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Aragón

patrimonio industrial

Hoteles, oficinas, rocódromos… Los silos de cereales que sí esquivaron la piqueta

Expertos en patrimonio lamentan el derribo del almacén de Miguel Servet. En Aragón, en España y en el mundo hay casos brillantes de recuperación de estos espacios.

Quienes estos días salen de Zaragoza por la carretera de Castellón no pueden evitar girar la cabeza hacia la derecha poco después de superar el pabellón Príncipe Felipe. Tres enormes máquinas se emplean a fondo en el derribo del antiguo silo de cereales Zaragoza-Sur (o Zaragoza-Castellón). Se trata de un edificio icónico para la zona que, pese al evidente abandono que sufría, había pasado a formar parte del decorado de esta parte de la ciudad.

El silo pertenecía a la inmensa red de almacenes que a mediados del siglo XX se construyeron en Aragón y en el resto de España. De unas dimensiones y una altura considerables (tenía capacidad para 2.300 toneladas de cereales y ocupaba una superficie de casi 5.000 metros cuadrados), este edificio suponía todo un vestigio de la Zaragoza agrícola en plena ciudad, enfrente del restaurante Torre Luna y a apenas 300 metros de Ronda Hispanidad. Cuando la piqueta termine de hacer su trabajo y se retiren sus escombros, el silo dejará paso a una gasolinera de Bonárea, empresa que no descarta instalar también en el futuro un supermercado. A diferencia de otros edificios industriales de Zaragoza que han corrido mejor suerte (la Harinera de San José, la Azucarera del Arrabal…), el almacén de cereales de Miguel Servet no tendrá una segunda oportunidad.

“Antes de derribar un silo, habría que ver cuántos hay en Aragón, en qué situación se encuentran, cuáles son los más significativos… Igual no se pueden salvar todos, pero tampoco se puede arrasar con todos”. Pilar Biel, profesora de Patrimonio Industrial de la Universidad de Zaragoza, cree que habría que hacer un estudio de todos los silos de Aragón (hay alrededor de un centenar) y pensar en cuáles se pueden salvar y qué usos se les puede dar.

Al no estar protegidos, estos edificios son víctimas fáciles de la piqueta en caso de que sus condiciones de conservación sean malas o estén ubicados en una parcela con algún tipo de interés. La Asociación Proyecto Silos reúne a varios arquitectos de España y Portugal que pretenden recuperar estos edificios. Su presidente, Alejandro Bocanegra, explica la filosofía de su trabajo: “Los silos en su día tejieron una red de abastecimiento de grano. Ahora esa misma red puede tener otros usos y tejer una red cultural, por ejemplo”.

A su juicio, en estos edificios se puede hacer “cualquier cosa”. Tienen constancia de silos españoles o extranjeros reconvertidos en estación de autobuses, en comisarías de Policía, en parque de Bomberos, en hoteles, en viviendas, en centros culturales, en balnearios, en rocódromos… “Son edificios estructuralmente rígidos, hechos para soportar grandes cargas tanto en vertical como en horizontal. Se puede hacer de todo, solo hace falta interés y algo de criterio”, apunta Bocanegra.

En Aragón hay buenos ejemplos. Uno de los más emblemáticos es el del mirador El Silo, en Bello (Teruel). Desde 2015 es una bella hospedería con vistas a la laguna de Gallocanta, que cuenta con mirador de aves, observatorio astronómico y salas para organizar exposiciones. Miguel Ángel Ayuso, su propietario, señala que pudieron aprovechar "perfectamente" la singular estructura del silo, y que "en cinco meses" tenían la obra hecha.  

Hay más ejemplos. En Tarazona, el viejo almacén de cereales actualmente es una ludoteca municipal. En Cutanda, pedanía de Calamocha, se plantea como un centro de interpretación de la batalla de la Reconquista que lleva su nombre, con el objetivo de abrir el año que viene. En Las Pedrosas (Cinco Villas) también se está peleando por rehabilitar total o parcialmente su silo, para que sea un referente en la localidad con oficinas y posibles usos turísticos.

En otras partes del mundo, estructuras industriales similares han pasado a ser iconos de la arquitectura moderna, reconvertidos en contenedores de arte, en oficinas y hasta en apartamentos o viviendas.

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