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economía

Las exportaciones de alfalfa a China se frenan por la retirada de los aranceles a EE. UU.

Los envíos al exterior se mantienen en la primera mitad de la campaña, pero se teme una ligera caída en la recta final.

Una cooperativa aragonesa dedicada a la producción de alfalfa deshidratada
Una cooperativa aragonesa dedicada a la producción de alfalfa deshidratada
Heraldo.es

En los seis primeros meses de la campaña comercial (abril-septiembre) las ventas de alfalfa deshidratada han alcanzado las 652.187 toneladas, una cifra sensiblemente inferior a la que registraron estas exportaciones en el mismo periodo del año anterior (664.889 toneladas). Un ligero frenazo está muy relacionado con China. Primero porque el buen ritmo que estas ventas han tenido durante la primera parte de la campaña de ventas tiene mucho que ver con la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Pero, también, el "pequeño retroceso" que ha mostrado la demanda de este forraje por parte del gigante asiático en los últimos días de septiembre también está vinculado a la decisión de aquel país de levantar los aranceles que mantenía a diversos productos estadounidenses, entre ellos la alfalfa, de la que es primer proveedor.

Y ahora "habrá que ver como evoluciona la situación", señala Luis Machín, director de la Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA), cuya sede se encuentra en Zaragoza ya que Aragón representa casi el 60% de la producción total del país. Pese a este nuevo escenario, Machín confía en que las exportaciones a China, que se ha convertido ya en el segundo cliente, alcancen una cifra similar a las 230.000 toneladas del pasado año. "Nuestro producto ha entrado muy bien en el mercado chino y esperamos seguir manteniendo esa buena posición", matiza.

Mientras, Emiratos Árabes, que continúa siendo el principal mercado para el forraje español, ha recuperado el tono y el acumulado hasta septiembre sumaba las 307.554 toneladas, casi 12.500 toneladas más que en 2018. Vuelve a remontar también la exportación a Arabia Saudí. Entre abril y septiembre se enviaron al país árabe 17.593 toneladas, una cifra que aunque lejos de lo que se exportaba en 2008 comienza a despegar respecto al desplome de las ventas sufridas en ese mercado en 2017. Machín detalla que por sus restricciones al uso del agua en la agricultura, su escasa reserva hídrica, su amplio censo ganadero y su potente industria láctea, Arabia Saudí tiene un gran potencial. Reconoce sin embargo que este país "se está recolocando con inversiones para cultivar este forraje en Argentina, Estados Unidos y Sudán y eso nos hace competencia en producto terminado".

Mirando hacia Oriente

Despegan también las exportaciones a Corea del Sur (9.941 toneladas) y a Japón (9.501 toneladas), dos mercados en los que "hemos comenzado a crecer", señala Machín, que destaca que se trata de países "muy competitivos que valoran mucho la calidad", con muchas posibilidades a medio plazo en los que hay que trabajar para ganar una mayor cuota.

Y aunque más del 80% de la producción tiene como destino el exterior, los productores de alfalfa no pierden de vista el mercado nacional, donde las ventas no consiguen repuntar por los bajos precios de la leche.

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