Despliega el menú
Aragón

Desarrollo rural

Los frutos rojos buscan su sitio en el Pirineo

Araberries es un proyecto desarrollado al calor del PDR que estudia la adaptación de guillomo, aronia, sauco y moranegra a las condiciones agronómicas de Aragón.

Cultivos de guillomo en plena floración en los ensayos aragoneses.
Cultivos de guillomo en plena floración en los ensayos aragoneses.
Araberries

Unos nuevos cultivos intentan abrirse paso en el Pirineo aragonés. Lo hacen de la mano de un grupo de cooperación que, al calor del Plan de Desarrollo Rural (PDR) de Aragón, impulsa un proyecto, de nombre Araberries, con el que se estudia la adaptación de especies innovadoras de frutos rojos a las condiciones agronómicas de Aragón.

Con esta iniciativa se está ensayando el comportamiento de los cultivos de guillomo, aronia, sauco y mora negra en dos parcelas experimentales situadas en las localidades oscenses de Albalate del Cinca -donde se quiere comprobar la resistencia de estas variedades a los calurosos veranos- y Benasque -para conocer la capacidad de supervivencia del cultivo a los duros inviernos de montaña-.

La elección de estos frutos no es una casualidad. Los responsables del proyecto habían considerado primero trabajar con arándanos pero comprobaron que los suelos prepirenaicos no tienen la acidez que exigen estas variedades. "Los elegimos porque son cultivos rústicos (aquellos capaces de sobrevivir a condiciones adversas de crecimiento) que se adaptan con facilidad a las condiciones del terreno", señala Javier Arizmendi, gerente de operaciones de Zerya, empresa especializada en la implantación de nuevos sistemas de gestión y producción sin residuos, que, junto Luxury Fruit, firma oscense familiar dedicada a la producción y comercialización de fruta, lideran este proyecto, en el que también participa como socio tecnológico el Instituto Agroalimentario de Aragón (IA2) de la Universidad de Zaragoza.

No se trata de especies populares, pero para eso también hay una razón, porque el destino de estos frutos rojos no tiene la mirada puesta especialmente en el consumo en fresco. "El verdadero interés de esta fruta reside en su alto contenido en vitaminas o polifenoles por lo que tienen un gran potencial para la industrialización", destaca Arizmendi. Y enumera algunos de sus usos, entre los que destaca la producción de vitaminas, de suplementos alimenticios, de compuestos farmacéuticos o en productos de cosmética. "Incluso puede utilizarse en la industria alimentaria para la preservación de productos cárnicos elaborados, ya que puede ser un gran sustituto natural a los aditivos artificiales", detalla el representante de Zerya.

Alternativa para el agricultor

Con este proyecto, señala Arizmendi, se quiere dar a los agricultores una alternativa de cultivo con la que mejorar su renta al entrar en nichos de mercado muy novedosos dada la creciente demanda de alimentos saludables y el gran potencial de estos frutos rojos para la industria de la salud o la belleza. Una alternativa que además mima el medio ambiente. Y es que, según los impulsores de la iniciativa -financiada por el fondo europeo Feader (80%) y el Gobierno de Aragón (20%)- estos cultivos son una gran contribución a la biodiversidad, no solo porque necesitan pocos tratamientos sino también porque son muy sostenibles y tienen una gran capacidad de atracción de polinizadores.

La investigación, que comenzó en junio del 2017, ya ha dado sus primeros frutos. En su primera campaña ya se ha comprobado que los frutos soportan las condiciones de mucho calor y también de bajas temperaturas, pero lo cierto es que los episodios de lluvias torrenciales pueden perjudicar al fruto porque sus flores son muy delicadas. Lo explica Arizmendi, que destaca que con las intensas ola de calor que ha sufrido Aragón durante este verano "a las plantas les ha costado sobrevivir", aunque insiste en que hay que pensar que estas altísimas temperaturas no se repetirán todos los años.

Los primeros frutos de esta primera cosecha, en la que también se ha estudiado el uso de tecnología de sombreo, están ahora en manos de los investigadores de la Universidad de Zaragoza, que están realizando los análisis pertinentes para conocer el resultado de las cualidades y características de la fruta conseguida. Porque el objetivo, una vez que el proyecto llegue a su fin en octubre de 2020, "es disponer de los conocimientos necesarios para informar y asesorar a los agricultores interesados en estos cultivos alternativos", destaca Arizmendi.

- Ir al suplemento Heraldo del Campo

Etiquetas
Comentarios