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gente de la tierra

Mil y una anécdotas pastoriles en torno al fuego de una hoguera

Héctor Ruiz, alumno de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, ha participado este año en parte del recorrido de la trashumancia desde la serranía de Albarracín a Jaén.

Héctor Ruiz es uno de los alumnos de Veterinaria que ha participado este otoño en la trashumancia.
Héctor Ruiz es uno de los alumnos de Veterinaria que ha participado este otoño en la trashumancia.
Toni Galán

Con 17 años, Héctor Ruiz, becario del Servicio Clínico de Rumiantes (SCRUM) de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, viajó hasta Clare Valley, en el sur de Australia, para aprender inglés. Y en esta aventura tuvo la suerte de convivir con una familia que se dedicaba a la cría de ovejas merinas. Aquella experiencia le sirvió para darse cuenta de que su sueño era ser veterinario. Este año, otra experiencia totalmente diferente, también ha marcado en parte su futuro profesional porque ahora tiene más claro si cabe que lo que más le gusta son los rumiantes.

Héctor ha sido uno de los estudiantes de Veterinaria que ha participado este otoño en la trashumancia, también conocida como la vereda, que es el recorrido que un grupo de pastores realizan desde la sierra de Albarracín, en Teruel, hasta los pastos de invierno en Jaén.

Una actividad en la que tres pastores, Vidal, Ismael y Urbano, que se encarga de la intendencia, van acompañados, durante las tres semanas que dura el trayecto, por un grupo de 32 estudiantes y ocho profesores de la Facultad de Veterinaria, que se van alternando cada semana (ocho alumnos y dos profesores cada turno), y que les ayudan a guiar más de 3.000 ovejas.

«Es una experiencia que recomendaría hacer a todos los alumnos de la facultad porque es mucho más que ayudar a guiar ovejas por caminos de gran belleza. La vereda te permite compartir una experiencia cultural que lleva camino de desaparecer tal y como la conocemos ahora. Y todo porque, en la sociedad en la que vivimos, ya no se concibe estar dos meses al año fuera de casa, durmiendo a la intemperie», indica Héctor, quien acaba de volver de esta «aventura» y resume estos días que ha pasado en contacto con el rebaño como «inolvidables».

Esta era la segunda vez que Héctor intentaba realizar este camino, ya que el año pasado tuvo que desistir porque el día de la salida había más de metro y medio de nieve en la sierra de Guadalaviar. Este año, por el contrario, ha podido compartir con los pastores, desayunos, caminatas, consejos, cuidados del rebaño y unas largas trasnochadas en las que a las canciones propias pastoriles se han unido los sones de Joaquín Sabina y otros cantautores españoles. «Uno de los mejores momentos del día es después de cenar, cuando nos reunimos al calor de la hoguera y los pastores nos cuentan mil y una anécdotas», matiza.

Una experiencia que este año también van a poder disfrutar Peter Windsor, profesor emérito de la Universidad de Sidney, y la escritora y veterinaria María Sánchez, autora del libro ‘Tierra de mujeres’. Ellos tienen muy claro que la vereda tendría es algo que todo el mundo tendría que descubrir al menos una vez en su vida.

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