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Las atenciones por picadura de insecto aumentan un 2,5% en un año y superan ya las 18.000

Solo en agosto han tenido que acudir al médico más de 2.500 personas, la mayoría por culpa de la mosca negra

Dos máquinas sulfatadoras controlarán la plaga de mosca negra en Zaragoza
Imagen de archivo del tratamiento contra la mosca negra en Zaragoza
Miguel Gracia Garcia

Aragón ha registrado más de 18.150 atenciones por picadura de insecto hasta agosto. La mayoría han sido por mosca negra y se han producido entre los meses de junio y julio. Esta cifra representa un incremento del 2,5% respecto a 2018, un año marcado por la avenida extraordinaria del Ebro de abril, que redujo la presencia de larvas.

Ya a finales de mayo se superó el umbral establecido para 2019 y entre el 24 y el 30 de junio se alcanzó el mayor pico, con 2.203 consultas, según datos de la Consejería de Sanidad. Hay que tener en cuenta que estas cifras reflejan únicamente los casos más graves. Es decir, los de aquellas personas que han sufrido una reacción adversa y han decidido ir al médico, ya que los episodios leves no suelen requerir de atención sanitaria.

Solo en agosto han tenido que ser atendidas por este motivo más de 2.500 personas. La semana del 12 al 18, la última de la que se tienen estadísticas, terminó con 797 (381 en la provincia de Zaragoza, 232 en la de Huesca y 184 en la de Teruel). Un 25,3% se produjeron en Zaragoza capital. El grueso de las consultas de este 2019 se han producido en el sector Zaragoza III, que tiene como hospital de referencia el Clínico y abarca los centros de atención sanitaria de Alagón, Ejea de los Caballeros, Épila, Gallur, Herrera de los Navarros, La Almunia de Doña Godina, María de Huerva o Tarazona, entre otras localidades.

En términos globales destacan Fraga, con 459 atenciones, la zona norte del barrio de Las Fuentes, con 427, o Utebo, María de Huerva y Barbastro, con 383. También el entorno de la avenida de Cataluña, con 373 consultas, La Almunia de Doña Godina, con 369 y Alagón, con 359.

Aunque los datos han comenzado a remitir, ha habido hasta ocho semanas en las que se han superado las mil atenciones. El último muestreo realizado por el Ayuntamiento de Zaragoza, fechado el 7 de agosto, no detectó larvas en el Ebro, aunque sí se encontraron 96 por cada cien gramos de macrófito en el Gállego, lo que llevó al Consistorio a realizar un nuevo tratamiento en esta zona. Este número contrasta con los 1.500 que se hallaron en junio en Juslibol o los más de 4.000 de 2017.

El Ayuntamiento estrenó recientemente dos sulfatadoras para aplicar el tratamiento de un modo "más autónomo y eficaz". El principal problema está en que Zaragoza es el único municipio que utiliza este tipo de fórmulas, de ahí que desde el Consistorio se reclame una mayor implicación al Gobierno de Aragón y los municipios implicados.

La mosca negra no es, en todo caso, la única especie que amenaza la tranquilidad de los vecinos. El mosquito común también hace ‘estragos’ en la ribera. Lo saben bien quienes viven en barrios como Vadorrey. El secretario de la asociación de vecinos, Pablo Polo, aseguró que la "gran cantidad de macrófitos" en el Ebro hace que haya puntos como la zona de Macanaz o el puerto de Vadorrey en los que las ‘algas’ son "tan tupidas" que impiden a los peces alcanzar las larvas de mosquito.

El mosquito tigre avanza

Entre las más de 18.150 atenciones también se contabilizan las de mosquito tigre, una especie que avanza en Aragón y que cada año ‘conquista’ nuevos territorios. El programa de alerta temprana Mosquito Alert ha detectado su presencia en los últimos años en Zaragoza, Binéfar, Monzón, Huesca, Alagón y La Almunia de Doña Godina.

La monitorización que realizan el Gobierno de Aragón y la Universidad de Zaragoza, iniciada hace ya tres años, halló en 2018 presencia de huevos en 14 de cien puntos analizados. Aparecieron en Benasque, Mirambel, Beceite, Nuez de Ebro o Mora de Rubielos, entre otras localidades.

Sarah Delacour, bióloga de la Universidad, explicó ayer que los efectos de la picadura "dependen mucho de la propia persona". "Sus habones pueden ser más grandes, picar más y durar varios días, hasta el punto de haya gente que necesite ir al médico", dijo. La principal diferencia con la de la mosca negra es que este último insecto muerde y provoca "un punto rojo" en la piel.

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