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Tercer Milenio

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Porcino de oro en Huesca

La capital oscense se convierte el próximo 29 de noviembre en la anfitriona de los prestigiosos Porc d’Or, unos galardones con los que se distingue el esfuerzo productivo y de innovación del sector porcino.

Estatuillas de oro, plata y bronce, con las que el IRTA reconoce el trabajo realizados por las explotaciones de porcino de toda España.
Estatuillas de oro, plata y bronce, con las que el IRTA reconoce el trabajo realizados por las explotaciones de porcino de toda España.
Porc D’or

Fue en 1994 cuando el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) de Cataluña decidió premiar los esfuerzos de una industria que afrontaba grandes retos y transformaciones. Nacían así los Porc d’Or, unos premios que desde entonces han ido ganando tal prestigio que ya hay quien los compara y los conoce como los ‘Óscar’ del sector porcino.

Se celebraron primero en Lérida. Y ese ha sido su escenario habitual. Solo en unas diez ocasiones -y ya lleva 26 ediciones- ha abandonado la ciudad catalana, para viajar a Pamplona, Barcelona o Segovia. En 2013 la gala de entrega de estos galardones desembarcó en Zaragoza y este año vuelve a Aragón, concretamente a la ciudad de Huesca, que acogerá el multitudinario acto el próximo 29 de noviembre. No es una casualidad que la capital del Alto Aragón haya sido la elegida para tan relumbrante acto. De hecho, en la trayectoria de estos premios, la Comunidad aragonesa ha ido ganando notorio peso, tanto en el número de nominaciones como en los premios recibidos, alcanzando en numerosas ocasiones el galardón mas brillante, el Porc d’Or con diamante. Incluso en los dos últimas ediciones, la Comunidad ha desbancando a la hasta ahora todopoderosa Cataluña, superando el número de granjas y las posibilidades de optar a premios.

No solo en nominaciones ha avanzado este sector en Aragón. El impulso del porcino en la Comunidad lo explican sus cifras. Se ha convertido en una de las primeras potencias autonómica de España en producción, rozando los ocho millones de animales, según los datos recogidos en el último censo ganadero elaborado por el Ministerio de Agricultura. Unos datos que destacan además el espectacular aumento que esta ganadería ha experimentado en Aragón en los últimos cinco años. Su censo ha crecido un 26,8%, pasando de las 6,36 millones de cabeza que se contabilizaban en 2013 a los 8,07 con la que se cerró en 2018. Es cierto, sin embargo, que el último recuento -datos provisionales de mayo de 2019- realizado por este ministerio el pasado mes de mayo recoge un descenso del número de animales (casi 7,7), perdiendo de nuevo el podio de la producción en favor de Cataluña (que suma ahora una cabaña 7,9 millones de animales. En esta hegemonía compartida con Cataluña, juega también un papel destacado la provincia de Huesca. Su censo de porcino -solo superado por la vecina Lérida- alcanza los cuatro millones de animales, de los que 220.000 son cerdas reproductoras.

Y allí, en Huesca, en casa, y mostrando el poderío del sector en la Comunidad, 34 granjas aragonesas (que acuden con 44 nominaciones) intentarán de nuevo alzarse con el mayor número de premios.

Día: 29 de noviembre. Lugar: Palacio de Congresos de Huesca. El porcino español (y, por supuesto, aragonés) tiene desde hace unos meses está fecha reservada en su calendario. Un total de 100 granjas, pertenecientes a 18 provincias y siete comunidades autónomas, acudirán a esta cita luciendo sus 138 nominaciones y con posibilidad de alzarse con una de las 48 estatuillas que se repartirán en la gala de entrega de los prestigiosos premios Porc d’Or. De ellas, 45 corresponden a los galardones de oro, plata y bronce que se reparten entre aquellas explotaciones -divididas en cinco categoría dependiendo de su tamaño- que han conseguido mejores parámetros en cuestiones como la productividad numérica, el número de animales nacidos vivos y tasa de partos.

A estos reconocimientos hay que sumar también tres distinciones especiales. El deseado Porc d’Or con Diamante con el que se catapulta a la «mejor granja», reconociendo así, sea cual sea su dimensión, la «mayor eficiencia productiva en general», detallan los responsables. El esfuerzo realizado para garantizar los más altos estándares de bienestar animal y sostenibilidad, y la apuesta por la la innovación en la producción porcina tienen su recompensa con las estatuillas que conceden, respectivamente, el Ministerio de Agricultura y Zoetis, una empresa líder de salud animal dedicada al desarrollo, fabricación y comercialización de medicamentos y vacunas de uso veterinario complementados por productos de diagnóstico, que ha acompañado al IRTA en la organización de estos premios desde que estos comenzarán a andar hace ya 26 años.

Estos premios no se comprenderían sin el BDPorc, el banco de datos de referencia del porcino español, un sistema que fue creado para proporcionar información de referencia al sector porcino español. «Se trata, en líneas generales, de un procedimiento estándar para la toma y validación de los datos de la explotación y para el cálculo de los índices e intercambio de la información», señalan sus representantes. El BDporc, añaden, está abierto a todas las empresas y explotaciones del sector porcino español, sea cual sea su tamaño y sea dónde sea que estén instaladas. Sus datos (que se actualizan cada tres meses) recogen la más completa información de unas 650.000 cerdas activas que se alojan en unas 800 explotaciones repartidas por toda la geografía española, y a ellos pueden acceder las empresas para comparar sus resultados y tomar más facilmente sus decisiones. Y es de toda esa información de donde emanan los nominados a los considerados como los ‘Oscar’ del sector porcino, a los que solo pueden optar las granjas adheridas a dicho banco. Los ganadores son elegidos por un jurado formado por expertos de reconocido prestigio en producción porcina que evalúan las explotaciones ‘a ciegas’, es decir, sin conocer su identidad ni su procedencia.

Mejora continua

Dicen sus organizadores que los premios Porc d’Or son mucho más que un reconocimiento que se hace público en una gala multitudinaria. «Con ellos estamos fomentando la competitividad y la excelencia en el sector porcino español», explican sus responsables, que señalan que dada la amplia repercusión que esta celebración anual tiene en los medios de comunicación, también están contribuyendo a la dignificación de la profesión y a mejorar la imagen del sector porcino español.

Además, conseguir una estatuilla de oro, plata o bronce y, por supuesto, hacerse con el Porc d’Or con Diamante «ha contribuido a impular la mejora continúa de las explotaciones españolas», destacan. Lo corroboran las cifras. Desde 1994 -año en que nacieron estos premios- hasta la actualidad, la productividad numérica de las granjas ha pasado de 19,7 lechones destetados por cerda y año a 29,46 lechones. Se ha ganado también en fertilidad, puesto que si hace 26 años el índice se situaba en el 79,63%, actualmente supera el 87%.

Pero, sobre todo, estos galardones y el acto en el que se entregan «son un homenaje más que merecido a este sector, que no se ha amedrentado por los competidores externos cada vez más fuertes y preparados, convirtiéndose además en un sector claramente exportador», explican. Y ahí está la prueba. Con 26 millones de cerdos, España se ha convertido en el segundo productor de la Unión Europea y el cuarto en todo el mundo. Aporta 4.500 millones de euros al PIB del país, supone el 12,4% de la producción final agraria y un 34,2% de la producción final ganadera, con lo que puede presumir de ser el de mayor peso en la economía ganadera española.

Protagonismo aragonés

En estas cifras e incluso en la trayectoria de estos prestigiosos galardones, Aragón tiene un papel protagonista. Y no solo porque este año la capital oscense sea la sede de la gala de entrega de los premios, sino porque en los últimos años ha hecho sonar el nombre de la Comunidad cada vez que una de sus granjas se alzaba con alguno de los reconocidos galardones. Y han sido muchos.

Si se repasan los datos de la trayectoria de los Porc d’Or se hace visible cómo el sector porcino aragonés ha ganado en tamaño, en eficiencia, en innovación, en fertilidad... hasta situarse en los puestos de cabeza -en dura pugna con Cataluña- como máximo productor del país. Con una cabaña que roza los ocho millones de cabezas supone más del 25,7% de la producción total del país.

Y su futuro llega cargado de crecimiento. En los últimos años ha atraído inversiones por valor de más de 500 millones de euros (algunas de ellas ya en marcha) que crearán 5.000 nuevos puestos de trabajo y con las que logrará que su capacidad de sacrificio aumente hasta los 20 millones de cabezas de ganado al año. Sus exportaciones no dejan de hacer historia, como sucedió el pasado año cuando las ventas al exterior superaron por primera vez los 700 millones de euros, un 8,5% más en valor con respecto al año anterior.

Estas cifras explican por qué la presencia aragonesa en los premios que anualmente concede el IRTA y Zoetis ha ido tomando fuerza hasta convertirse en la Comunidad con más nominaciones, un total de 44, que se reparten veinte granjas de Huesca (con 26 nominaciones); trece de Zaragoza (con 17 nominaciones); y una explotación de Teruel, que suma una nominación más. Además, de las cuatro granjas que se disputan el máximo galardón -con diamante- dos son aragonesas, de Huesca y de la empresa Mazana Piensos Compuestos: Peculo Agropecuaria del Isábena, situada en Capella y la granja Laguarres Agropecuaria del Isábena, situada en Laguarres.

No siempre fue así. En las primeras ediciones de los premios Porc d’Or la presencia de Aragón era difícil de encontrar. Copaban los galardones las explotaciones calatanas, por supuesto, pero también tenían especial protagonismo las nominadas del País Vasco y de Navarra. Tímidamente, el sector porcino aragonés fue haciéndose hueco entre aquellos que llegaban a los actos de entrega cargados de nominaciones y salían de la gala con flamantes estatuillas, ya fueran de oro, plata y bronce.

El ‘despertar’ de esta ganadería en Aragón se haría evidente en la edición de los galardones en el año 2000. Fue entonces cuando una explotación instalada en la localidad oscense de Fraga se hizo con el máximo galardón, el Porc d’Or con Diamante. Fueron ganaderos de las tres provincias aragonesas los que en los años posteriores subieron al escenario para recoger el premio que encumbraba a sus explotaciones, e incluso en 2004, por primera vez en la historia, la elección fue tan complicada que el jurado decidió premiar a dos granjas, una de ellas de Zaragoza.

Es cierto que entre 2012 y 2017, Aragón no recibió ningún Porc d’Or con diamante, pero recuperó la hegemonía el pasado año con el éxito cosechado por la empresa oscense Mazana, que se llevó a Capella la preciada estatuilla.

Solo hay que esperar unos días para poder ver si los triunfadores siguen teniendo carné aragonés.

Una protesta para mostrar el rechazo al "porcino superintensivo"

Huesca se ha convertido en unas provincias con mayor peso en la producción de porcino en España. Solo superada por Lérida, su cabaña ganadera alcanza los cuatro millones de animales, la mitad de los contabilizados en Aragón. Pero, la expansión de este sector no cuenta con el aplauso unánime de toda su población. El avance de esta ganadería por las comarcas altoaragonesas también genera posiciones de rechazo. Prueba de ellos es que en los últimos años han ido surgiendo movimientos vecinales como ‘Loporzano sin ganadería intensiva’, una plataforma creada en 2016 «debido a la alarma social y el rechazo» que generaron dos proyectos de porcino intensivo entre los vecinos de este municipio, que aglutina 15 núcleos de escasa población en un amplio término municipal parte del cual se halla dentro del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara.

Incluso se han puesto en marcha iniciativas políticas locales -lo han hecho en 25 localidades oscenses-, como la liderada por el Ayuntamiento de Sabiñánigo, que el pasado mes de mayo anunciaba su decisión de iniciar un procedimiento de modificación del Plan General de Ordenación Urbana para evitar la instalación de granjas intensivas de porcino en su término municipal, o la del Consistorio del Loporzano que aprobó el pasado mes de julio una moratoria a la instalación de explotaciones de ganadería industrial en el municipio y a la ampliación de las granjas ya existentes.

En este contexto se enmarca la concentración convocada por cuatro asociaciones -la Plataforma Loporzano sin ganadería intensiva, Ecologistas en Acción, Amnistía Animal y Hoya Huesca Viva- para el próximo 29 de noviembre en Huesca. Una movilización que bajo el lema ‘Dale la vuelta al porcino industrial’ se quiere hacer coincidir con la celebración en la ciudad de la gala de entrega de los Premios Porc d’Or, un acto que reunirá a más de 800 profesionales del sector.

Los convocantes explican que esta protesta pretende aprovechar la presencia de los numerosos productores porcinos en la citada gala para manifestar su desacuerdo con este tipo de producción intensiva «que tanto se ha extendido por la provincia de Huesca y también en la Comarca de la Hoya», insisten.

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