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Cinexin, Gusiluz, Tragabolas… Juguetes que marcaron una época

El día de Reyes las redes se llenaron de imágenes nostálgicas de peluches, tableros y proto-ordenadores que entretuvieron la infancia de quienes fueron niños allá por los años 80.

CONCHA GIMENO ( INVESTIGADORA DE LA UZ ) E IRENE VALLEJO ( ESCRITORA ) / ESPECIAL NAVIDAD 2017 / FOTO : OLIVER DUCH [[[FOTOGRAFOS]]]
Los Juegos Reunidos quedan excluidos de esta lista por ser un "todo en uno".
Heraldo

Esta semana, ya colegio mediante, toca jugar con todos esos regalos que han dejado los Reyes. Los padres observarán a sus pupilos con asombro ante una nueva generación de juguetes que les hará añorar los tiempos en los que ellos eran infantes y tiraban de imaginación con artilugios -digamos- menos sofisticados. Hay juguetes que marcan épocas, que despiertan nostalgias y que muchos recordamos si no es porque nos entretuvieron los días de Reyes, acaso, porque los envidiamos al verlos en casa de los primos. Desde singulares peluches hasta básicos juegos de mesa, a continuación se brinda una lista de los juguetes ‘añejos’ más mentados en las redes estos días, esto es, echando la vista atrás unos 20 o 30 años, pues aquellos niños de los años 80 y 90 son los tuiteros de hoy.

Gusiluz
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Gusiluz

Con el tiempo y la distancia, eso de abrazar a un gusano que emite rayos de luz quizá no parezca lo más ortodoxo, pero pocos eran los niños de los 80 que no dormían junto a uno de estos plecuhes. Los detractores de los Gusiluz dirán que parece una criatura extraída de Chernobyl, pues incluso tenía dos caras distintas: una de día y otra nocturna. Los defensores de estos simpáticos bichos contestan que son todo un icono de los 80 y que su éxito es tal que no han dejado de fabricarse y de reinventarse.

Tragabolas
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Tragabolas

En lo que a juegos de mesa, habilidad y reflejos respecta, el Tragabolas es uno de los más clásicos. Su mayor problema era que las partidas solían ser muy cortas y que el entusiasmo de los participantes hacía que el tablero se moviera de un lado a otro y las bolas salieran rodando por el suelo. Su popularidad quizá pueda competir con la del ‘Operando’, aquel paciente en la camilla cuya roja nariz se iluminaba si el poco diestro cirujano pinchaba en hueso. El Cocodrilo Sacamuelas trabajaba una fórmula parecida.

fuerte
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El fuerte de PlayMobil

Aprovechando el auge de las películas del Oeste, la casa PlayMobil fue habilidosa en lanzar esta suerte de castillo para recrear refriegas entre indios y vaqueros. El fuerte estuvo en las listas de Reyes de cientos de miles de niños cada Navidad, de hecho, llegaba a agotarse en las estanterías de las tiendas. Montarlo era toda una hazaña (ríanse de los muebles de Ikea) y poco a poco fueron surgiendo complementos (cactus, bandidos, tipis...) para aprovechar el tirón de este fuerte inexpugnable.

ExinCastillos
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Exin Castillos

Tres cuartas partes de la explicación anterior serviría para este juguete que exploraba la fiebre infantil por construir con pequeñas piezas. Piezas que, por cierto, luego quedaban extendidas por toda la habitación o se guardaban en un boto de detergente, preferiblemente, de Colón. Más de un treintañero que ha tenido oportunidad de viajar a Las Vegas habrá reconocido sus sueños a gran escala en el hotel Excalibur.

cinexin
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Cinexin

Como “el cine sin fin” se promocionaba este invento que permitían ver películas de bobina continua proyectadas en la pared. Funcionaba con grandes cassettes, con aventuras protagonizadas por Mickey, Pluto o Peter Pan. Hay quienes lo consideran una versión moderna del zootropo (manivela incluida) y la nostalgia que despierta en los cuarentones es tal que hoy se venden proyectores de segunda mano por eBay a precio de oro. Se comercializó por primera vez en 1983 pero fue evolucionando hasta un versión más moderna que apareció en 2010.

Barbie
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Muñecas repollo y barbies voladoras

El capítulo de muñecas es tan amplio como espinoso. Sin adentrarnos en batallas sobre Barriguitas, Nancys o las muñecas repollo (las ‘cabbage patch kids’) aquellas que se convertían en una col), una de las preferidas de las generaciones ya más jóvenes fue una suerte de Barbie voladora, que giraba y se elevaba cual helicóptero. ¿Sería la muñeca acaso un dron primitivo? El invento se copió luego con hadas y ninfas, e -incluso- con superhéroes de primera generación. Después llegaron las Bratz que… son para darles de comer aparte.

Simon
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Simon

Este sí que es un clásico que nunca para de moda. Para muchos fue el primer juguete electrónico, pues en los primeros 80 los ordenadores iban casi a pedales (los Spectrum tardaban en cargar una barbaridad y precisaban de joysticks). Su estética futurista disfrazaba el hecho de que, en realidad, se trata de un juego nemotécnico con colores y luces. A algunos les evocaba en la época las melodías de ‘Contactos en la tercera fase’ y otros acabaron con los ojos hechos chiribitas de tanto y tanto practicar. Hoy en día se ha estilizado, ha sufrido un lifting y tiene forma de volante para poder jugar en el coche.

Telesketch
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Telesketch

Cuestión de magia parecía esta pantalla en la que se podía escribir, dibujar y, por arte de birlibirloque, sacudirla, borrar y volver a empezar. Aunque tuvo su éxito en los 80, la primera de estas pantallas se vendió en Estados Unidos veinte años antes, en 1960. Cuentan que el secreto es el polvo de aluminio y el estireno que permite hacer surcos y que se hunde de la superficie al agitarla. En España lo comercializaba Borras, marca también que dejó una imborrable colección de juegos de magia.

Ruperta
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La Botilde y el SúperDiscoChino

Toda la mercadotecnia derivada del concurso ‘Un, dos, tres’ funcionó como un tiro en los años 80. Quizá la Botilde, que se enganchaba a un pie mientras se iba saltando con el otro, fue la más celebrada y contribuyó a que muchos niños de la época hiciera más deporte en casa que en el recreo o en las clases de gimnasia. Como prueba de habilidad endiablada también estaba el SúperDiscoChino que popularizaron Enrique y Ana con sus canciones y películas infantiles.

Blandi
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Blandiblub

En el capítulo de regalos económicos entran las mil y una figuritas de ‘Caballeros del zodiaco’, los Pin y Pon, las tortugas ninja, las barajas de las familias del mundo o los tazos. Sin embargo, en esta lista el rey es el Blandiblub, esa masa viscosa y pegajosa que resultaba divertida por parecer un gran moco. Con el tiempo se fue sofisticando e, incluso, se consiguió que brillara en la oscuridad.

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