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Aragón

política

Cien días de un gobierno tranquilo

El cuatripartito de la DGA saca adelante las cuentas de 2020 sin tensiones y cierra filas en el debate fiscal. Solo la ampliación de Castanesa provocó una división interna entre los socios.

Imagen de archivo del Consejo de Gobierno de la DGA.
Imagen de archivo del Consejo de Gobierno de la DGA.
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El presidente aragonés, Javier Lambán, ha cumplido cien días al frente de un gabinete cuatripartito que ha cerrado filas pese a sus diferencias políticas e ideológicas y a los intentos de la oposición de abrir vías de agua en su singladura política. Su principal hito ha sido al mismo tiempo el primordial para un Ejecutivo, la aprobación del techo de gasto y de los presupuestos, que ya están en pleno debate en las Cortes de Aragón con la intención de que entren en vigor el 1 de enero. Será la primera vez desde la etapa PP-PAR en la que las cuentas se aprueben en tiempo y forma tras las vicisitudes de la pasada legislatura, en la que PSOE y CHA tuvieron que superar las tortuosas negociaciones de sus ahora socios de Podemos.

La tan reclamada estabilidad que brilla por su ausencia en Madrid desde la moción de censura a Mariano Rajoy en junio de 2018 se ha convertido en una norma en Aragón: de sellarla se preocupó el socialista Javier Lambán, que tuvo la habilidad suficiente para convencer al aragonesista Arturo Aliaga, quien tenía la llave para decantar el signo político del Pignatelli. Luego le llegó el turno a Podemos y Chunta, con los que comparten gabinete sin que hasta ahora hayan trascendido tensiones reseñables más allá de la oposición de estos últimos a las obras previstas para la ampliación de la estación de esquí de Cerler por el valle de Castanesa.

Esta división, desatada al entrar las máquinas a trabajar el pasado mes de septiembre, provocó una reunión de urgencia en el Pignatelli, que actuó de bálsamo de Fierabrás y los socios negaron que se pudiera hablar de "crisis". De hecho, Podemos y CHA minimizaron el alcance de los trabajos solo tres días después de exigir su paralización con el fin de salvar las tensiones internas y ganar tiempo.

Cesión de los socios

La cesión no solo ha venido de las filas moradas y nacionalistas, ya que los aragonesistas han hecho una enmienda a la totalidad en un tema hasta ahora nuclear en su discurso, la cuestión fiscal. La primera iniciativa del PP para intentar hacer mella en el cuatripartito fue precisamente registrar una proposición no de ley, debatida en septiembre, para bonificar el impuesto de Sucesiones al 99% entre padres, hijos y cónyuges. Justo a lo que se había comprometido el vicepresidente de la DGA, Arturo Aliaga, en la campaña de las autonómicas. Sin embargo, los tres diputados argonesistas dieron un giro radical y se aliaron con la izquierda, evitando con su voto en contra que saliera adelante la iniciativa parlamentaria.

No fue la única ocasión en la que los conservadores sometieron a examen la robustez del Ejecutivo, para lo que recurrieron infructuosamente a otra de las banderas del PAR, la de la custodia compartida. Diez años después de impulsarla por ley, se desmarcó y rechazó otra proposición de ley presentada por el PP para recuperar esta figura, descartada con una reforma exprés al final de la pasada legislatura con los votos de la izquierda. Entonces, el grupo parlamentario aragonesista fue especialmente beligerante con los que ahora son sus socios.

Incluso lo que pudo convertirse en un problema interno, el nombramiento por la consejera de Ciencia, la podemista Maru Díaz, de un director general de Administración Electrónica que respaldaba el independentismo, se solventó en cuestión de horas. La misma tarde en la que trascendió su "actividad política pasada", Maru Díaz habló con los socios y destituyó a Bruno Pérez de forma fulminante. No habían pasado 24 horas de su designación y no llegó a tomar posesión.

Los vientos también han soplado a favor del cuatripartito, ya que Amazon Web Services decidió hace dos semanas firmar ya el convenio por el que implantará en Aragón su séptimo centro europeo de servicios tecnológicos en la nube. No se puede decir que sea casual tras 19 meses de negociaciones, pero sí ha servido a la DGA para rebatir uno de los mantras de la oposición, el de la falta de competitividad fiscal.

«Alto grado de ajuste interno»

Fuentes oficiales del Ejecutivo defienden que la coalición está funcionando "con un alto grado de ajuste, coherencia y apoyo interno", hasta el punto de que lo que califican de "pequeñas cuestiones entre socios" se han resuelto "de forma razonada y con rapidez". Y destacan que los intentos de la derecha por evidenciar contradicciones de los socios ni han funcionando "ni han hecho mella" en el cuatripartito.

En el haber de su gestión en sus primeros cien días incorporan una retahíla de medidas y, entre las más sobresalientes, destacan también la ampliación de Plaza o la firma de la nueva declaración institucional del Diálogo Social.

La visión de la oposición es muy distinta. La portavoz adjunta del PP, Mar Vaquero, recrimina al cuatripartito los casi 4.800 parados más en Aragón desde que gobierna, "casi los que nos está diciendo –añade– que crearán Bon Àrea y Amazon en no se sabe cuantos años". Igualmente, reitera que Aragón sigue a la cola en competitividad fiscal, según la Unión de Contribuyentes, y en los últimos cuatros meses "casi diez empresas cierran al día en Aragón".

Sus críticas no las ciñe a la gestión económica y lamenta que el curso escolar haya empezado con 40 barracones, 15 más que el año pasado, o el "desastre" en la sanidad, que ha llevado a aumentar la partida para conciertos de 48 a 54 millones en las cuentas de 2020.

Mientras, el portavoz de Ciudadanos, Daniel Pérez Calvo, opina que no es posible juzgar los primeros cien días con un Gobierno central en funciones, un presupuesto prorrogado y el escenario político enrarecido. "Cuando gestione su propio presupuesto dará muestra de si realmente es un acuerdo sólido o es un mero pacto de supervivencia", opina.

El presidente de Vox-Zaragoza, Santiago Morón, valora que el cuatripartito es "bastante sólido" y sus diferencias las intentan "capear de la mejor forma posible". "Pero todo se podría poner al rojo vivo según lo que pase con el Gobierno central", señala antes de recriminar a Lambán que no tramite iniciativas legislativas.

Por su parte, el diputado de IU, Álvaro Sanz, considera que han sido cien días de "equilibrios" que se sustancian en unos presupuestos "sin muchas novedades" que garantizan la continuidad al PSOE. Y lamenta igualmente que no hayan registrado iniciativas legislativas para impulsar la Comunidad.

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