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Tiempo

¿Necesita Aragón más estaciones meteorológicas para poder mejorar la predicción?

Desde la Aemet explican que las estaciones meteorológicas vigilan el tiempo actual y, a través de la recogida de datos, a lo largo de los años, se puede observar cómo varía el clima, pero “no sirven para mejorar la predicción meteorológica”.

Las estaciones de Candanchú (en la imagen) y Astún se ubican en el marco incomparable que ofrece el valle del Aragón.
Esta vez no hubo lugar a dudas: anunciaron sol y el sol brilló en el arranque del puente en el Pirineo oscense y, en general, en Aragón.  

“La falta de puntos de observación no va a hacer que se mejore la predicción meteorológica”. Con estas palabras Rafael Requena, delegado en Aragón de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), ha querido hacer hincapié en que el número de estaciones meteorológicas no influye en la predicción. En la Comunidad aragonesa, según la página web de la Aemet, hay 57 estaciones, menos de la mitad son automáticas, es decir que ofrecen datos en tiempo real, mientras que el resto muestran los datos en diferido.

Repartidas en entre las tres provincias: 26 en Huesca, 17 en Teruel y 14 en Zaragoza, revelan datos referentes a la temperatura, viento, precipitación, entre otros parámetros referentes al tiempo. “Las estaciones meteorológicas sirven para vigilar el tiempo actual, para constatar lo que está ocurriendo, y sobre todo para establecer una estrategia contra el cambio climático”, indica Requena. “Gracias a la recogida de estas variables, durante un periodo de 30 años, podemos observar cómo varía el clima, tanto desde una cuestión de precipitación como de temperatura, entre otras. Y es que si no tienes datos no se puede entender lo que está sucediendo”.

Asimismo, “también es importante poder contar con estos datos en tiempo real para saber lo que está ocurriendo. Por ejemplo, se ha hecho una predicción y gracias a estas estaciones podemos saber qué es lo que está sucediendo”. Eso sí, insiste el mismo “porque tengas más o menos puntos de observación no vas a mejorar la predicción del tiempo, lo que sí podrás tener es una constatación de lo que está pasando”.

Y aunque “por observar mejor no vas a mejorar la predicción, ya que se elaboran con modelos meteorológicos”, Requena asegura que “por supuesto es bueno tener más puntos de observación para entender y saber qué está pasando. Por ejemplo, hay grandes diferencias de temperaturas y precipitación en el Pirineo y, por eso, es importante tener puntos de observación, los máximos posibles”.

Estas diferencias son las que generan, en ocasiones, que los avisos no se cumplan siempre. Aragón está dividida, por la Aemet, en nueve zonas, tres por provincia: Huesca cuenta con la zona centro, la sur y el Pirineo; Zaragoza, con Cinco Villas, Ibérica zaragozana y Ribera del Ebro; y Teruel, con Albarracín y Jiloca, Bajo Aragón, y Gúdar y Maestrazgo. Y es que, según señala el delegado de la Aemet en Aragón, “las predicciones se hacen para una zona y siempre se pueden matizar, distinguiendo, por ejemplo, si es una situación de norte o de sur, pero no podemos entrar en matizaciones por valles”.

Con este modelo, los hosteleros explican qué es lo que sucede cuando se predice un aviso en sus zonas. “Las predicciones meteorológicas nos afectan mucho”, asegura Jesús Marco Lucía, presidente de la Federación Aragonesa de Turismo Rural (Faratur). “Sobre todo entre los que no reservan hasta última hora. La gente que tiene ya hecha una reserva, en términos generales, no la anula; en cambio aquellos que se esperan hasta el último momento sí que tienen en cuenta el tiempo para decidirse por una zona o por otra, dependiendo de la predicción”.  

“Es cierto que la gente no decide, si tenía pensado salir, quedarse en casa, pero sí se plantean cambiar de destino”, anota el presidente de Faratur, que a la vez pide “prudencia” siempre en los avisos, ya que, en su opinión, “son esenciales para que no se produzcan incidentes, por ejemplo en la carretera, pero a su vez pueden causar mucho daño al sector y al territorio, por el número de cancelaciones”.

Así, desde la Aemet explican que los avisos se ponen siguiendo, entre otras cuestiones, la información que les proporciona el radar, que mide reflectividades. “Con el radar tienes una información subjetiva, no tienes una constatación exacta. El dato exacto solo podremos conocerlo al instante, cuando está ocurriendo, con las estaciones meteorológicas”, añade Requena.

Tampoco los umbrales para establecer avisos son los mismos en todas las zonas. En Aragón, los umbrales por avisos por precipitación son los mismos en todo el territorio. Serán amarillo, naranja o rojo si se prevén 40, 80 ó 120 litros en 12 horas o 15, 30 ó 60 litros en una hora. En cuestión de nieve si se prevén 5, 20 o 40 centímetros de nieve en la zona del Pirineo, Albarracín y Jiloca, Gúdar y Javalambre o en la Ibérica zaragozana será aviso amarillo, naranja o rojo, respectivamente. En cambio, en el resto de la Comunidad se activarán con 2, 5 y 20 centímetros. Esta diferencia entre estas mismas zonas se produce también con las rachas de viento: mientras en las primeras se activarán con 80, 100 y 140 kilómetros por hora; en las segundas se hará con 70, 90 y 130.

Los avisos por temperaturas ‘extremas’ también son diferentes según la zona. Con máximas de 34, 37 o 40 grados se activarán los avisos en el Pirineo oscense, en el resto se pondrán al prever alcanzar los 36, 39 o 42 grados. Con mínimas de -4, -8 y -12 se activarán en el centro de Huesca, en el sur de la misma, en el Bajo Aragón turolense, en las Cinco Villas, en la Ibérica zaragozana y en la Ribera del Ebro. Para hacerlo en el resto de la región deben ser de -6, -10 y -14, respectivamente.

Sí que es cierto, apunta Requena, que “a veces se da la situación de que una provincia se encuentra en amarillo y otra en naranja, justo hasta el límite provincial. Esto sí que es un motivo de queja, dado que la meteorología tiene que ver con la geografía física, no con la política”.

 

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