanidad» recibida, muy distinta a cuando entraron al mismo lugar hace 17 años y no les hicieron ni caso. «La identidad de estos restos es un signo de dignidad para nosotros. Es un punto y final a una búsqueda de la recuperación de los restos», manifestó el letrado. «Ha sido como un acto familiar con la juez y la secretaria», agregó Xenia Caballero.

Esta es la primera familia que recoge las muestras de las 23 víctimas que guardaban los forenses turcos en el Instituto de Medicina Legal Adli Tip de Estambul. El forense Juan Monge, que se encargó del cotejo de las muestras de ADN de las familias con las que se hizo de los fallecidos, también estaba en la comparecencia. El abogado Leopoldo Gay dio las gracias a Juan Monge por la humanidad que mostró ayer y también lo hizo cuando se encargó de las tareas de exhumación de los 30 muertos entregados por error en mayo de 2004.

A pesar de que lo normal era mantener las muestras seis meses, los forenses turcos conocían que las familias de víctimas españolas supieron que 30 de los 62 militares no fueron identificados y por eso las guardaron.

Su tarea fue fundamental en el juicio celebrado en la Audiencia Nacional al general Vicente Navarro, el comandante José Ramírez y el capitán Miguel Sáez, el equipo español. Al comprobarse los errores de identificación en 2004, la Audiencia Nacional tuvo que intercambiar los 30 fallecidos entregados por error entre las familias y en el caso de Cardona recibieron unas cenizas por su hijo.

Un año de batalla judicial 

Por sus creencias religiosas, esta familia llevaba más de un año reclamando al Gobierno español la posibilidad de recuperar los restos guardados en Turquía con el fin de enterrarlos en el cementerio de Alboraya (Valencia) con la conformidad absoluta de que estas muestras son de su hijo.

El coronel César Gutiérrez de la Cámara trasladó los restos en un vuelo regular Estambul-Madrid en una valija y ni siquiera fue al aseo en este viaje para no separarse de los restos hasta entregarlos en el Instituto Anatómico Forense de Madrid.

Etiquetas
Comentarios