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Aragón

crecida del ebro

Otra vez con la mirada hacia el río

La zona de la Ribera Alta volvió a ver cómo sus cultivos se anegaban por la crecida, aunque el agua no entró en los cascos urbanos de los pueblos como en otras ocasiones.

La zona de la Ribera Alta del Ebro volvió a presentar este domingo imágenes que, por desgracia, son ya habituales en los municipios que conforman esta zona. Campos anegados y carreteras cortadas compusieron las escenas de la crecida del Ebro a su paso por Novillas, Pradilla, Gallur o Cabañas. A pesar de ello, el río alcanzó estos municipios con menor fuerza que en otras ocasiones y no llegó a entrar en los cascos urbanos, afectando únicamente a las zonas de cultivo.

Así, el río discurrió por estos municipios con un volumen de 2.000 metros cúbicos por segundo en su pico más alto y a lo largo del día fue estabilizándose y decreciendo. "La altura máxima fue de 7,86 metros", señaló Abel Vera, alcalde de Novillas. Este municipio fue uno de los más afectados, con numerosas tierras de cultivo anegadas y la evacuación de una granja de ovejas. "Ha alcanzado sobre todo tierras de la margen izquierda que están muy abiertas, y la zona de inundación controlada, que nos recomendaron abrir desde la Confederación, también se ha visto muy afectada", precisó Vera.

Para los habitantes de la zona, esta situación se debe a la falta de limpieza del río que pasa con grava y maleza. "Si acometieran la limpieza completa, nada de esto pasaría", lamentó uno de los vecinos que se había acercado al puente a observar la crecida del Ebro. "Es increíble que con la tecnología que hay hoy en día estas cosas sigan pasando", denunció otro habitante de Novillas. Además, también aprovecharon para reivindicar que la crecida debía haber sido declarada "extraordinaria" y "no dejarla en ordinaria porque no lo era".

A pesar de ello, el alcalde y los vecinos de este pueblo coincidieron en que las obras que se llevaron a cabo tras las últimas crecidas impidieron que el río se desbordara en el casco urbano. "Se han hecho unos buenos trabajos con un dique y se han estado permeabilizando las islas que más afectaban al pueblo", reconoció Vera. "Las medidas para proteger Novillas han funcionado", afirmaron varios vecinos. Por ello, zonas como la del campo de fútbol o las primeras viviendas presentaron un aspecto distinto al de anteriores desbordamientos y no se vieron afectados. "Otras inundaciones fueron peores, como por ejemplo, la de 2015, que fue un año pésimo en ese sentido", recordó el primer edil.

Entre el resto de pueblos afectados por la crecida, los momentos de mayor tensión se vivieron en Gallur, donde un coche que intentó cruzar el camino que discurre paralelo al río se quedó atascado con sus dos ocupantes dentro debido al agua y no podía moverse ni para delante ni para atrás. Esta escena captó la atención de varios curiosos que observaban todo desde una zona alta cercana. "La gente es muy inconsciente", afirmó una vecina que se mostró muy sorprendida de que hubieran intentado cruzar y no perdía detalle del rescate.

El máximo de la crecida del río Ebro a consecuencia de las últimas lluvias ya ha alcanzado la localidad de Novillas (Zaragoza) y se espera que en la primera mitad de la jornada del lunes alcance la capital aragonesa con un caudal entre 1.500 y 1.700 metros cúbicos/segundo, de carácter ordinario.
El máximo de la crecida del río Ebro a consecuencia de las últimas lluvias ya ha alcanzado la localidad de Novillas (Zaragoza) y se espera que en la primera mitad de la jornada del lunes alcance la capital aragonesa con un caudal entre 1.500 y 1.700 metros cúbicos/segundo, de carácter ordinario.
Oliver Duch

Al mismo tiempo, un hombre utilizaba la cámara para ver si conocía a las personas en el interior del turismo. Tras unos escasos minutos, acudieron un vehículo de Bomberos y un tractor en su ayuda. En un primer momento, los efectivos intentaron abrirle camino al coche, pero viendo que era imposible optaron por remolcarlo con ayuda del tractor y ayudarle a salir. Finalmente, no hubo que lamentar heridos y todo quedó en un susto.

"Tranquilidad" en Pradilla

Otro de los municipios que se vio afectado por la crecida fue Pradilla, aunque de manera más "leve". Raúl Moncín, alcalde del municipio, llegó a señalar que «ha pasado casi sin enterarte» y se mostró «tranquilo» ya por la tarde. En esa zona, la carretera que avanza hacia Boquiñeni se cortó por precaución y cerca del mediodía el agua había entrado hasta alcanzar la vía. A pesar de ello, una familia de ciclistas desafió la prohibición y avanzó con sus bicicletas saltándose la cinta que indicaba que no se podía pasar.

Uno de los vecinos, Luis Ángel Romero, afirmó que había visto "peores riadas" y que, por el momento, los trabajos que se llevaron a cabo habían funcionado. "Pero porque baja poca, cuando venga fuerte habrá que ver si también resisten", añadió.

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