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"Se puede innovar en las aulas con un cubo de agua y un trozo de madera"

David Calle es profesor y su canal de Youtube, Unicoos, roza el millón y medio de suscriptores. Estuvo nominado a mejor docente del mundo y fue elegido por 'Forbes' una de las personas más creativas del planeta. Ha impartido este lunes la conferencia 'Pasión por educar' que se enmarca en la celebración del 10º aniversario de CPA Online del Grupo San Valero.

David Calle, profesor y 'youtuber', antes de dar su charla en Ibercaja con el CPA Online de Grupo San Valero.
David Calle, profesor y 'youtuber', antes de dar su charla en Ibercaja con el CPA Online de Grupo San Valero.
Oliver Duch

Su canal de Youtube roza el millón y medio de suscriptores. ¿Cuándo se dio cuenta de que los chavales podían aprender física o matemáticas viendo vídeos?

Soy profesor de academia desde hace 20 años y llegaba a casa frustrado porque no me daba tiempo de explicar a mis chavales lo que necesitaban. Pensé que grabar vídeos era una solución, pero me daba mucha vergüenza hacerlo.

¿Cómo la superó?

Empezó el curso 2011 y la mitad de mis alumnos se habían desapuntado. Llamé a sus padres preocupadísimo y me dijeron que se habían quedado en paro y no podían permitirse la academia. Para ayudarles, me puse a hacer vídeos para que los vieran 30 o 40 chavales. Y ahora mira...

Fue reconocido por la revista ‘Forbes’ como una de las cien personas más creativas del mundo. ¿Qué aporta su forma de explicar las cosas a los alumnos?

Muchas veces es la misma que usan sus profesores, con una pizarra y un rotulador. Pero trato de ser cercano, aportar acción y la sensación de que si trabajan duro pueden conseguirlo.

Pero en muchos vídeos también incluye objetos cotidianos, imágenes de dibujos animados...

Intento poner ejemplos que les relacionen con el mundo real, pongo imágenes de superhéroes... Trato de hilarlo con lo que viven para que entiendan que las matemáticas, la física o la química no son solo números y fórmulas, sino que hay mucho detrás.

¿Por qué no se hace esto en las aulas?

No es culpa de los profesores. Los contenidos didácticos que explican son los que les marca la ley, que son los mismos desde hace 50 o 60 años. Se insiste en que los chavales sean máquinas de memorizar cuando ya no hace falta. Y ellos no entienden por qué tienen que aprender eso si tienen ese conocimiento al alcance de la mano, en sus móviles.

¿Cómo motivarles entonces?

Igual lo conseguiríamos si fuéramos capaces de explicarles cómo funciona un airbag o un GPS o por qué las matemáticas tienen que ver con Google e internet. Pero seguimos empeñados en que se aprendan el sodio, potasio, rubidio… Y se frustran.

La tecnología va entrando poco a poco en las aulas. Hay ‘tablets’, pizarras digitales… ¿Se están empleando adecuadamente?

La tecnología es muy buena para apoyar a la educación, pero no debemos obsesionarnos. Ser innovador en una clase no significa que todos los alumnos tengan ‘tablet’. Igual es coger un cubo de agua y un trozo de madera y explicar el principio de Arquímedes. O sacarles al patio a hablar de física con un balón de baloncesto.

Uno de los debates es si se debe prohibir el móvil en las aulas.

Yo lo dejaría. Les enseñaría a usarlo de forma responsable, que aprendan a discriminar cuándo usarlo y cuándo no. En Canadá los alumnos tienen el móvil encima y ellos eligen si lo cogen o no. A los adultos nos da miedo porque somos los primeros irresponsables con el uso del móvil.

¿Cuál es el papel de los padres? ¿Estamos demasiado encima de nuestros hijos?

Sin duda, somos unos petardos. Hay padres obsesionados, que llevan la agenda de sus hijos, que están hasta las 12 haciendo deberes… Si los niños llevan los deberes sin hacer, se tienen que enfrentar a esa frustración.

¿Qué hacer si el niño viene con malas notas a casa?

Apoyarle. Y enseñarle que sin trabajo duro es imposible que consiga nada. Animarle pero decirle que la vida no es fácil, que los padres tenemos fecha de caducidad y no siempre vamos a estar ahí para solucionar sus problemas.

Si le nombraran mañana ministro de Educación, ¿qué es lo primero que haría?

Clases con un máximo de 20 alumnos. Hay millones de cosas más, pero esto sería lo primero.

No sé cómo lo vería el ministro de Economía...

Se puede hacer si los fondos se gestionan como se debe, si se usa el dinero con cabeza y se conciencian de que cada euro que se gasta en educación es importante. Igual el de Economía se alegra de que haya 20.000 profesores más cotizando, vete a saber.

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