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Elecciones en Ariza: El fantasma de la abstención y la cotidianidad tozuda

Varias localidades de la Comunidad de Calatayud superan con holgura la media de abstención aragonesa, que en las pasadas elecciones generales se situó en un 22,38%.

El fantasma de la abstención planea sobre las elecciones del domingo y su sombra es muy visible en los pueblos del entorno de Ariza. Cuatro elecciones generales en cuatro años se antojan suficientes y el modo en el que la agenda política ignora el medio rural genera cierto desinterés en torno a los nuevos comicios. En la plaza hay paneles para colgar carteles electorales pero no se ve ni uno. Los vecinos no saben si aún no los han puesto o los han quitado ya. "No sé qué pasará el lunes, pero más vale que pacten unos u otros porque el país no puede estar parado", dice María Ángeles Esteras, mientras despacha una bolsa de rosquillas en la panadería Chicuelo.

"Si no hay gobierno, no hay presupuesto, y entonces se frustran las inversiones en Educación o en Sanidad, y los centros de salud no pueden ni comprar material nuevo", explica, sabedora de la situación porque su hija trabaja en el hospital de Calatayud. Es esta, la de Calatayud, una de las comarcas más abstencionistas de Aragón, pues si en la Comunidad la media ronda el 22,38%, en pueblos como Calmarza alcanzó el 42,86% en las pasadas generales. Embid también dio muestras de su ‘desidilio político’ y le fue a la zaga con un índice del 38,8%.

En la cabecera comarcal (27,8%) los vecinos explican que ellos sí irán a votar por una suerte de ‘obligación moral’, pero temen que la gente más joven no acuda a las urnas. "Es importante votar. Es perjudicial quedarse en casa", comentan Amparo Pérez y Carmen del Fresno, mientras apuran un café con leche. "Quizá los jóvenes no estén tan comprometidos o no lo sientan como una responsabilidad, pero si lo piensas un poco, viendo cómo está España, es conveniente ir a votar", argumentan.

"Quizá los jóvenes no estén tan comprometidos o no lo sientan como una responsabilidad, pero si lo piensas un poco, viendo cómo está España, es conveniente ir a votar"

Sobre qué pasará el día 11 también hay sintonía entre estas dos amigas:"Yo creo que quedará igual. Hay dos bloques y no sé bien qué solución cabe para que esto no tenga que repetirse otra vez y sea un bucle infinito. Tendrán que pactar", augura Amparo. "También han planteado eso de que dejen gobernar a la lista más votada. Si no se ponen de acuerdo, por responsabilidad, quizá sea una salida", apunta Carmen, que votará "al que siempre he votado".

El alcalde de la localidad, el socialista José Carlos Tirado, también entiende que los electores puedan tener la sensación de que no deberían volver a tener que ir el domingo al colegio a votar, que ese esfuerzo ya lo hicieron hace unos meses. "Pero yo, a todo el que me dice que 'para qué votar, si no va a cambiar nada' le digo que ahora más que nunca es necesario no quedarse en casa porque un voto puede cambiar el seguir en el bloqueo o tirar hacia delante, que tanta falta hace sobre todo en la zona rural".

En el bar hay poco interés por las elecciones –comentan la prensa y se centran, sobre todo, en el crimen de los tirantes– pero, dado que el intruso periodista insiste, se escuchan algunas reflexiones sobre la fidelidad del voto y si a los políticos se les tendría que caer la cara de vergüenza por volver a poner la pelota en el tejado de los ciudadanos. "Su trabajo es ponerse de acuerdo y no lo han sabido hacer", se quejan.

Otro tema que escuece es la agenda de temas porque no les cabe en la cabeza que pocos meses después de la gran manifestación en Madrid contra la despoblación este asunto (‘item’ para los sesudos jefes de campaña) haya desaparecido por completo.

"Hablan todo el día de Cataluña y de la exhumación de Franco, pero no dicen nada que nos interese de verdad o que vaya a afectar a nuestras vidas", explican. Fernando Fuentes, que regenta el establecimiento, entiende que crezca la abstención o incluso la desafección hacia la clase política porque "estas elecciones generales parecen más ajenas que las municipales, aquí cuando vota casi todo el pueblo es para elegir al alcalde", dice.

"Hablan todo el día de Cataluña y de la exhumación de Franco, pero no dicen nada que nos interese de verdad o que vaya a afectar a nuestras vidas"

¿Qué temas preocupan a los vecinos de Ariza? Sorprende que no se quejen del desempleo –que tanto subraya el CIS– y parece que la desaceleración económica también se les queda lejos o grande. Les quita el sueño la calidad de los servicios, que llegar a algunos municipios de la comarca se hace muy cuesta arriba y que hay pocos incentivos para enraizarse en el medio rural. "Nos preocupa la oferta de servicios, que tengamos actividades de ocio, que las escuelas y los centros médicos sigan abriendo cada día sus puertas, que el desarrollo agrícola gracias a potenciar regadíos", enumera el alcalde José Carlos Tirado, antes de añadir que la parte alta del Jalón sería ideal para descentralizar el tejido industrial "y que haya empleo también a 130 kilómetros de Zaragoza".

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