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Bodas medievales, aquelarres y reconquistas en pleno siglo XXI en Aragón

Decenas de recreaciones históricas a lo largo y ancho de Aragón hacen posible asistir como invitado a una boda medieval con trágico final, recibir a un cónsul de Roma o librar viejas luchas desde la Reconquista a la Batalla del Ebro. 

Homenaje a Mont-rodón en Monzón.
Homenaje a Mont-rodón en Monzón.
José Luis Pano

Asistir como invitado a una boda medieval con trágico final, recibir a un cónsul de Roma, librar viejas luchas desde la Reconquista a la Batalla del Ebro y hasta participar en un aquelarre contra las brujas. Decenas de recreaciones históricas a lo largo y ancho de Aragón lo hacen posible.

Y es que cualquier evento -histórico o ficticio- se puede recuperar aunque solo sea por unas horas. Y aquí casi todo vale: una batalla, la reconquista de una ciudad, la visita de un personaje ilustre, milagros, apariciones divinas, leyendas transmitidas de generación en generación o recogidas en la literatura. O, simplemente, regresar momentáneamente a los usos y costumbres de una época pasada con una feria o un mercadillo.

2018 fue un año histórico para el recreacionismo aragonés con la conmemoración del noveno centenario de la reconquista de la ciudad de Zaragoza y su posterior incorporación al Reino de Aragón. Así, el 18 de diciembre, fecha de las capitulaciones, se puso fin a una efeméride que tuvo su réplica en numerosas poblaciones de la zona, también conquistadas por Alfonso I el Batallador en esa misma campaña militar.

Sin ir más lejos, una de las recreaciones más populares de Aragón son las llamadas Alfonsadas de Calatayud, en las que precisamente se conmemora la capitulación de esta ciudad a Alfonso I.

Con tan esperada efeméride se cerró un año en el que solo en la provincia de Zaragoza se celebraron 57 recreaciones históricas. Y cada vez son más, pues junto a conmemoraciones clásicas y multitudinarias como la de Los amantes de Teruel o la fiesta del Compromiso de Caspe predominan otras muchas que han ido naciendo o se han ido recuperando en los últimos años.

En torno a una bella pero trágica historia de amor, la de Los amantes de Terue", conocida oficialmente cono Las bodas de Isabel Segura, se desarrolla una de las recreaciones más multitudinarias, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Durante el tercer fin de semana de febrero, poco después del día de los enamorados, la capital turolense vuelve al siglo XIII para rememorar la desafortunada historia de Diego e Isabel, protagonistas de un romance prohibido que solo puede acabar en la muerte, con hasta 140 grupos de la ciudad encargados de plasmar fielmente el Teruel medieval de la leyenda, representación teatral incluida.

Existen recreaciones de prácticamente todas las épocas históricas, desde el periodo celtibérico hasta la Guerra Civil, pero es el medievo el que parece que genera más atractivo, como es el caso del Homenaje a Guillem de Mont-Rodón, que lleva más de 15 años celebrándose en la localidad oscense de Monzón.

En esta fiesta se honra la labor de tutela que hizo el comendador Guillem de Mont-Rodón con el huérfano Jaime, que a la postre se convertiría en Jaime I "el Conquistador".

El clásico mercado medieval, común en buena parte de las recreaciones de este tipo, representaciones teatrales, concurso de trajes o un desfile hasta el Castillo de Monzón son algunas de las actividades que reúnen a gran cantidad de visitantes en este municipio altoaragonés en torno a la segunda mitad del mes de mayo.

Las guerras napoleónicas también resultan muy vistosas para este tipo de eventos, como prueban las recreaciones de Los Sitios de Zaragoza de 1808 y otras similares de estas batallas contra los franceses en Jaca (Huesca) o Muel (Zaragoza).

La localidad oscense de Fonz, por su parte, opta por regresar unos pocos siglos más atrás con su Feria del Renacimiento, en la que todo el pueblo se involucra para reunir a decenas de artesanos ataviados con trajes de la época o para recrear combates entre caballeros.

Pero también encontramos recreaciones con un carácter más siniestro o lúgubre, como la Feria de la Brujería y la Maldición que se celebra en julio en Trasmoz (Zaragoza), donde se rememoran las capturas de brujas y aquelarres que convirtieron a este pequeño pueblo, situado en las faldas del Moncayo y que inspiró a Bécquer, en el único en España en ser declarado oficialmente maldito y en ser excomulgado.

Y coplas y folclore, de nuevo en Calatayud, que desde 2016 en septiembre se esmera en rehabilitar la memoria de Dolores Peinador, protagonista de una famosa copla del siglo XIX que "la mató de vergüenza y sinsabores", como reza la versión actual.

"Si vas a Calatayud, pregunta por la Dolores", pero esta vez para usar la existencia de esta malaventurada mujer para recrear las costumbres decimonónicas en la ciudad, no para denigrar su honor como en la copla primigenia.

Y decenas de eventos similares más, especialmente entre mayo y septiembre con el buen tiempo, en los que se puede revivir una historia más o menos adornada o, al menos, entender mejor cómo era la vida en esa época. 

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