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Aragón

POLÍTICA

Los candidatos de Aragón cierran una campaña exprés fría y de final incierto

Sin aclarar los pactos postelectorales, llaman a la participación en un intento de neutralizar el hartazgo de los ciudadanos por un bloqueo que incluso podría continuar

Los cabezas de lista al Congreso de los Diputados por Zaragoza, ayer minutos antes del debate de Aragón Televisión
Los cabezas de lista al Congreso de los Diputados por Zaragoza.
Toni Galán

A pesar de que solo ha durado ocho días, a la mayoría de los electores les ha parecido demasiado larga la campaña electoral. Es la consecuencia de llevar seis meses escuchando a los candidatos replicar los mismos mensajes, sin que ningún partido desvele cómo piensa sacar al país del bloqueo institucional que se ha instaurado. Todos centran sus esfuerzos en convencer a los indecisos, el 19% del electorado aragonés a una semana de la votación, que pueden decantar el reparto de los últimos escaños. Pero la gran incógnita está en saber si la mala gestión de los votos que ha suscitado una repetición electoral hace que se resienta la participación, y cómo va a afectar a la adjudicación de los trece escaños al Congreso y los doce al Senado que corresponden a Aragón. 

No se han atrevido los partidos a organizar mítines multitudinarios en la Comunidad. Preocupados por la respuesta de un electorado con síntomas de hartazgo, en los últimos ocho días se han centrado en encuentros sectoriales, actos con simpatizantes, mesas informativas y paseos ciudadanos. Solo dos líderes nacionales, el popular Pablo Casado e Íñigo Errejón, líder de Más País, se atrevieron con mítines en Zaragoza, y lograron buenos resultados. El resto, el socialista Pedro Sánchez, Albert Rivera (Cs) y Pablo Iglesias (Unidas Podemos), adelantó su visita a la precampaña, con la excepción de Santiago Abascal (Vox), que delegó en su secretario general, Javier Ortega Smith, la atención a sus militantes.

Cataluña y la exhumación de los restos de Francisco Franco han condicionado una campaña exprés en la que ni los candidatos nacionales ni los provinciales han querido concretar para qué utilizarán los votos de los aragoneses. Los líderes de los partidos siguen enrocados en posturas similares al 28-A, y la igualdad entre bloques ideológicos podría derivar en un nuevo bloqueo.

No es de extrañar, por tanto, que la inestabilidad política se haya convertido en la tercera preocupación para los aragoneses, según la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas. Más que promesas, los electores demandan a los políticos una mayor capacidad de diálogo para poder llegar a acuerdos, aunque solo encuentran por respuesta silencio y el tira y aflora que solo sirve para aumentar su hartazgo.

A pesar de lo mucho que se juega el país mañana, el hastío de los ciudadanos no solo se percibe, sino que también se puede cuantificar. Más de 34.500 aragoneses se han dado de baja para no recibir propaganda electoral y apenas 277.000, de un censo electoral que supera el millón de votantes en la Comunidad, siguieron el debate entre los líderes nacionales con menos espectadores de la historia de la Democracia.

El tablero electoral del 10-N ha cambiado con la incorporación de tres formaciones políticas que pueden condicionar el reparto de los escaños en Aragón. El salto a la política de Teruel Existe ha puesto de moda la capital turolense, por la que han pasado Sánchez, Casado, Ortega Smith y, en campaña, la ministra de Trabajo en funciones, Magdalena Valerio; el secretario de Organización, José Luis Ábalos; el presidente de Valencia, Ximo Puig, y Toni Cantó (Cs). La plataforma puede ser el primer movimiento social que llega al Congreso para defender sus reivindicaciones, y eso suscita recelo en sus contrincantes porque es imposible saber el apoyo real con el que van a contar y a qué formación va a perjudicar.

Más País-CHA-Equo se presenta ante elector zaragozano como el partido que defenderá en Madrid la agenda aragonesa, argumento que intentó capitalizar el PSOE en el 28-A, por la ausencia de los aragonesistas. La fragmentación del voto de izquierdas puede condicionar la adjudicación entre el PSOE y UP del último escaño en liza en Zaragoza.

El PP-Aragón ha afrontado la campaña con mucho que ganar y poco que perder, tras el descalabro del 28-A que redujo su presencia en el Congreso a la mitad, con solo tres escaños. La candidatura, que se beneficia del viraje al centro de Casado, desprende optimismo y se apoya en las encuestas para descartar otro sorpaso de Cs, mientras mira de reojo la evolución de Vox, que podría ser la tercera fuerza política en Aragón.

La repetición electoral en poco va a beneficiar a Ciudadanos. Más bien todo lo contrario, pues podría ceder su representación en Huesca y en Teruel. Ni a Unidas Podemos, con sondeos que ponen en riesgo el escaño que ocuparía Pablo Echenique, que fue el encargado de negociar, sin éxito, un pacto con el PSOE que permitiera formar Gobierno.

Los aragoneses decidirán este domingo con su voto en qué partido confían para volver a la normalidad que todos anhelan.

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