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Aragón

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Lácteos a la sombra de los robles

Bajo el Roble es el nombre con el que una joven pareja de pastores del Pirineo aragonés comercializan los productos elaborados con la leche de sus propios animales.

El rebaño de cabras de María Bueno y Kiko Bardají se alimenta de los ricos pastos del entorno de la localidad pirenaica de Aragüés del Puerto.
El rebaño de cabras de María Bueno y Kiko Bardají se alimenta de los ricos pastos del entorno de la localidad pirenaica de Aragüés del Puerto.
M. B.

Un pequeño rebaño de cabras y ovejas y una pequeña quesería recién remozada donde elaborar productos lácteos con la leche producida por los animales. Ese es el sueño hecho realidad de María Bueno, quien, junto a Kiko Bardají, ha puesto en marcha la marca Bajo el Roble.

«Desde pequeña quise ser pastora en el Pirineo, así que cuando acabé la carrera, me fui a la Escuela de Pastores de Andalucía para formarme en este ámbito», explica Bueno. Por su parte, su compañero se formó en la Escuela del País Vasco. Tras acabar su formación, iniciaron un periplo de algo más de dos años por diversos lugares como Toledo, o las cercanías de Madrid, hasta que consiguieron instalarse en el Pirineo, concretamente en la localidad de Aragüés del Puerto.

Es en los pastos de ese bellísimo entorno donde cada día sus 40 cabras alpinas se alimentan para producir una leche totalmente natural y con altas propiedades. «En esta zona abundan las aliagas, que son unas leguminosas muy proteicas y eso se transmite a la producción de leche de los animales», detalla María Bueno, que asegura que los lácteos que producen con esa leche «tienen una acidez más suave que el que se encuentra en los comercios y es más digestivo».

Además de las cabras, su rebaño cuenta con trece ovejas de raza latxa, que quieren ampliar hasta las 25 cabezas. «Las cabras tienen un ciclo de leche en verano y las ovejas en invierno, por eso, la combinación de los dos tipos de animales nos permitirá tener leche para elaborar nuestros lácteos y quesos durante todo el año». Además, apunta la joven ganadera, «esto ayuda a recuperar los pastos y proteger los bosques ya que las cabras abren los pastos y las ovejas los repasan».

Son los vecinos de Aragüés del Puerto y de los pueblos cercanos quienes pueden disfrutar de los productos de Bajo el Roble. «Elaboramos productos de consumo diario, frescos, que han gustado mucho y tienen mucha demanda. Este año también hemos empezado a vender a los turistas que han visitado la zona», asegura María Bueno. «Con eso tenemos suficiente, por eso no nos planteamos expandirnos mucho más allá. Queremos gastar lo menos posible en comercialización, gasolina…».

Y es que los productos de Bajo el Roble encierran una filosofía muy determinada. La de lo cercano, lo pequeño y lo natural: «Nos gustan los modelos donde nos desarrollamos atendiendo a nuestras necesidades particulares, es decir, que las cabras vivan como cabras, las ovejas como ovejas, y los humanos como humanos», indica esta pareja de ganaderos, que conciben la relación con sus animales de manera «simbiótica». «Nosotros les proporcionamos cuidados, atenciones, protección y resguardo frente a las inclemencias climáticas; y ellos, nos proporcionan leche, carne, piel, cuajos, estiércol y una alegría profunda de estar a su lado», explican.

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