Aragón

agricultura

Aromas que convencen

El cultivo de plantas aromáticas, como alternativa o complemento al cereal de secano tradicional, es una apuesta en la que cada día confían más agricultores aragoneses. El CITA lleva años investigando este sector.

Plantación de lavandín del Grupo Térvalis, uno de los pioneros en apostar por este tipo de cultivos.
Plantación de lavandín del Grupo Térvalis, uno de los pioneros en apostar por este tipo de cultivos.
G. Térvalis

Desde hace unos años, el cultivo de plantas aromáticas y medicinales ha dejado de ser algo residual, limitado a unos pocos ensayos e investigaciones, y se ha ido extendiendo por España y por Aragón. Pero lo está haciendo a un ritmo pausado, porque todavía son muchas las dudas que asaltan a los agricultores a la hora de decantarse por unos cultivos que no reciben ningún tipo de ayuda de la Política Agraria Común, y cuya inversión inicial no es barata, ya que oscila entre los 1.500 y los 2.500 euros por hectárea, dependiendo de si se trata de plantaciones en secano o regadío y del tipo de semillas elegidas.

"Aunque son cultivos que siguen siendo minoritarios, cada vez son más los agricultores que se están interesando por estas plantaciones que, en un futuro más o menos próximo, podrían ser una alternativa muy viable a los cereales, con los que pueden convivir perfectamente en terrenos próximos, ya que son dos tipos de cultivo totalmente compatibles", indica Juliana Navarro, investigadora de la Unidad de Recursos Forestales del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA).

Este organismo es uno de los principales pilares del impulso que se está produciendo en este campo. Un camino que emprendieron hace más de dos décadas con sus primeras investigaciones y que han continuado con tareas formativas e informativas, ya que se encargan de resolver muchas de las dudas de los productores.

Los que finalmente se deciden a plantar estas semillas lo hacen conscientes de las necesidades que demandan industrias tan importantes como la alimentaria, la farmacéutica o la cosmética. Un ejemplo de este último sector lo encontramos en la localidad de Peñarroya de Tanstavins, donde, desde 2017, se asienta Matarrania, una empresa que se ha convertido en un referente en materia de cosmética natural.

Este año, además, han puesto en marcha un nuevo proyecto, llamado Flora, que consta de varios espacios, entre los que destaca un jardín botánico con más de 50 especies distintas señalizadas y una huerta en la que se trabaja con criterios de permacultura y agricultura ecológica. "Es una propuesta que ofrece visitas guiadas, talleres de remedios tradicionales, de cosmética natural y de huerta en ecológico", recuerda la fundadora de Matarrania, Evelyn Celma. Una nueva alternativa para un sector que, según los implicados, tiene un futuro que suena muy bien y huele mejor. "Estamos en los inicios y aunque el proceso es largo, somos conscientes de que es una alternativa que puede funcionar muy bien en Aragón, porque es una región que tiene un gran potencial en esta materia", concluye Navarro. 

Hace algunas décadas, en los campos aragoneses era normal ver plantaciones de lavanda, espliego o lavandín, cuyas flores se recogían a finales de verano y se transformaban en aceites en las mismas localidades, en pequeñas destiladoras instaladas junto a los ríos. Poco a poco, este tipo de cultivo fue desapareciendo por muchos motivos, el principal, el económico, ya que no estaba incluido dentro de las subvenciones que concede la Política Agraria Común, algo que sí ocurría con el cereal.

Pero esta tendencia parece que se ha invertido en los últimos años, ya que estos mismos agricultores se han dado cuenta de que con estas ayudas europeas, en algunos casos, no llegan a conseguir una rentabilidad mínima, lo que les ha animado a diversificar su producción. "La curiosidad ha movido a muchos productores a apostar por cultivos novedosos, alternativos y, sobre todo, rentables. Y en este campo, principalmente en terrenos de secano, es donde empiezan a interesarse por las plantas aromáticas y medicinales, gracias a su gran potencial, ya que pueden desarrollarse en todo Aragón y su rentabilidad a largo plazo puede ser superior en casi un 30% a la obtenida con algunos cereales. Además, son plantas que requieren pocos cuidados en cuanto a riegos, abonos y manejos de plagas, aunque este último punto es, por el momento, el más complicado de gestionar por parte de los agricultores, ya que al tratarse de cultivos catalogados como ecológicos, el control fitosanitario exige tratamientos más respetuosos con el medioambiente y que demandan más mano de obra", matiza Juliana Navarro, investigadora de la Unidad de Recursos Forestales del CITA.

Las personas que han apostado por estas plantas, como es el caso de Santiago Visus, socio fundador y secretario de la SAT Aromas del Gállego, aseguran que los resultados "se obtienen a largo plazo, ya que, al tratarse de plantas perennes, los tres primeros años no hay cosecha y el coste de puesta en marcha de la plantación puede ascender hasta los 2.500 euros, dependiendo del tipo de plantación, si es secano o regadío, y de las especies elegidas".

Por todas estas razones, no es extraño que, año a año, se incremente la extensión destinada a este cultivo. De hecho, según datos del Ministerio de Agricultura, en España hay un total de 3.086 hectáreas dedicadas a plantas aromáticas, de las cuales 2.736 son de secano y 350 de regadío. Castilla- La Mancha es la Comunidad con más superficie, alrededor de 1.100, seguida de la región de Murcia.

En el caso de Aragón, hay unos 20 agricultores que ya trabajan en este campo y apenas se llega al centenar de hectáreas destinadas a este fin, por lo que puede considerarse un cultivo todavía en ciernes aunque con grandes expectativas a corto y largo plazo. "En la actualidad, la mayoría de las plantaciones son consideradas ensayos, ya que la dimensión del terreno suele ser de una hectárea o hectárea y media, pero cada vez va a más", señala Juliana Navarro.

Apuesta por el lavandín

Una de las empresas que más fuerte han apostado por este sector es el grupo Térvalis, líder nacional en la producción de fertilizantes, y que fue pionero a la hora de iniciar una plantación de aromáticas. Lo hizo, hace cinco años, en la zona de Los Baños, a las afueras de la capital turolense, y en la actualidad, no solo producen sino que también orientan a otros productores en este terreno. De hecho, conscientes de la importancia de este sector, este grupo turolense lleva dos años organizando el ‘Encuentro sobre Cultivo de Aromáticas’, una iniciativa enmarcada dentro del proyecto ‘AMA Lavanda’, en el que colabora el Gobierno de Aragón. Una cita que contó, en sus dos ediciones, con la presencia de más de un centenar de profesionales que conocieron de primera mano la experiencia positiva de la Fundación Térvalis y compartieron sus conocimientos. «Es un sector con posibilidades de futuro, por eso apostamos por él. Además, es una buena oportunidad de desarrollo rural y un complemento a las producciones de secano, que cada vez son menos viables en algunas zonas», subraya Panos Charizopoulos, responsable del CEE Impulso Aromas, iniciativa puesta en marcha por Fundación Térvalis.

Investigación

Grupo Térvalis ha sido una de las empresas con las que ha colaborado estrechamente el CITA a la hora de estudiar las bondades de estos productos, ya que la investigación fue el primer paso que abordó este organismo público cuando comenzó con las primeras plantaciones.

El centro lleva años trabajando con compuestos de origen vegetal o natural que tienen alguna bioactividad y están evaluando los extractos orgánicos y los aceites esenciales de algunos de ellos para ver qué papel pueden tener como fungicidas o bactericidas, y cubrir de esta manera las necesidades que exigen empresas tan potentes como la farmacéutica o la alimentaria. "La demanda de estos productos es exponencial, sobre todo en países del norte de Europa y Estados Unidos, que están mucho más avanzados en esta materia", recuerda Navarro.

Otro proyecto en el que trabaja el CITA se desarrolla en el balneario de Sicilia, en Jaraba. Esta investigación "integra la adaptación y producción de biomasa de las plantas en condiciones controladas a nivel experimental con la valoración de la cantidad y calidad de los aceites esenciales y extractos obtenidos mediante el control de secado de las plantas y otros procesos", matiza José Manuel Sicilia, director del centro termal.

Aceites esenciales que podrían incorporarse a los tratamientos de salud que actualmente se aplican en estos centros termales. También podrían servir para generar nuevas líneas cosméticas o desarrollar otros productos, como desinfectantes.

Los responsables de esta investigación, al igual que el resto de agentes implicados en este campo, se muestran optimistas. «La apuesta por las aromáticas es una alternativa muy viable. Estamos muy esperanzados, de hecho ya tenemos personas que querrían formar parte de nuestra sociedad, pero nosotros vamos poco a poco», concluye Santiago Visus.

Matarrania: pasión por la cosmética

La preocupación por el medioambiente y su pasión por el mundo rural fueron dos de las razones que impulsaron a Evelyn Celma a poner en marcha, hace más de una década, el proyecto Matarrania. Se trata de una propuesta de cosmética natural ecológica, ubicada en Peñarroya de Tastavins, y que apuesta por el crecimiento del entorno a través de su filosofía Km 0. "Más del 75% de los ingredientes que utilizamos se producen a menos de 100 kilómetros de distancia de donde los transformamos. De esta forma apoyamos y damos valor a las actividades económicas locales y contribuimos a fijar población y a lograr un reequilibrio territorial", matiza Celma, mientras recuerda que la empresa da trabajo a ocho empleadas a tiempo parcial y comercializa 33 productos diferentes.

El ingrediente fundamental es el aceite de oliva, combinado con plantas aromáticas y medicinales silvestres, que se mezclan siguiendo antiguas fórmulas para la elaboración de productos cosméticos totalmente naturales. "Somos la única firma de cosmética ecológica española con el 100% de sus ingredientes certificados como ecológicos, según la prestigiosa Organic Soil Association. De hecho, siempre que es posible utilizamos productos de nuestra tierra para elaborar los cosméticos", concluye. 

Sicilia: plantas con efectos relajantes

El balneario Sicilia-Serón, ubicado en la localidad zaragozana de Jaraba, cuenta, desde hace seis años, con una parcela de plantas aromáticas implantada junto al Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA). El objetivo de este proyecto, denominado ‘Estudio de viabilidad industrial del cultivo controlado de plantas aromáticas y medicinales’, es utilizar los aromas y extractos de estas plantas en los tratamientos que llevan a cabo en el espá del centro termal. "La aplicación de los resultados pretende ser inmediata, ya que vamos a incorporar las plantas transformadas en tratamientos concretos del balneario. Estas plantas seleccionadas serán valoradas por el equipo médico del balneario para comprobar sus efectos relajantes, terapéuticos o de otro tipo", indica José Manuel Sicilia, director del centro, quien también recuerda que esta plantación ya les permite abastecerse de todo el aceite de romero que usan en quiromasajes.

Por otra parte, se van a aprovechar las características de estas plantas en sí mismas o en su combinación con el agua minero-medicinal del balneario para utilizarlas como base del desarrollo de las líneas cosméticas que se utilizarán en estos centros termales o en mercados externos.

Térvalis: la apuesta social del lavandín

El grupo Térvalis lleva ya un lustro convencido de las bondades de las plantas aromáticas. Fue en 2014 cuando se decidieron a plantar 40 hectáreas de aromáticas en la zona de Los Baños, a las afueras de la capital turolense. "Vimos factible que podría ser una alternativa al cereal de secano que, cada vez, debido a la climatología, nos parecía menos viable. Miramos terrenos, la altitud y otras premisas y nos decantamos por el lavandín, que ya crecía en la zona de manera espontánea. Por otra parte, la Fundación Térvalis, siguiendo su máxima de apostar por el compromiso social, además del ambiental, puso en marcha un centro especial de empleo para que personas con discapacidad pudieran desarrollar allí su trabajo", indica Panos Charizopoulos, responsable del CEE Impulso Aromas.

Esto fue en 2016. Poco después, llegaría la cosechadora y también la destiladora para elaborar sus propios aceites. De esta manera, cierran el ciclo productivo y, no solo eso, también asesoran y orientan a otros agricultores que quieran apostar por este producto, venden esquejes de plantas aromáticas y ofrecen servicios de alquiler de máquinas, recolección de plantas, extracción de aceites y comercialización. 

Aromas del Gállego: pioneros

Hace un año, en Ayerbe, un grupo de seis agricultores decidió apostar por las plantas aromáticas como alternativa a los cultivos tradicionales y constituyeron la SAT Aromas del Gállego. Lo hicieron porque "la rentabilidad de las explotaciones de cereal es cada vez menor, sobre todo en el caso de plantaciones pequeñas. Además, en nuestra zona tenemos un serio problema con los animales, ya que los jabalíes, ciervos y corzos se comen todo y terminamos sembrando para no segar", recuerda Santiago Visus, socio fundador y secretario de la SAT.

Asesorados por el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), comenzaron a elaborar un plan de desarrollo y, tras muchas reuniones, arrancaron el proyecto con tres hectáreas de terreno en las que plantaron tomillo, romero, artemisia, salvia y un poco de orégano.

También idearon un plan de desarrollo rural para comercializar en un futuro los frutos de estas plantaciones. "Nuestro objetivo inicial es vender la hierba seca para poder cubrir los gastos iniciales, que son muchos, y después ya apostaremos por poner en marcha nuestra propia destiladora y transformar el producto en aceites para fines de lo más diversos", concluye Visus.

- Ir al suplemento Heraldo del Campo

Etiquetas
Comentarios