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Ribawood y AB Energía ganan los I Premios empresa familiar por sus valores y arraigo

Alfonso Sesé, presidente de AEFA, dice que urge actuar en el modelo formativo para ajustarlo a la demanda de las empresas.

El arraigo al territorio, la continuidad de la familia en la empresa y la responsabilidad social han sido claves para que el jurado eligiese a Ribawood y AB Energía como ganadoras del I Premio Empresa Familiar en la categoría de empresa y pyme. La DGA, a través del IAF, y la Asociación de la Empresa Familiar Aragonesa (AEFA) reconocían así la trayectoria de estas compañías en la primera edición de un galardón al que optaron 28 candidatos y a cuya ceremonia, ayer en la sala de la Corona del Pignatelli, asistieron 400 personas.

"Hemos pasado muchas vicisitudes desde 1975. Con ayuda de mi padre monté una línea de producción y pasé muchas noches sin dormir", señaló Carlos Rivera, presidente y fundador de Ribawood, que agradeció a su esposa desde el minuto uno haber sido copartícipe de un negocio dedicado durante 35 años a la automoción, "una estupenda escuela", reconoció, para ya en 2006 reinventarse y dar un vuelco a otro sector. "Somos la fábrica de palets de plástico más grande del sur de Europa con 2,5 millones producidos anualmente. Eso en árboles supondría una deforestación al año de 250.000 y, sin embargo, hemos logrado el residuo cero", dijo el empresario. No olvidó en su intervención agradecer a su equipo de 150 empleados su implicación para estar en una cifra de negocio de 25 millones. "La previsión es llegar a 30 millones y crecer en exportación, ahora en el 25%", dijo. Para ello tienen un plan de inversiones para ampliar la fábrica e instalar una planta de reciclaje y otra fotovoltaica.

La galardonada en la categoría de pequeña empresa, Patricia Bravo, consejera delegada de AB Energía de Barbastro, aseguró sentirse emocionada por recibir este galardón cuando hace solo dos días que la empresa, que da trabajo a 50 personas y factura 26,5 millones, cumplió 116 años. "Nuestro padre, Pablo Bravo Corrales, sería hoy el hombre más feliz al vernos. Nos supo transmitir los valores propios de la empresa familiar, el compromiso con los trabajadores y la fiabilidad", señaló. Al espíritu emprendedor, la capacidad de adaptación y a clientes y proveedores agradeció haber sido capaces de suministrar "luz y vida" más de un siglo.

Alfonso Sesé, presidente de AEFA, que declaró "sentirse emocionado por ver a la empresa familiar tan arropada", urgió, como se ha dicho en el congreso que acaban de celebrar en Murcia, a dar un paso adelante e influir en el modelo educativo para ajustarlo a las necesidades de las empresas. 

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