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Ateca vibra con los castillos humanos andantes

El barrio de San Martín se engalanó durante todo el fin de semana para su celebración más emblemática. El ceremonial, de unos 10 minutos de duración, requiere fuerza y resistencia.

David Vicén corona el castillo humano andante de Ateca.
David Vicén corona el castillo humano andante de Ateca.
JMACIPE

Diez personas en tres alturas, un pendón, 150 metros de recorrido, decenas de espectadores y más de 30 grados cayendo a plomo. Estos son los datos que rodearon ayer el paseo del castillo humano andante de Ateca con motivo de sus fiestas de San Lorenzo. Fue el primer año con el reconocimiento de esta celebración como de interés turístico de Aragón. "Son unas fiestas de barrio, organizadas por una cofradía, pero abiertas a todo el pueblo. Y si antes estábamos orgullosos, ahora más", reconoció Lucas Vicén, presidente de la Cofradía laurentina.

Así lo expresó en el centro de la plaza de Costa, núcleo de la barriada de San Martín y de la celebración, rodeado de decenas de vecinos y visitantes agolpados en los pocos metros de sombra disponibles a primera hora de la tarde. Allí, se fue moldeando la formación de tres alturas: seis hombres abajo, tres en el centro y uno en la parte superior. Desde ese punto, y discurriendo por las estrechas calles del Horno, Bodeguilla y Arenal, el recorrido desemboca en la plaza de Templarios, sorteando el tendido eléctrico y corrigiendo posiciones cada pocos metros.

En este espacio, David Vicén, el encargado de coronar el castillo, se encargó de blandir la gran bandera acompañado de los ritmos de la charanga y los aplausos y vítores de los atecanos congregados bajo sus pies. "Es un orgullo llevar el pendón y algo muy emocionante, porque mi padre ya lo llevó en su día", reconoció pocos minutos después aún con la respiración entrecortada por el esfuerzo. Este fue su séptimo año y subrayó que "lo más importante es el conjunto del castillo, los que lo formamos y los que ayudan y apoyan, porque se necesita mucha fuerza y resistencia de todos". "Lo hago con amigos de toda la vida y eso tiene mucho valor", añadió.

Antes de empezar la salida, los vecinos se congregaron en la misma plaza de Costa, donde se repartía la tradicional sangría. "Soy de la cofradía desde que nací, lo ha sido toda mi familia y lo son mis hijos y mis nietas", detalló Pilar Sánchez, que asumía que este fin de semana se suele pasar "sin dormir, pero contentos".

"Hoy es un día de mucha actividad, se empieza desde la ermita, donde se hace misa y se come algo y también se forma el castillo", indicó José Miguel Montul, socio de la cofradía, que asumía que "se vive con mucha emoción, porque es una tradición muy arraigada".

Para Ángel Montero, nacido y criado en el barrio, y también miembro de la cofradía, "son unos días importantes, ya que nos reunimos con gente que suele estar fuera todo el año". A su juicio, los castillos son "el alma de la fiesta y hay que hacer por conservar una tradición tan bonita, y por suerte tenemos una juventud que colabora en ello".

Según Lucas Vicén, presidente de la Cofradía de San Lorenzo, cuentan con más de 300 socios que sufragan el coste de la celebración y se encargan de organizarla. "Desde el viernes tenemos actuaciones y el domingo es el día central", describió.

"Es una de las fiestas más importantes que hay, aparte de las que prepara el Ayuntamiento", explicó el alcalde, Ramón Cristóbal Júdez. "La singularidad son los castillos y se promovió que el Gobierno de Aragón la reconociese", apunta. Asimismo, el regidor declaró que "es una satisfacción que sea de interés turístico".

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