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Aragón

crónica política

Aragón, en compás de espera

Con los presupuestos autonómicos en tramitación y el desembarco de Amazon confirmado, la formación del nuevo Gobierno concentra la atención de la vida
política aragonesa.

Aragón
El presidente de la DGA Javier Lambán, rodeado por todos sus consejeros.
Guillermo Mestre

Aragón mira a Madrid. Con los presupuestos autonómicos ya en tramitación en las Cortes y 14 días después del 10-N, la atención se centra en el enrevesado tablero político nacional en el que PSOE y Unidas Podemos buscan apoyos sin excluir concesiones al independentismo y a costa de sacrificar la estabilidad. Con unas cuentas estatales, las del popular Cristóbal Montoro, prorrogadas desde 2018, la desaceleración enfría la economía española, y la política, en lugar de aportar soluciones, acrecienta los problemas. La inestabilidad es ya el tercer problema para los aragoneses, según la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), y la espiral de desatinos actual terminará por auparla hasta la primera.

 Ni siquiera en el seno del PSOE ven claro un acuerdo de coalición apoyado en los separatistas. Lo ha dicho una vez más el barón aragonés, Javier Lambán, que considera "indeseable" que sea necesario recurrir "a los que buscan romper el país". Pero su postura, compartida por los socialistas moderados, no es mayoritaria. El sanchismo se impone y empieza a elegir a los negociadores para reactivar el diálogo con Cataluña, y quién sabe si hasta a un relator. No espera si quiera a conocer el resultado de las consultas que PSOE, Unidas Podemos y ERC realizan estos días entre sus afiliados para blindar sus posturas sobre el pacto y que, salvo sorpresa mayúscula, serán ratificadas por su militancia. Los socialistas ya tienen el plácet de sus simpatizantes, con el voto a favor de más del 90.

Las advertencias de Lambán y algunos barones díscolos, de la patronal y de la oposición sobre el efecto que puede tener ese acuerdo en la estabilidad económica y política española caen en saco roto, en una huida hacia adelante con final incierto. Y llegan los deslices en las redes sociales, pues hay mensajes que los carga el diablo, que unos ven como traiciones del subconsciente y otros como tanteos. El propio Lambán avivó la polémica el miércoles con un tuit en el que recordaba al PSOE (nacional) y a Pedro Sánchez que solo tienen tres opciones: "Acuerdo trasversal (con PP y/o Cs), independentistas o elecciones" y que "los ciudadanos lo prefieren por ese orden". Rectificó, minutos después, "aclarando" que el punto de partida era el pacto de PSOE-Podemos, y no refería, en ningún caso, a una gran coalición.

Fue más claro un día después y, a viva voz, reconoció su rechazo a cualquier tipo de apoyo de los secesionistas: "No puede ser que se trate de dar estabilidad al país contando con fuerzas que quieren acabar con la unidad".

Seguridad versus incertidumbre

En contraposición a las "incertidumbres" que amenazan el futuro de España y de Europa, Lambán esgrime los éxitos de su cuatripartito (PSOE, PAR, Podemos y CHA) y hace un balance triunfalista de sus cien primeros días de Gobierno. Su Ejecutivo, donde conviven el centroderecha, la izquierda moderada y radical y el aragonesismo, se muestra tan "cohesionado" y tan "unido" que ha sido capaz no solo de pactar su primer presupuesto sin tensiones que hayan trascendido, sino también de poder ofrecer en tres meses su principal legado para las próximas décadas: el desembarco de Amazon con tres centros de datos que convertirán a la Comunidad en un referente internacional en economía digital.

Pero esta idílica relación no convence a Mas Vaquero (PP) y Daniel Pérez Calvo (Cs), que la ven como  un "matrimonio de conveniencia" que se acabará rompiendo. Algún desencuentro ha habido en proyectos como el impulso a la unión de estaciones de esquí. Pero para las grandes desavenencias habrá que esperar a que la legislatura toque a su fin y llegue el momento de rendir cuentas ante los electores. Santiago Morón (Vox) anuncia que buscará sacar a la luz las discordancias para acelerar la ruptura, mientras IU, que votó junto al cuatripartito a favor de la toma en consideración del proyecto de presupuestos, se intenta mantener en un equilibrio inestable.

A un sector del PAR turolense tampoco le convence en demasía el cuatripartito. Al menos, eso es lo que parece tras la autodisolución del Comité Intercomarcal del partido en Teruel, presidido por Julio Esteban, por el retraso al convocar el congreso regional.

Mientras el PSOE aragonés celebraba el éxito del cuatripartito, el nacional tenía que afrontar la sentencia de los ERE de Andalucía, con condenas de seis años de cárcel para el expresidente José Antonio Griñán y de nueve años de inhabilitación para su predecesor Manuel Chaves. Dos días después valoró el fallo judicial Lambán, que reconoció que sufre "quebranto personal" por su "afecto" a Chaves y a Gaspar Zarrías, y lamentó los hechos que suscitaron estas condenas.

De la sentencia de los ERE ha hablado mucho Pérez Calvo (Cs), en tono muy crítico y a golpe de tuit. "España, ese país en el que un líder político en cuya mochila solo cabe la decencia, es capaz de dimitir tras un batacazo electoral, mientras otros se aferran al sillón, pervirtiendo si es preciso el significado de palabras como inocencia u honestidad", expresaba en relación a un tuit de junio de 2016 de Sánchez, con mensajes de apoyo a Chaves y Griñán. Esta popular red social también ha sido el vehículo de comunicación utilizado por Pérez Calvo para opinar sobre la situación en la que está sumida su partido tras la pérdida de 47 escaños el 10-N y la marcha de su líder, Albert Rivera. Dio su apoyo a Inés Arrimadas, despidió a José Manuel Villegas y se ha posicionado al lado de Fran Hervías, al que cuestiona un sector del partido en la Comunidad.

Poco se habló de Aragón y mucho de Cataluña en la sesión de control al Gobierno, con preguntas a Lambán sobre las consecuencias del desafío soberanista, la inestabilidad y la necesidad de impulsar la Travesía Central del Pirineo por si los separatistas se adueñan de su salida a Francia. Tras repetir cada partido sus argumentos, el presidente aragonés recogió el guante de Pérez Calvo y abogó por un gran pacto de Estado para dar estabilidad al país, aunque sabe que no está en su mano. Porque el ritmo lo marca Madrid, y el futuro de Aragón, y del resto del país, sigue en compás de espera. En las próximas semanas se sabrá si la melodía se impone a la estridencia o si España sigue sumida como hasta ahora en el alboroto y el ruido. 

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