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Treinta internos y un cocinero preparan la cena de Nochevieja en la cárcel de Zuera

Hacen dos platos diferentes en la comida de Año Nuevo, una para los musulmanes frente al solomillo de cerdo. 

zuera prision
La prisión de Zuera.
Heraldo de Aragón

Treinta internos y un cocinero profesional del personal laboral se empeñan en que los 1.300 presos de la cárcel de Zuera celebren las Navidades como los demás ciudadanos con dos menús singulares para Nochevieja y Año Nuevo, como fue en Nochebuena y Navidad. Respetan la religión de los musulmanes frente a la comida de cerdo y ofrecen algunos días festivos un menú alternativo a estos presos.

Para el menú de Nochevieja, una cena que será a la misma hora de todos los días (las 20.30), han elegido una cazuela de rape y marisco de primero y una paletilla de ternasco. Aun así, para no perder la costumbre del cambio de año cuando llegan las doce de la noche, una hora en la que ya están en sus celdas, les reparten también unas uvas de la suerte, con dulces navideños.

Lo mismo que sucede cuando en los días de Navidad se elige un plato en el que se utiliza el cerdo, en la comida de Año Nuevo también se hace un plato para los internos musulmanes. Está previsto que todos coman un revuelto de setas con frutos del mar y para segundo hay dos opciones: carrillera de cerdo en salsa de queso o chuletas de pavo al ajillo con patatas (este segundo para los musulmanes). Cierran estos días navideños con unos dulces, una tartaleta de manzana, un refresco y un café para despedirse.

«Lo mejor es como el chef enseña y coordina tareas, pero el trabajo lo emprenden los internos», señalaron fuentes penitenciarias. «Por eso, en la prisión se ocupa de seleccionarles y darles de baja si no rinden», agregan.

Trabajar en la cocina es un buena dedicación para los internos porque llegan a cobrar mensualmente, según los niveles, desde 200 hasta 500 euros mensuales. Son cotizantes en la Seguridad Social y tienen más libertad de movimientos en el centro.

Cubrir las 1.300 comidas y cenas especiales estas jornadas navideñas obligan al chef y los ayudantes prepararlos con dos días de adelanto, como pasó con la cena de la Nochebuena. Tenían que partir unas piñas por la mitad 700, vaciarlas y dejar a parte las carcasas. Luego triturar la carne de la piña con gambas y palitos de cangrejo para rellenarlo con salsa rosa y un langostino. De segundo comieron una carrillera de ternera con espárragos trigueros. Hubo una bolsa con turrones.

Fuentes penitenciarias señalaron que los internos comunes son elegidos para esta función por la Junta de Tratamiento y no pueden pertenecer a los Ficheros de Internos de Especial Seguimiento para evitar que deambulen libremente por el centro.

El día de Navidad, la comida tuvo dos opciones después de coincidir en el primer plato con pimientos del piquillo rellenos de primero, porque de segundo era solomillo de cerdo al horno con patatas, y los musulmanes tuvieron picantones (unos pollos pequeños) al horno con patata panadera y champiñones. El postre eran dulces navideños, con melocotón en almíbar. café y cerveza. El cocinero profesional se llama Anselmo y todo lo que se sirve estos días se realiza en la cocina de la prisión. Es una avalancha de trabajo y un reto hacerlo a tiempo, bueno y poder repartir los platos en todos los módulos.

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