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Diego Gaspar: "La línea férrea del Canfranc acogió la historia social de los emigrantes"

El profesor de Historia de la Universidad de Zaragoza coordina el congreso internacional de las migraciones transfronterizas. 

Diego Gaspar, profesor de Historia en la Universidad de Zaragoza y coordinador del congreso hispano-francés 'Frontera Pirineos' en Canfranc.
Diego Gaspar, profesor de Historia en la Universidad de Zaragoza y coordinador del congreso hispano-francés 'Frontera Pirineos' en Canfranc.
Toni Galán

La historia de la migración transfronteriza entre los años 1910 a 1970 es el motivo del primer congreso hispano-francés ‘Frontera Pirineos’ que se celebra hoy y mañana en Canfranc, al que asisten profesores de las universidades de Zaragoza, Alcalá de Henares, Granada, Pau, Burdeos, Nantes, Lérida y Tarragona. «Queremos analizar la importancia que tuvo la línea ferroviaria Pau-Canfranc en todos los procesos migratorios que hemos estudiado», apuntó Diego Gaspar, coordinador del congreso y profesor de Historia contemporánea en la Universidad de Zaragoza.

El proyecto Sum-Port de la Unión Europea se inscriben en el marco de la colaboración científica transfronteriza, impulsada por Aragón y la región francesa de Nueva Aquitania, y se ocupa de un análisis interdisciplinar del paso de fronteras. «Empezamos la colaboración en 2011 con el partenariado entre las universidades de Zaragoza y Pau y ahora se ha consolidado este equipo», apuntó Gaspar. Después de trabajar en el siglo XIX, se han centrado en el siglo XX y se ciñen «a la vida útil de la línea ferroviaria». «No solo fue un vehículo de vertebración territorial de estas regiones de los dos países sino que fomentó un lugar de paso y experiencias. La línea férrea del Canfranc acogió la historia social de los emigrantes», destacó el profesor aragonés, autor del libro ‘Republicanos aragoneses en la Segunda Guerra Mundial’.

Los profesores universitarios que participan trabajan sobre la «integración» que ha dominado las migraciones entre Francia y España. Han dividido estos años en cuatro períodos:1910-1928, preludio del ferrocarril; 1928-1936, la inauguración de la línea; 1936-1939 la Guerra Civil y 1939-1945 la Segunda Guerra Mundial; la etapa de la emigración económica de los años 50-60.

Gaspar detalla que los etapas de estudio como un lugar de relaciones comerciales porque «la frontera es un espacio poroso de contactos», tanto para actividades económicas como los contrabandistas. Enumera episodios sobre los que se referirán los conferenciantes en las dos jornadas científicas como el tránsito en las dos direcciones que se produjo durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los españoles huían de la represión franquista y los europeos escapaban de la persecución de los nazis.

«En los años 50 hubo flujos de salida de España continuo y la entrada es intermitente con gente de la Resistencia», señaló el profesor de la Universidad de Zaragoza. Recuerda el ejemplo de Paco Ponzán que abrió los pasos en el Pirineo a los miembros de los aliados o a las hermanas Pardo que actuaban como espías para la Resistencia francesa. «Hubo una continuidad de prácticas porque solían utilizar mujeres españolas jóvenes y guapas», dijo.

Gaspar opina que «el análisis de la seguridad y asentamiento de los migrantes, ha descuidado el estudio de otras experiencias migratorias como, por ejemplo, la primera acogida en destino o las vías y lugares a través de los cuales consiguieron atravesar la frontera». Esta apertura a nuevos espacios se ha centrado en la gente que ha habitado y transitado este espacio de frontera como el sujeto principal junto a la vía.

«Los años 50-60 tuvo gran importancia de la exportación de Levante y la emigración económica española como último flujo por la línea para alcanzar la frontera hasta Francia y Europa», señaló Gaspar. «Cerrar del tren, tras naturalizar el espacio medio siglo, fue muy importante y generó otros pasos», concluyó.

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