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Mi hijo quiere ver 'Euphoria', ¿cómo lo afronto?

La serie protagonizada por adolescentes está creando furor entre los mismos, pero su duro contenido crea dudas entre los adultos.

Una de las protagonista de la serie, Zendaya.
Una de las protagonista de la serie, Zendaya, que saltó a la fama en Disney Channel.
Heraldo

Una serie  protagonizada por adolescentes, ¿es siempre para adolescentes? Eso mismo se preguntan, cada día, padres y madres sobre algunas series o películas que sus hijos quieren ver. Un ejemplo que se repite es el de 'Euphoria', la serie de HBO protagonizada, entre otros por la actriz Zendaya, que saltó a la fama en Disney Channel. Sexo explícito, desnudos integrales, adicción a las drogas y conflictos de identidad son los ingredientes de una serie que, a pesar de estar clasificada como TV-MA, es decir para mayores de 17 años, la ven cada día menores en sus pantallas, en muchas ocasiones sin que sus padres sean conscientes de qué ocurre en esta ficción.

“Las imágenes, por supuesto, que afectan, porque dan, en la mayoría de ocasiones, una imagen equivocada de la realidad”. Con estas palabras la psicopedagoga Mónica González, educadora de disciplina Positiva para docentes y familias, y vocal de la junta directiva de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía (AAPs), pone el foco en la importancia de saber qué es lo que ven los niños y adolescentes en sus pantallas.

“Aunque lo teóricamente ideal sería que los padres se viesen con anterioridad la serie o la película que sus hijos demandan ver, la realidad es que en general no se dispone de ese tiempo, por lo que es importante buscar información sobre estas o pedir ayuda a un profesional”, indica González. “Eso sí –continúa–, me imagino el momento en el que un adolescente está decidido en ver una serie, que tú ya sabes que incluye escenas duras, entonces, quizás, la mejor opción es verla con ellos. Al final el poco tiempo que podemos dedicarles a nuestros hijos tiene que ser de calidad y, en la adolescencia, qué mejor opción que estar con ellos en las cosas que más les interesan para poder explicarles determinadas cuestiones y acompañarlos durante esta etapa de descubrimiento”.

De hecho, esto no solo ocurre con las series o películas más explícitas. “Los críos ven constantemente escenas eróticas a través de series y películas, lo tienen todo el tiempo a la vista, y luego en contrapartida nadie les explica nada claramente”, argumenta esta psicopedagoga de la AAPs. “En el colegio, a nivel curricular, hablan del cuerpo humano y, una vez llegan al instituto, se les mete el miedo sobre las consecuencias, como que se rompa el condón o los efectos secundarios de la pastilla del día después, pero de todo lo bonito de lo afectivo sexual nadie les informa. Es raro que los padres se sienten con ellos”.

De hecho cabe señalar que el estudio ‘Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales’, realizado por la red Jóvenes e Inclusión con la colaboración de la Fundación para la Atención Integral del Menor (FAIM), que expone que la edad media para el inicio en el consumo de la pornografía en Aragón son los 14 años, mientras que la edad más temprana a la que se empieza a mirar porno, son los 9 años, destaca además que, aunque el principal motivo de los menores para mirar pornografía es el de la masturbación, a este le siguen las respuestas por curiosidad y para aprender sobre sexo. “Al poner porno en Google les pueden aparecer de todo, hay una agresividad, un maltrato de la mujer y una imagen del hombre, entre otras cuestiones, que no se corresponde con la realidad”, añade González.

Por ese motivo, indica que “el paso a la secundaria es crucial, ahí empiezan a cambiar sus relaciones, por ello antes en iniciar el instituto, en ese verano entre Primaria y Secundaria, los padres o los profesionales deben hablar con ellos”. Y no pasa nada por acudir a un profesional, asegura esta educadora “porque a veces a los padres les faltan recursos, y necesitan ayuda sobre cómo hablar sobre estos temas con sus hijos”. Eso sí, hace hincapié en que “es importante educar en la afectividad sexual y en la sexualidad desde la infancia”. Y es que, según señala, “es vital que la base de crianza afectiva de la infancia sea buena y firme, con un apego seguro”.

“Cuando un niño en Primaria o, incluso, en Infantil te pregunta sobre un tema sobre sexualidad siempre hay que responderle bien, no dándole evasivas. De hecho, a veces ocurre que les vamos con el tostón y con explicaciones en un momento en que los niños o los adolescentes no lo están necesitando y los padres luego te dicen ‘sí, sí, si yo ya les he hablado’, pero claro les has hablado cuando no tenía interés, cuando no era de su incumbencia. Por eso es importante atender sus necesidades en el momento en el que lo demandan.”

“En resumen, la falta de comunicación es la que nos trae a la confusión, lo mismo ocurre con la muerte, de la que se derivan muchos miedos que tienen los niños”, apunta González. “Por eso es importante crear vínculos y dedicarles tiempo a nuestros hijos. Cuando son adolescentes, por ejemplo, invitando a sus amigos a cenar a casa, es una forma de saber qué vieron en el cine cuando fueron el sábado pasado o qué está ocurriendo en sus vidas”.

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