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Aragón

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Cooperación en grupo para atraer consumidores

Dos organizaciones de productores de ganadería bovina, Asapi y Vacuno de Aragón, han creado un grupo con el objetivo de dar un impulso a sus ventas.

Ejemplares de raza pirenaica, que cuenta con el sello 100% raza autóctona.
Ejemplares de raza pirenaica, que cuenta con el sello 100% raza autóctona.
Asapi.

El vacuno de carne de Aragón sabe bien que la calidad de sus productos merece mejor trato en el mercado. Pero también es consciente de que sus ventas se diluyen entre una variada oferta en la que el consumidor no ve ni identifica las cualidades de una ganadería que no solo aporta buenos alimentos sino que fija población al territorio y contribuye al cuidado medioambiental.

Para darle la vuelta a esta situación y, convencidos de que la unión hace la fuerza, la asociación aragonesa de ganaderos de bovinos de raza pirenaica (Asapi) y la asociación de productores de carne de Vacuno de Aragón han decidido aunar esfuerzos y crear un grupo de cooperación para impulsar el consumo sostenible de vacuno aragonés. Un viaje en el que además tienen como compañeros y socios a la asociación Monegros Empresarial (AEIM), la Universidad de Zaragoza y el Centro de Investigación y Tecnología (CITA).

"El objetivo es que la carne de vacuno de Aragón sea un referente para el consumidor, que este sepa identificarla y también dónde la puede comprar", señalan al alimón, Elena Ibarzo y Laura García, de Asapi, y Javier Badía, de la asociación de productores de Vacuno de Aragón.

Para comenzar, dando respuesta así a la exigencia de innovación que requiere el grupo de cooperación, se desarrollará una herramienta informática para acercar al consumidor tanto los puntos de venta como el producto ofertado. "Será como una red de ventas, donde el carnicero o el productor pueden además realizar sus ofertas particulares", señalan.

Pero son muchas más las acciones previstas en esta iniciativa, que comenzarán a tomar forma en los próximos meses y con las que se pretende "involucrar a toda la cadena alimentaria", señala García. El primero de sus eslabones son los ganaderos y son a ellos a los que se quiere dotar de mecanismos para que sus explotaciones sean competitivas y rentables "de manera justa y sostenible".

Así, está prevista la realización de cursos de ganadería ecológica, porque "a pesar de que este producto está cada vez más demandado por la sociedad", señala Ibarzo, actualmente solo existe una explotación de este tipo, Casa Fes -en la localidad oscense de Aínsa-, en la que no solo crían vacas y se ceban terneros, sino que además se comercializa su carne en su propio establecimiento. y habrá también formación en bienestar animal, "porque cuanto mejor está el ganado, más calidad tiene su carne", insiste Badía.

Pero sin duda, el centro de este proyecto lo ocupa el consumidor. Para acercarse a él se programarán -por los pueblos y ciudades de las tres provincias- acciones formativas, se presentará el producto en ferias y degustaciones, se dará divulgación y formación alimentaria en los colegios, e incluso se ha previsto la colaboración con entidades deportivas para relacionar hábitos de vida saludable con una alimentación saludable -con la carne de vacuno como protagonista- y divulgarlas especialmente entre los más pequeños.

Para demostrar el éxito esperado con este proyecto, que se enmarca en el Plan de Desarrollo Rural y está financiado por fondos Feader y el Gobierno de Aragón, se realizará un estudio previo de situación de ventas que se irá monitorizando a lo largo de los tres años en los que dura la iniciativa.

¿El embrión de una IGP?

Han pasado ya más de diez años que los productores de carne de vacuno de Aragón se lanzaron a la posible creación de una Identificación Geográfica Protegida (IGP) para identificar sus producciones. Se avanzó incluso en la denominación: Ternera Montañas de Aragón. Pero las conversaciones se encallaron y la marca europea, que identifica alguna cualidad determinada, reputación u otra característica a un origen geográfico concreto, no pudo salir adelante.

Este es, sin embargo, un anhelo que aún mantiene el sector, convencido de que un sello certificado por Europa les posicionaría mucho mejor en el mercado. Le sobran razones, calidad no le falta y están acostumbrados a los más exigentes controles, porque la raza pirenaica los realiza para demostrar que son ‘100% raza autóctona’, como lo hace el vacuno de Aragón para lucir el sello aragonés de calidad C’alial.

Ahora este grupo de cooperación podría ser el primer paso para comenzar el largo camino que supone lograr la certificación europea.

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