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Los embalses del Gállego y el Cinca entran en "emergencia" por la escazez de reservas

Los embalses de la cuenca del Ebro suman ya más de cuatro meses de descensos. El viernes, último día del que se tienen datos, estaban al 44,5% de su capacidad. En total acumulaban 3.372 hectómetros cúbicos de los 7.573 posibles, una marca muy cercana al mínimo de los últimos cinco años, registrado en 2017.

La Sotonera se ha quedado esta semana al 15,9%, un 11,5% menos que hace un mes. firma
La Sotonera se ha quedado esta semana al 15,9%, un 11,5% menos que hace un mes. firma
Rafael Gobantes

Los embalses del Gállego y el Cinca han entrado en situación de "emergencia" por la escasez de reservas. El último índice de sequía de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), correspondiente al mes de septiembre, revela que esta zona –la primera en superficie de regadío de Aragón y de España, con 140.000 hectáreas– ha empeorado en el último mes ante la falta de precipitaciones. En agosto estaba en alerta y actualmente se sitúa en el peor de los niveles, una situación que no se da en ninguna otra subcuenca del Ebro.

La CHE advierte en su informe de que las lluvias acumuladas entre julio, agosto y septiembre en prácticamente toda la cuenca se encuentran "por debajo de lo habitual", así como que la mayor parte de la margen izquierda está ya en una situación de sequía prolongada. "También el Guadalope por las bajas aportaciones en los últimos tres meses", apunta.

La "emergencia" de la intercuenca Gállego-Cinca se aprecia con claridad en el nivel de sus embalses. Mediano, El Grado y La Sotonera, los tres de mayor capacidad, están muy por debajo del volumen registrado en 2018 y de la media de los últimos cinco años.

El Grado está a un 42,6%, un porcentaje muy inferior al promedio, pero además no toda el agua almacenada es útil para el riego. La sequía también es evidente en Mediano, conectado con el anterior, que ha acabado la campaña con solo 87 hectómetros cúbicos (20%), casi tres veces menos que al finalizar el pasado año hidrológico –periodo comprendido entre el 1 de octubre y el 30 de septiembre– y también por debajo del promedio. Y lo mismo ocurre en La Sotonera (15%), donde la reserva es tres veces inferior a la del 2018 y menos de la mitad de la media.

En el conjunto de Riegos del Alto Aragón, la reserva actual está en 309 hectómetros cúbicos mientras que doce meses atrás las presas almacenaban 626. Pero además, la mitad son de embalse muerto, ya que la toma del canal en El Grado no permite aprovechar 153 hm3 que hay en el fondo.

Por lo que respecta al río Ésera, incluido en el sistema del Canal de Aragón y Cataluña, han quedado unos 83 hectómetros cúbicos entre Barasona y San Salvador, también a la mitad respecto a 2018.

La situación actual afecta también a la Comunidad de Regantes del Canal de Bardenas, donde la campaña terminó el pasado viernes "en mínimos históricos". "Ha sido el quinto año más seco de los 60 de gestión del embalse de Yesa", explicaron desde el colectivo. Las aportaciones del río Aragón a Yesa, añadieron, se han situado en 651 hectómetros cúbicos frente a los 1.599 del año pasado y los 1.263 de la media de la última década.

La Comunidad no ocultó su preocupación de cara a la situación que se puede producir en la próxima campaña e insistió en la necesidad de concluir las obras del recrecimiento de Yesa "como principal garantía de suministro de agua a todos los usuarios". La propia CHE confirma que las reservas embalsadas están "muy mermadas", especialmente en la margen izquierda. El índice de sequía de septiembre evidencia la difícil situación de las cuencas del Aragón y el Arba, en alerta, así como la prealerta que registran otras como la del Guadalope.

Ahorro y restricciones

Los embalses de la cuenca del Ebro suman ya más de cuatro meses de caídas. Actualmente están al 44,5% de su capacidad, un 6,6% menos que hace un mes y 19,2 puntos por debajo del registro de 2018. La escasez de precipitaciones, confirman desde laCHE, ha provocado bajos caudales en los ríos, si bien hasta ahora se han podido garantizar, con carácter general, los caudales ecológicos.

Los principales abastecimientos tendrán el suministro garantizado. No obstante, el último informe mensual de la Confederación ya avisa de que pequeñas localidades del Pirineo central y oriental "están sufriendo problemas y han tenido que aplicar medidas de ahorro y restricciones".

Los usos recreativos también han padecido las bajas reservas, y en algunos casos, como el Gállego, han tenido que anticipar el fin de temporada de descensos.

Para empezar la próxima campaña con garantías tendría que llover más de lo habitual durante este otoño e invierno. Septiembre, sin embargo, ha sido un mes seco y octubre podría seguir la misma tendencia, ya que, al margen de las tormentas que puedan producirse a principios de esta semana, en los primeros diez días del mes apenas se han acumulado cantidades significativas.

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