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Aragón

Aragón activa la fase de emergencia ante una crecida del Ebro superior a la prevista

La CHE espera una punta de unos 2.000 m3/s, en el límite de una avenida extraordinaria. La DGA garantiza la seguridad de los núcleos y moviliza a todos sus medios para prevenir daños.

El Ebro superó los siete metros de altitud a su paso por la localidad de Novillas
El Ebro superó los siete metros de altitud a su paso por la localidad de Novillas
Oliver Duch

Aragón elevó este sábado la alerta por la crecida del Ebro y activó la fase de emergencia del Plan Especial de Protección Civil. La punta de la avenida, en el límite de los niveles de un episodio ordinario y uno extraordinario, entrará este domingo a la Ribera Alta con alrededor de 2.000 metros cúbicos por segundo. Municipios como Novillas sufrieron ya las primeras inundaciones en caminos y tierras de cultivo. Y aunque no se teme por los núcleos urbanos, sí se esperan importantes daños en la agricultura. Tampoco se descarta que sea necesario evacuar en las próximas horas urbanizaciones como la de Torre Urzaiz, en el barrio rural de Movera.

El Ebro superó este sábado en Castejón (Navarra) los 2.300 metros cúbicos por segundo, un repunte que obligó al Gobierno de Aragón a convocar de urgencia al Cecop, el llamado Centro de Coordinación Operativa, para analizar junto a la Delegación del Gobierno y representantes de Guardia Civil, Policía Local, Bomberos y la Agencia Estatal de Meteorología, entre otros, la evolución del episodio y tomar las primeras decisiones.

La consejera de Presidencia, Mayte Pérez, adelantó que, previsiblemente, sería necesario intervenir de madrugada, y que las instituciones habían activado ya "todos sus mecanismos" para actuar y prevenir. "Puede ser una avenida de dimensiones importantes", reconoció. La portavoz del Gobierno recalcó que la prioridad del Ejecutivo será "evitar problemas en la población", algo que, en su opinión, está "garantizado". "Hablamos de intentar prevenir impactos en granjas y carreteras", matizó.

El Cecop volverá a convocarse a las 11.00, un encuentro en el que el Gobierno de Aragón podría activar el nivel dos del plan de emergencia. También está prevista una reunión en el Ayuntamiento de Zaragoza en la que el alcalde, Jorge Azcón, analizará la evolución de la crecida junto a representantes del cuerpo de Bomberos y de Policía Local.

Pese a tratarse de un episodio inferior al de 2003, 2015 y 2018, no se descarta que, finalmente, pueda tener carácter extraordinario, circunstancia que sí se ha dado en los ríos Esca, Arga e Irati, entre otros. Este sábado, el Ebro no se estabilizó a su paso por Castejón hasta bien entrada la tarde y en Tudela, otra de las referencias para Aragón, superaba los 2.000 metros cúbicos por segundo al cierre de esta edición.

Las estadísticas de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), sujetas a un margen de error del 10%, apuntaban a que la punta de la crecida podría irrumpir con estos mismos parámetros en la provincia de Zaragoza.

El Ejecutivo autonómico no prevé, en principio, tener que reforzar las defensas de la ribera, paso que sí tuvo que darse hace un año ante la previsión de alrededor de 2.500 metros cúbicos por segundo. A este respecto, Pérez aclaró que las intervenciones se irán adaptando a cada momento.

Las previsiones

Aunque la capital tardará aún unas horas en sufrir la punta de la avenida, que se espera mañana de madrugada, la imagen del Ebro era este sábado totalmente distinta a la del viernes. Ese día apenas arrastraba 250 metros cúbicos por segundo, un dato que se ha triplicado en las últimas horas, en las que el Ebro ha superado los 2,6 metros de altitud, y que seguirá creciendo durante toda la jornada. Se espera, en este sentido, que el río se mantenga por encima de los mil metros cúbicos por segundo al menos hasta el miércoles.

Los valores que alcanzará el río obedecen, principalmente, a las fuertes lluvias registradas esta semana en varios puntos de la cuenca y al deshielo, inusual para estas fechas. En la Ribera Baja no se esperan, a priori, tantos problemas como en abril de 2018, ya que los niveles del Gállego, determinante entonces, están por debajo de los de hace un año. El episodio, no obstante, se sigue también con atención, ya que hace un año, esta fue una de las zonas más castigadas de la provincia.

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