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La eficiencia energética de las 'passivhaus': "Pagamos menos que en un piso de 70 m² viviendo en una casa de 240"

Iker Varela y María Tortosa estrenaron, junto a su hija pequeña, en septiembre una casa pasiva en Montecanal, en Zaragoza. Aunque este tipo de residencias cuestan entre un 5-10% más que las tradicionales, el retorno económico es a corto plazo por su importante ahorro de consumo energético.

Reconocen que al principio eran escépticos, pero ahora que viven en una casa pasiva-'passivhaus' confiesan que si tuvieran la ocasión de construirse otro inmueble volverían a elegir una residencia bajo los mismos estándares de eficiencia energética y confort. "Una amiga arquitecta me dijo que había estado en una casa en Escocia que no tenía calefacción. Eso me sonaba a cuento chino", comenta Iker Varela, quien estrenó en septiembre junto a su mujer, María Tortosa, y su hija pequeña una bonita vivienda de estilo contemporáneo en Montecanal. Una casa de 240 metros cuadrados -ejecutada por la firma aragonesa Metro7 (especializada en la construcción de viviendas pasivas)- diseñada al mínimo detalle, que no necesita ningún radiador para tener una temperatura estable de 21 grados en invierno y con una escalera de acero y madera como gran protagonista del espacio.

La pareja, que vivía antes en un piso de 70 m² en Valdespartera, adquirió en 2015 un terreno de 550 m² en esa zona residencial de Zaragoza y fue en noviembre de 2018 cuando comenzó su edificación. El que se decantaran por una 'passivhaus' tiene su origen en el gasto energético. "La casa iba a ser de unas dimensiones importantes y dijimos: ‘para calentarla nos vamos a gastar bastante dinero’. Todo empezó por ahí. Mi marido comenzó a investigar, nos gustó la idea de las 'passivhaus' y contactamos con Metro7, que son los especialistas aquí", afirma María.

Heraldo TV visita una casa pasiva situada en Montecanal, en Zaragoza. Se trata de un tipo de construcción basado en una arquitectura bioclimática y eficiente energéticamente.

Si por algo se distinguen las casas pasivas es por ser edificios de consumo energético mínimo basados en una construcción de alta calidad, confortables y, también, saludables. Cinco son los pilares básicos estándar de este tipo de viviendas: su grandes niveles de aislamiento térmico, cerramientos/ventanas de altas prestaciones, estanqueidad (evitando infiltraciones al aire), ausencia de puentes térmicos y la ventilación mecánica controlada con recuperador de calor.

El pulmón de la casa

Tal y como explica Daniel Aparicio, gerente de Metro7, el recuperador de calor es el pulmón de la casa. "Es un sistema en el que estamos renovando y purificando el aire 24 horas al día los 365 días al año. Sacamos el aire viciado de la vivienda y metemos el aire exterior, al que le aportamos la energía del aire que sacamos. En esa renovación perdemos un 5% y necesitamos un pequeño aporte que lo hacemos a través de la aerotermia, una máquina que genera el agua caliente y la climatización tanto en invierno como en verano. El ahorro de hipoteca energética respecto a una vivienda tradicional es del 90%", asegura.

"El ahorro de hipoteca energética respecto a una vivienda tradicional es del 90%", resalta Daniel Aparicio, gerente de Metro7

Iker y María ya están comprobando ese ahorro de consumo energético. Si en el piso de Valdespartera pagaban al mes 35 euros en luz y 80 en calefacción en invierno a una temperatura de 21 grados; su última factura de electricidad ha sido de unos 75 euros para dos meses. "Gasto lo mismo de luz que en el piso de Valdespartera, pero me ahorro la calefacción. No tenemos gas ni calefacción, solo electricidad. Gastamos en luz, en los electrodomésticos y lo que consume la aerotermia. Pagamos menos que en un piso de 70 m² viviendo en una casa de 240. Y hay días en que tenemos que desconectar la aerotermia porque solo con el Sol ya tienes calor", destaca Iker. A lo que el gerente de Metro7 añade: "Es como si fueran tres pisos de 100 m² de volumen de aire a calentar. Es lo que gastaría esta casa y, en cambio, consume menos que una de 70".

El coste de estas viviendas pasivas es entre un 5-10% superior al de una residencia tradicional. No obstante, Daniel Aparicio aclara que ese gasto de más se recupera con el consumo energético "en un plazo de amortización en cinco años".

Asimismo, la residencia de esta pareja cuenta con luces led, electrodomésticos triple A (de bajo consumo), descalcificador de agua y un aparato de ósmosis (con el que han reducido el consumo de plástico). Y en un futuro no muy lejano tienen en proyecto cultivar un huerto ecológico en el porche de la vivienda. "Estamos concienciados con el tema de que hay que cuidar el medio ambiente", dice María. 

Ascensor y piedra natural

Para Metro7 edificar esta casa fue todo un reto respecto a otras pasivas al tener doble altura, colocar piedra natural como fachada ventilada e instalar un ascensor para Iker, en silla de ruedas. Esa movilidad reducida ha hecho que todos los elementos estén adaptados: desde muebles, baños o el mismo concepto de vivienda. "Es una comodidad vivir en unos espacios tan grandes y no chocarte con nada", señala.

Aragón está apostando en estos últimos años por las casas con certificado 'passivhaus'. Si Metro7 trabaja en viviendas unifamiliares desde hace cinco años (ha construido veinte), compañías como Lobe y otras lo hacen en edificación en altura. "Zaragoza es la segunda ciudad española que más viviendas pasivas tiene", resalta Aparicio.

Después de casi cuatro meses de estrenar casa, María Tortosa e Iker Varela son ya unos convencidos de los edificios sostenibles. "Todo son ventajas. Además, contribuyes al medio ambiente y aportas calidad de vida".

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